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Cultura
El INAH resguarda en México el cráneo mixteco con mosaico de turquesa, repatriado tras seis décadas en un museo neerlandés
Bajo resguardo del INAH, el cráneo prehispánico con mosaico de turquea, repatriado desde Países Bajos
Foto: INAH
Hace un año regresó a México un cráneo prehispánico de origen mixteco que permaneció 60 años exhibido en el Museo del Mundo (Wereldmuseum) de Leiden, Países Bajos, tras las gestiones del colectivo Nohivi Ñuu Savi.
La pieza fue devuelta por el gobierno neerlandés en diciembre de 2024 y trasladada a territorio nacional en mayo de 2025, luego de un proceso iniciado a finales de 2023 entre autoridades y sociedad civil.
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) analizaron la pieza antes de sustentar la petición formal de restitución ante el museo europeo.
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El subdirector de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles, Alejandro Bautista Valdespino, explicó que el dictamen "concluyó que se trata de un resto óseo humano prehispánico, procedente de territorio nacional".
El cráneo conserva un mosaico de teselas de turquesa, concha, jadeíta y cristal de roca, con el diseño de una serpiente sobre el hueso frontal, técnica documentada entre los años 1200 y 1521 en Puebla y Oaxaca.
Estudios previos, realizados en 2011 y 2012 por el museo neerlandés junto con un centro francés, determinaron que el cráneo perteneció a un hombre de entre 25 y 40 años.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México señaló que "la recuperación de este cráneo prehispánico demuestra que la colaboración entre autoridades y sociedad civil puede traducirse en acciones de justicia histórica".
El INAH ya generó el primer modelo digital tridimensional del cráneo como parte de su inscripción en el Registro Público de Monumentos.
El antropólogo físico Olaf Bello Cardoso indicó que la pieza dental o el hueso temporal permitirían estudios de radiocarbono, pues preservan de forma excepcional el ADN antiguo.
Existe contacto con el Museo Comunitario Yucu Saa, en Villa de Tututepec, Oaxaca, interesado en resguardar y exhibir permanentemente este bien cultural ante la comunidad.
El caso confirma que el patrimonio arqueológico mexicano repatriado puede seguir aportando información biológica y social mediante estudios científicos complementarios en instituciones nacionales. (LV)