Es un hecho. Morena no necesita opositores de otros partidos, la oposición es ellos mismos. Y es que, a la manera del PRI de antaño, cuando era el partidazo, los grupos internos se atacan ferozmente en un afán genuino de destrozarse.
Es natural. La lucha por el poder nunca ha sido un día de campo. Basta leer Palabras mayores de Luis Spota para ser testigos de una pequeña muestra de lo que fue el PRI de los setenta con todas sus tramas de traiciones, deslealtades e imposiciones. Ese PRI hoy se ve encarnado en Morena con un único y omnipotente líder: Andrés Manuel López Obrador. Es la vuelta del hiperpresidencialismo. Es la vuelta del dedazo descarado. Es la vuelta de la decisión vertical.
Más artículos del autor
Y las muestras se reproducen cada vez con mayor frecuencia conforme se va solidificando el dedazo. Se repiten los ataques internos. Como la discusión que Claudia Sheinbaum tuvo con Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional de Morena, durante la sesión del domingo. Según aclaró Noroña fue porque cuando llegaron las corcholatas, las huestes de Adán Augusto y Ebrard los “hostilizaron”, gritando consignas a favor de sus propios aspirantes y pidiendo “piso parejo”, algo que está visto que no ha habido. Eso irritó a Claudia, quien, ensoberbecida por saberse la favorita del Todopoderoso, lanzó un: “Donde llego se me respeta”.
Además, se les pidió ir solos y Adán y Ebrard no cumplieron. Claro, han sido tantos los eventos multitudinarios que le han armado a Claudia (como el de Puebla) en donde poco falta para que la canonicen, que un reclamo suele ser motivo de una respuesta iracunda de su parte. Por algo es la favorita de López, quien estalla ante cualquier opinión que vaya en contra de su “verdad”.
Pero el encontronazo, primero de las huestes de Ebrard contra Claudia y luego el reclamo de esta a Durazo, es una clara muestra que la mayor oposición está dentro.
Otro hecho destacable es la orden, que después cambió a sugerencia del dedo elector, Andrés Manuel, quien les prohibió a sus corcholatas acudir a entrevistas con medios conservadores. Ebrard fue el primero que desacató dicha línea y ello le valió que muchas figuras políticas y de medios de comunicación, ya estén publicando su apoyo hacia esa figura, que encarna la oposición dentro del partido oficial.
Algo más es la intención de Yeidkol Polevnsky de participar como candidata. Parece una mala broma. No lo es. Y aunque no tiene ninguna posibilidad, la negativa a que participe enciende desde ya una inconformidad que se suma a las demás al interior de Morena. Ya en rueda de prensa improvisada, Mario Delgado le cerró la puerta a las intenciones de Polevnsky al decir que: “El domingo hubo un acuerdo muy claro con nombre y apellido. Los cuatro aspirantes que están participando es la invitación del Consejo Nacional, más un lugar para el Verde y un lugar para el PT, que ellos tendrán como partido ratificar a quiénes enviarán a este proceso”. ¿Así o más democrático el proceso?
No cabe duda. Morena cada vez es más parecido al PRI, que como en la novela de Owen, cerdos y humanos se confunden en una granja nauseabunda a autoritarismo.
***
La visita de López Obrador a Huauchinango
El Presidente llegó a Huauchinango como le gusta llegar. Con un montón de gente coreando su nombre y él alzando las manos como el salvador de todos ellos. De la humanidad entera sería si se le preguntara. Pero esta vez el evento fue mucho más cuidado. Hay que recordar que, en su pasada visita, se le armó la de Dios es padre, cuando manifestantes exigieron que destituyera a la delegada del Bienestar por corrupta. Esta vez hubo más vallas que gente y guaruras por todas partes, hombres y mujeres, disfrazados de civiles. Su visita pasó un tanto desapercibida en las redes sociales de la región. Nada que ver con las otras veces que ha estado en este municipio serrano, cuando desde días antes, los morenistas saturaban las redes con loas a su mesías. Esta vez no fue así. Y tras el evento, poco se ha comentado sobre la visita. No debe extrañarnos. Siempre que viene López es para decir el mismo desgastado discurso. Tan desgastado, que esta vez, se justificó señalando que “no es que quiera justificarme, pero los conservadores, dejaron esto muy mal”. Antes era la acusación directa, sin justificaciones de por medio. Y la gente aplaudía a rabiar.
¿A qué vino? Por supuesto a afianzar la imagen de Morena para el 2024 pues su discurso y el de sus colaboradores -entre ellos Albores y Cresencio Sandoval-, estuvieron todos llenos de halagos hacia los programas sociales. López en su momento, lanzó cifras y cifras de la gente beneficiada en Huauchinango y la región. “Les hemos regalado dinero como nadie”, fue lo que le faltó decir.
Pero donde se le cayó su discurso fue cuando dijo que México tiene una de las economías más fuertes del mundo. Que la economía va muy bien, que se ha detenido la carestía. Que todo en ese rubro, desde su lenguaje populista “va requetebién”. Las manos no se movieron para aplaudir. La gente sabe que, aunque el presidente diga que todo va bien, el dinero no alcanza para la manutención de sus hijos, las colegiaturas, los útiles escolares, la canasta básica. Todo está por las nubes. Un dato final es que ahora, contrario a otras ocasiones, se pudo ver a exlíderes del PRIAN que ahora ocupaban lugares que antes ocupaba gente del pueblo, entendiéndose por eso, gente que en realidad iba por su propio pie a a ver a López, para conocer en persona al hombre que iba a cambiar al país.
Hoy a cinco años de su llegada, el desencanto habla por sí solo.