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OPINIÓN

La guerra de la familia feliz

La nación mexicana se enfrenta a intereses que anhelan regresar a ser el poder dentro del poder

Rodrigo Rosales Escalona

Periodista y analista político en medios locales y nacional, filósofo, docente en nivel superior, activista social, comprometido con la justicia.

Sábado, Junio 3, 2023

“Cuando mezclas ignorancia y soberbia obtienes una dosis de mediocridad”.
Salomón

Georg Lukács (1885-1971) es uno de los grandes intelectuales del siglo XX y, con gran seguridad, el pensador más original y profundo de los que se han adscrito a la tradición marxista. Comprender a Lukács a través de sus libros Historia y consciencia de clase, El asalto a la razón o la monumental Estética, desarrolló diversas cargas de profundidad contra la cristalización de un poder autoritario y cerrado, sobre todo en cuanto al nazismo, donde sostuvo que: “La suerte para vivir en Alemania nazi, era la muerte de la política y el pensamiento reflexivo como crítico”.

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El párrafo con el que Georg Lukács termina su obra El asalto a la razón, es una proclama a favor de la restauración de la razón que cobra ahora plena vigencia.

“La ciudadanía combatiendo por la razón de la paz en la calle, proclaman su derecho a influir activamente en la suerte del mundo. Y ya no renunciarán nunca a ese derecho, al derecho a servirse de la razón en su propio interés y en interés de la humanidad, al derecho a vivir en un mundo racionalmente gobernado y no en medio del caos de la locura de la guerra”.

¿A qué viene al caso el citar a Georg Lukács? Lukács profundizó en contextualizar el acontecer social con lo económico, político y las formas ideológicas que se manifiestan, así como en las entrañas mismas se gestan intereses que van en contra de las mayorías, pero, al mismo tiempo, se asumen como integrantes de ellas para intentar hacer sentir que también desean el bienestar de una sociedad y nación, por lo que esos intereses están lejos de la realidad en cuanto a que simplemente usan un lenguaje persuasivo y alienante, con el fin de fundirse en los anhelos sociales de igualdad de derechos todos, sin ser real, porque lo que les importa es la plusvalía a través de la explotación de la clase trabajadora, restar o minar su identidad y nivel cultural gremial por una individualista. Es en sí, el sistema capitalista rapaz que recurre al poder económico para hacer dependiente al poder de gobierno de sus decisiones e intereses, no de la nación, presentándose como los “benefactores” y de noble corazón.

En Historia y consciencia de clase como en El asalto a la razón, encontramos cómo el poder económico al aliarse a sectores políticos retrógradas, se inclinan a la derecha que no acepta que un pueblo pueda hacer que un gobierno asuma su papel con justicia social, y al contrario, asumen que tal acto va en contra de su forma de percibir “su desarrollo económico y financiero”, al grado de denunciar que va en contra de “las buenas costumbres y moral religiosa”, por lo que son de corte comunista. Para la derecha, la democracia está cimentada en su poder dentro del poder de gobierno, junto con los otros poderes fácticos, que son la lanza de fuerza contra el pueblo y su determinación de justicia, es decir, minar al Estado a través del poder judicial que vela por sus intereses, sumando el electoral para mermar la capacidad democrática a partidos sociales y no logren un equilibrio legislativo, de gobierno en sus tres instancias. Sin olvidar el aparato mediático que son la voz imperante de la élite oligarca, que evitan o disfrazan el grado de corrupción de esos poderes.

“La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolente en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad”.
Nicolás Maquiavelo

El origen de la “Familia Feliz” se remonta al sexenio de Carlos Salinas de Gortari, quien para imponer y asegurar que la sociedad indignada por el fraude electoral, no impida su neoliberalismo, porque Salinas era y es como dijo Maquiavelo “mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad”. Entre esa Familia en su primer círculo político tenemos a José María Córdoba Montoya, nacido como Joseph Marie Córdoba Montoya (La Ciotat, Francia, 1 de junio de 1950),  Javier Coello Trejo, Fernando Gutiérrez Barrios, Patrocinio González Garrido, Patricio Chirinos Calero, Emilio Lozoya Thalmann, Carlos Hank González, Emilio Gamboa Patrón,  Arsenio Farrel Cubillas, Víctor Cervera Pacheco, Enrique Álvarez del Castillo, Ignacio Morales Lechuga, Jorge Carpizo McGregor, Diego Valadés Ríos,  Humberto Benítez Treviño y Jaime Serra Puche. Todos tuvieron un papel en la trama de la corrupción, al grado de que la CIA y DEA clasificó al sexenio como “narcopoder”.

De empresarios fueron: Carlos Slim, Bernardo Garza Sada, Emilio Azcárraga Milmo, Lorenzo Zambrano, Alejo Peralta, y los hermanos Jerónimo, Manuel y Plácido. Alfonso Romo Garza, Alberto Baillères, Pablo Aramburuzabala, Carlos González Nova, Enrique Molina, Adrián Sada González, Ángel Losada Gómez, Ricardo Salinas Pliego, Lorenzo Servitje, Roberto Hernández, Roberto González Barrera, Jorge Larrea Ortega, Eugenio Garza Lagüera, familia Cosío Arino, familia González Guitrón, familia Franco, Germán Larrea, David Peñalosa, Grupo Coppel, Claudio X. González Laporte y su hijo Claudio X. González Guajardo, y Alfredo Harp Helú. Todos continúan reinando con Enrique Peña, mismos que forman parte de esa “Familia Feliz”, pero que mantienen su lucha contra la actual administración federal, al negarles los privilegios que gozaban a sus anchas.

