El señor Nacho Mier le ha puesto el cascabel al gato demasiado tarde. Lo hace con una finalidad declaradamente electoral no técnica. Anteayer presentó un diagnóstico sobre la miseria política en las que se encuentra sumida la entidad poblana.
Culpó de los males al pasado, como si él no fuera parte de la estructura constitucional de gobierno en su condición de diputado federal por Puebla.
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No hay nada nuevo en su perorata-denuncia. Por acá (y modestia aparte) nos hemos encargado de hacer el recuento al respecto y demostrar cómo, en rezago social y bienestar económico, Puebla cada vez está más cerca de Chiapas, Oaxaca y Guerrero que de las entidades de desarrollo medio.
No es la inercia malévola, son los gobernantes.
El de Mier es el primer acto de apelación de un aspirante de Morena a los electores-ciudadanos, al círculo rojo. No a las clientelas de la política social, las que por su condición de subordinación se ajustan con quien les manden los Servidores de la Nación.
Esa condición de subordinación, de los más pobres de entre los pobres, no libera, hunde. No crea ciudadanía, crea dependencia. Súbditos de su Majestad: las transferencias en efectivo.
¿Hay que agradecer al señor Mier el diagnóstico? Me parece que sí. Aunque en los hechos se traduce en un reproche a su magro desempeño como diputado federal, pues su distanciamiento de los temas de Puebla lo implica en la inacción del señor Barbosa.
Ya lo sabemos que el del finado fue otro sexenio perdido, pero no se trata de una responsabilidad sólo suya. Es (fue) una responsabilidad compartida, en particular con el legislativo, que ha claudicado de su deber de contraparte.
Morena, ya lo experimentamos con el presidente López Obrador, es experto en diagnosticar males, en tocar las fibras más sensibles de las clases populares, pero es de terror en la aplicación de remedios, cuando los tiene y los pone en práctica.
En efecto, Puebla se encuentra sumida en el fondo del pozo de las inmundicias, no por mal fario, castigo divino, o porque la gente no le echa ganas para salir adelante, como en ocasiones suelen reprocharle desde las dependencias, para simular su fracaso.
El rezago y la pobreza es resultado de acciones deliberadas de los tres niveles de gobierno, ya por incompetencia o ya por intereses ajenos a la mayoría de la población.
Los expertos afirman que hay una distribución desigual del poder y las oportunidades que inmoviliza a 7 de cada 10 poblanos, los que sobreviven en pobreza y pobreza extrema.
Al final, ya lo vimos, son las familias y las personas las que cargan con los efectos de la incompetencia de los funcionarios de gobierno; y en ocasiones hasta con sus latrocinios, pues los índices de corrupción se siguen moviendo a la alza, no a la baja.
Sabemos, y lo vemos, que la mayoría de los políticos se mete al gobierno no por espíritu de servicio, sino para sacar ventaja y hacer negocios al amparo de la hacienda pública.
Ahora se sabe incluso que los puestos de elección popular se compran y venden al mejor postor, con la seguridad de que se trata de un negocio redondo, de ganar-ganar.
Jorge Estefan Charbel (o como se llame) es por antonomasia el epítome de esta catástrofe: la administración pública tomada por vivales.
Cuando digo que la responsabilidad del atraso de Puebla es de los tres niveles de gobierno me refiero a la corresponsabilidad que tiene Morena, como partido en el gobierno federal, estatal, en los ayuntamientos más importantes y con mayoría en el Congreso del Estado y en la Cámara de Diputados.
¿Con qué autoridad política y moral puede venir a señalar los males?
Chayo News
Será el sereno, pero el método de selección de candidato presidencial anunciado el lunes por la oposición (PRI-PAN-PRD y sociedad civil) es mucho más democrático, transparente e incluyente que el del oficialismo de Morena.
El gobierno fracasó en su intento de dividir a los partidos aliados de la oposición. Sea como sea, para muchos los mejores hombres siguen estando en la oposición. Comenzando con la Xóchitl.
Ya es el hueso más duro de roer para el oficialismo, pues a diferencia de los aspirantes de Morena, provine de una comunidad indígena. Es pueblo-pueblo.