Es tiempo de detenerse, aprender la lección, corregir y continuar. De nada sirve estar en la eterna preocupación si no cambiamos nuestras viejas creencias, hábitos y decisiones que nos llevan a perder nuestra paz.
¡Presta atención! Por ejemplo, el Síndrome de la Compra Compulsiva es un trastorno psicológico del control de impulsos, cuya principal característica son las preocupaciones excesivas relacionadas con las compras y la necesidad irresistible de gastar dinero en objetos innecesarios.
Más artículos del autor
Si frecuentemente experimentas el deseo de comprar, aun cuando lo que adquieras no lo necesites; si el dinero no te rinde; si hay una sensación de que desperdicias recursos en tu casa; si tu hogar está lleno de cosas y cosas que no necesitas, y por si fuera poco sientes ansiedad por comprar y sentimientos de culpa cuando lo haces, es posible que sufras el Síndrome de la Compra Compulsiva, por lo que la información que hacemos en esta entrega te puede ser de gran utilidad.
Un gran número de personas día con día experimentan gran ansiedad con la sensación de que el dinero no les alcanza y necesitan más dinero para vivir; está comprobado que si llegara ese incremento de ingresos adicionales, al poco tiempo la sensación será exactamente la misma; es decir, se incrementaría el nivel de consumo y así sucesivamente en una espiral ascendente.
Es claro que el dinero que gastas en “cosas no necesarias” te impiden ahorrar es posible que estés dejando pasar oportunidades de inversión o en algún emprendimiento, que más adelante en tu edad cronológica podría ser una base importante en tu seguridad y libertad financiera.
Nos pasamos muchos tiempo de nuestra existencia en trabajos para pagar todas las cosas que compramos, dedicando cada vez menos tiempo a la familia, a la pareja y a disfrutar de los amigos; el sistema de consumo impuesto y adoptado es estar en “la rueda del hámster”, estar corriendo en un espacio limitado que no te lleva a ninguna parte; con el paso del tiempo llega el cansancio, la frustración y con ello posiblemente la soledad (con el síndrome del nido vacío, cuando los hijos y la parejas se han ido), quedando solo, posiblemente enfermo y pobre.
Un verdadero sinsentido son las enfermedades causadas por las presiones económicas, pretendiendo pertenecer a un nivel socioeconómico que presiona para tener un estilo de vida que implica gastos y consumos muy por arriba de la economía real; y por si fuera poco ocasionando con ello la muerte.
Lo más triste al final de la existencia humana, sin duda, es haber anhelado estar con los seres queridos más tiempo, disfrutar, dedicarse algún pasatiempo; en resumen haber sido feliz.
Aprender a VIVIR con menos es una actitud, que parte de lo pequeño, lo simple, lo sencillo; de volver a lo básico; desprenderse del tener, de acumular; de estar dispuesto a soltar viejas creencias de apariencias falsas y fugaces para querer impresionar, buscando nos valoren por lo que tenemos y no por lo que somos.
Se dice fácil, sin embargo, en una sociedad en la que cada vez se aprecian más las cosas que a las personas, nuestro día a día transcurre anhelando tener cosas para que sea “querido y reconocido”; los embates del día a día, transcurren en medio de frustraciones y desánimo porque los hombres no logran tener, las propiedades, el auto, las vacaciones, la pareja; y las mujeres la casa, el auto o incluso el hombre de sus sueños. Entonces, ¿por dónde empezar?
1. El dinero no es la felicidad
Popularmente se dice el dinero no es la felicidad, pero como quita los nervios. Los estudios sobre la felicidad revelan que tener resueltas las necesidades básicas para vivir es motivo de felicidad de acuerdo al estudio revelado en el libro La ciencia de la felicidad de Sonja Lyubomirsky, en donde identifica que las variables relacionadas con ella son: gratitud, optimismo, tener trabajo (que te guste y apasione), mayor parte del tiempo sintiendo afectos positivos, una autoestima alta, frecuencia de relaciones sexuales (agreguemos los ingredientes: lindas y placenteras).
2. Aprende del pasado
Procura hacer una lista de las cosas o consumos que no corresponden al gasto normal, anota los conceptos y montos de ser posible, en lo que has destinado tus recursos en los últimos meses.
Determina su valor.
Ahora responde las siguientes preguntas:
- ¿Cuál fue el motivo de la compra o el gasto?
