Las condiciones electorales para el 2024 favorecen a Morena con un amplio margen de ventaja al grado de registrar la ausencia de una oposición, por lo que se corre el riesgo de celebrar comicios de partido único.
Por cierto, una encuesta será el procedimiento para elegir al presunto Presidente de México en el 2024.
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Priva la incertidumbre si quien sea favorecido será quien tenga mayor experiencia, así como el conocimiento suficiente de los problemas graves de la nación, a su vez dispone del probado ejercicio de las políticas públicas adecuadas, como también goza de cabal honradez y lealtad a la nación demostrada en su responsabilidad pública.
Los presuntos aspirantes a la Presidencia de la República de Morena presentarán su renuncia a sus respectivos cargos a partir de este lunes 12 de junio.
El proceso electoral del 2 de junio de 2024 se adelantó diez semanas con el añadido de una guerra de barda con giras de promoción a favor de posicionar a la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
En sentido contrario, el Presidente en funciones, Andrés Manuel López Obrador acortará su sexenio un mes en afán de ajustar el periodo de mediación entre la elección y la toma de posesión; el 1 de octubre de se renovará el cargo presidencial en Palacio Nacional.
Los Derechos de las Minorías
El Presidente López Obrador desde la mañanera presume la liquidación del efecto antidemocrático del “tapado”, como lo calificaría el doctor Jorge Carpizo de una de las más significativas “facultades extra constitucionales” del presidencialismo “autoritario” del viejo PRI.
Luego de referirse a la extinción del “tapado”, en realidad se alude a los funerales del vetusto presidencialismo burocrático.
Y sin embargo la transferencia del poder desde sus orígenes es quizás el acto supremo del saber político cubierto de todos los riesgos. Desde los tiempos del emperador Augusto en el antiguo Imperio romano, nombrar al sucesor era la antesala de la guerra. Por eso el símbolo mítico del poder, la efigie de la Diosa Fortuna, solo salía del aposento del Emperador cuando este se encontraba en agonía para su traslado al recinto del “elegido” para iniciar el desempeño de conservar la grandeza del imperio y evitar la guerra.
A través de los siglos los rituales cambian, pero la finalidad no: conservar el poder para engrandecerlo en el bien público.
El “tapadismo” surgió como una medida de seguridad para evitar en el periodo post revolucionario. Las revueltas entre las fracciones, a fin de mantener la gobernabilidad, de tal modo que se llegó a situaciones de alto riesgo de soberanía en la elección Ávila Camacho -Almazán (1946); o de represión con Ruiz Cortines-Henríquez (1952); o de usurpación electoral, Salinas-Cárdenas (1988).
Los acuerdos de mayoría
El presidencialismo comenzó a menguar su capacidad de nombrar su sucesor a partir del triunfo frustrado de la Corriente Democrática de Cárdenas, Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez en 1988; en contraparte se dio la apertura incondicional del neoliberalismo promovida por Salinas de Gortari desde el nuevo poder de un presidencialismo transnacional.
El costo del Fobaproa financiado con crédito de 20 mil millones de dólares otorgados por el presidente Clinton obligó a Zedillo a “tomar distancia del PRI” para favorecer la transición presidencial a los “amigos de Fox”, quienes recibieron dinero extranjero para la campaña electoral.
A partir de la sucesión del presidente Zedillo, los mandatarios sucesores no tuvieron la satisfacción de llevar a su candidato preferido, “delfín”, a recibir los honores de ocupar la silla del Palacio Nacional.
Ahora el lopezobradorismo ha fortalecido sus expectativas y reducido sus riesgos, al abrir un espacio a una terna: Sheinbaum, Ebrard, López y Monreal, así como otra externa, Noroña (PT) y Velazco (PVEM). Se trata a la vez de un pacto de gobierno y de un pacto electoral.
En el primero se asignan cargos dentro de la escala político administrativa en orden descendente a los niveles de aceptación que revele la encuesta de preferencias, desde el candidato a la Presidencia, luego líder del Senado, así como el respectivo líder de los Diputados, para quien ocupe el puesto final de las preferencias irá a un puesto en el gabinete.
El “amarre” da cohesión a Morena como partido y fracción en el Congreso, el líder del Senado se convierte en factor de control político y a la vez en el cargo de relevancia, conocimiento, y acceso a los problemas nacionales. Con este bagaje de asuntos y su permanencia sexenal será un titular seguro y bien capacitado para aspirar a convertirse en el próximo candidato a la Presidencia del país. Se llega en sus propias circunstancias al formato que prevalece en el Capitolio de Washington, que no es poca cosa. Otro examen distinto es la diferencia de niveles políticos entre los competidores si admitirán entre sí el poder y las órdenes por cumplir.
Por otra parte, el pacto de partidos o acuerdo electoral facilitará la realización del episodio siguiente que es la formación de gobierno, donde uno miembro de gabinete irá a una posición destacada de la administración, así como abrir espacios en los gobiernos de los estados evitará que desde la propia mayoría se encumbren personajes que después actúan en su contra como German Martínez.
Ahí se revela una de las debilidades de AMLO, quien es un docto conocedor del quehacer electoral pero no de la formación de gobierno ni de los poderes que lo integra, como se ha dejado ver en el manejo inapropiado del Congreso, como su relación con la Suprema Corte, donde las desavenencias con esta última son de un alto costo resonante.
Para su ejecución constitucional
Un punto que pondrá a prueba la capacidad de armonía en los consensos será la integración del Congreso, donde estará en juego las opiniones del presidente saliente, el del sucesor, así como el líder respectivo de cada Cámara. Ojalá que ese consenso sea fructífero que evite la rifa de candidaturas, así a la vez exija el conocimiento profesional necesario para el buen desempeño de la representación que más allá de individuos y partidos, fundamentalmente concierne a la nación.
En el Congreso reside la unidad de la nación.