- ¿Pudiste haber sustituido esta compra o consumo con algún otro bien que ya tenías?
- ¿La compra la hiciste al contado o a crédito?
- ¿Le has sacado provecho?, ¿cumplió tus expectativas de lo que compraste?
- En caso de que te sientas insatisfecho con la compra o consumo, si hoy se te presentará un momento de compra bajo el mismo contexto, ¿harías algo diferente, ¿qué sería?
3. Elabora una lista de los cambios que puedes hacer para gastar menos
Qué te parece si ahora mismo tomas papel y lápiz y empiezas a escribir una lista de gastos y consumos en lo que podrías pagar menos, no descartes los fijos como los pagos de internet y comunicación, porque aún en estos rubros existen compañías que pueden brindarle el mismo servicio a menor precio.
Con la lista en la mano la siguiente pregunta es: ¿qué harás al respecto?
4. Aprende y disfruta cocinar
Una habilidad imprescindible para vivir mejor con menos es cocinar platillos ricos, nutritivos, rápidos y con poco dinero. Para quienes acostumbran la frase “a mí no me gusta cocinar” es probable que no le den importancia a su alimentación y por lo tanto están expuestos a gastar más dinero y en un momento determinado puedan presentar problemas de salud.
Cocinar implica tener como prioridad el cuidado de tu salud; organizar el tiempo, planear menús, realizar buenas compras y cocinar son habilidades muy importantes para tu bienestar y ahorrar dinero.
5. Organizar espacios y cosas
El verano ha llegado vibrante y soleado, una oportunidad para crear nuevos espacios y ambientar tu hogar, de tal forma que generes una atmósfera cálida, inspiradora, creativa y te motiven a permanecer y trabajar.
Y ahora viene una prueba difícil para los acumuladores: es hora de trabajar el desapego y caminar más ligero, por lo que será importante desplazar todas las cosas que no utilizas y darle una nueva vida a tu hogar. Te aseguro que te vas a sentir más ligero con una energía renovada, es momento de soltar tus cosas y con ello tu pasado.
6. Cuestiona tus consumos y compras
¡Detente! Cuando te dispongas a gastar en el rubro de otros gastos (desde ropa, zapatos, accesorios, hasta un cambio de auto, o unas vacaciones no planeadas u otros), toma por costumbre preguntarte: ¿realmente necesito esto? Si realizo este gasto ¿qué va a ocurrir con mi economía? ¿podría ahorrar este dinero? ¿Lo podría utilizar en algo más productivo que me genere flujos adicionales de dinero?
7. Aprende a pensar para luego decidir
A veces nos encontramos en situaciones con amigos o familiares que comprometen nuestra economía, por ejemplo:
- ¿Qué te parece si eres nuestra madrina o padrino?
Si esta invitación se presenta en un momento difícil por el que atraviesas tu economía, lo más sensato y razonable es decir: Por el momento la situación económica familiar no me lo permite… y no aceptar el compromiso. Si lo aceptas te aseguro que lo harás enojado sumando mayor presión a tu liquidez. Te garantizo que no vendrán siete años de mala suerte; las personas que te han distinguido con la invitación aprecian su sinceridad.
8. Las cosas más bellas de la vida, no son cosas, no se ven ni se tocan; se sienten en el corazón. El Principito’ de Saint-Exupéry
Tienen que ver con experiencias de vida, aprender a disfrutar de lo sencillo, de lo que no cuesta: lo vibrante de un amanecer, la paz que se experimenta al atardecer, una comida en tranquilidad con los hijos, mirar a los ojos a tu pareja y sentir su amor incondicional, las risas con los amigos, el trabajo comprometido, la faena de la casa, ayudar a un amigo, etc., etc.
Es urgente aprender a experimentar la alegría con las cosas que nos ocurren y con otras que podemos provocar en el día a día.
10. Un nuevo enfoque: maximiza tu bienestar, reduce tu consumo
Aprender a vivir mejor con menos, implica poner en el centro nuestro bienestar y el de nuestra familia; posiblemente implique reconsiderar la forma en cómo obtenemos los ingresos y el tiempo que empleamos en el trabajo. Analizar nuestros hábitos, consumos y prácticas de gasto; también requiere de amplias conversaciones con nuestros seres queridos para poner mayor atención en lo importante: NOSOTROS.
Elige vivir positivaMENTE
Escríbeme: gratenibn@gmail.com
Facebook: GratenIBN
Instagram: gratenibn