Como lo señala el Observatorio de Lawfare CELAG:

“El lawfare es una guerra política por la vía judicial-mediática, con intereses económicos, políticos y geopolíticos ocultos a la opinión pública. Incorpora jueces, corporaciones de la comunicación, periodistas y líderes de opinión, policías, embajadas y agentes de inteligencia (local y extranjeros). Se caracteriza por el abuso de prisiones preventivas, delaciones premiadas y veredictos antes del debido proceso judicial, mediante acoso y desmoralización a través de medios de comunicación. Incluye allanamientos de locales políticos y hogares de militantes, persecución y amenaza a familiares, situaciones de exilio y refugio político, manipulación y propagación de miedo en los involucrados en determinados procesos políticos (lawfear)”.

“Esta guerra opera “desde arriba”, por medio de un aparato judicial que se “eleva” por encima del Poder Legislativo y del Ejecutivo, ampliando el margen de maniobra y poder para los jueces, en detrimento de la pérdida equilibrio entre poderes habilitando una creciente juristocracia y normalizando en muchos casos el doble rasero de la ley. El encumbramiento del aparato judicial y la selectividad en los casos se articula con un rol protagónico de los medios de comunicación, que operan para la pronta criminalización de sectores o líderes políticos. Esta dinámica se alimenta con voces de especialistas (muchas provenientes de Think Tanks estadounidenses) que tienen fuerza de verdad y eco en los principales de medios y redes sociales. Es llamativo el rol de agencias de gobierno e intereses del sector privado estadounidense involucradas tanto en los procesos judiciales como en los resultados y eventos posteriores a los mismos, que muestran la instrumentalización del aparato judicial-mediático a favor de objetivos económicos, políticos y geopolíticos foráneos, que comparten intereses y negocios con minorías privilegiadas locales”.

“El proceso de lawfare no se limita a la persecución contra partidos políticos y sectores vinculados al progresismo, sino que avanza también contra la protesta social, exacerbando la criminalización de la militancia y la política, en una apuesta por salvar o fortalecer al neoliberalismo, la tecnificación de la política, la despolitización del Estado y el reforzamiento de sus aparatos represivos”.

Si una vez más incorporo fragmento del documento, obedece a considerar que esa “Familia Feliz” actúa de igual forma, financiando, creando grupos de agitación y choque, comprando medios de comunicación y sus plumas orgánicas como Carlos Alazraki, Amparo Casar, Joaquín López Dóriga, Carlos Loret, José Cárdenas, Raymundo Riva Palacio, Sergio Sarmiento, quien por cierto, en un diplomado de la UNAM sobre periodismo, Sarmiento nos dio clase, y sorprende que lo que dijo, en los hechos, en nada cumple sobre el principio deontológico del Periodismo; Héctor Aguilar Camín, Enrique Krauze, Sergio Aguayo. La lista es amplia como su ambición. Imposible ignorar que quien orquesta esta trama es Claudio X. González, quien según dice, ya no pertenece a ‘Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI),’, siendo la encargada de despacho Amparo Casar, pero, de acuerdo al gobierno de Estados Unidos, a través de su agencia USAID, la financió con 6 millones de dólares, unos 117 millones de pesos entre 2021 y 2023. La organización, fundada por el empresario Claudio X. González Guajardo –quien encabeza a empresarios y partidos políticos (PRI, PAN, PRD, Movimiento Ciudadano) opositores– es la punta de lanza en una campaña sucia permanente en medios de comunicación corporativos y en juzgados, tribunales e incluso la Suprema Corte de Justicia de la Nación contra el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Agregar que el empresario Del Valle Perochena, es otro aliado de Claudio y que también da dinero a MCCI, IMCO y otras organizaciones de Claudio.

Guerra que incluye el incorporar a su Lawfare a la que denomino Triada PRIAND, como ariete político en búsqueda de vencer a la 4T, sin embargo, con el tiempo, sus esbirros Marko Cortés, Amlito, y Zambrano, son rémoras de ese pasado presente del salinismo, que ante sus actos criminales como corruptos, perdieron confianza social y los resultados son perder elecciones y poder.

Empero, su lucha abarca la SCJN, el INE, INAI, quienes mantienen la guerra contra obras del gobierno, contra derecho electoral, mediante amparos y resoluciones judiciales, al grado de que liberan criminales bajo cualquier pretexto “judicial”. X. González es la máquina del “El INE no se toca”, de “Piña No se toca”, hasta que emplearon fascistas para agredir a los manifestantes en la puerta de la SCJN, saqueando y rompiendo todo.

Esa acción, vale recordar lo siguiente. La tarde del 10 de mayo de 1933, una multitud de 70 mil personas nazis, se reunió en el Opernplatz de Berlín. Estudiantes universitarios habían acarreado hasta allí más de 20 mil libros en carretillas y camiones. Pero no se trataba de una velada de lectura, de obras de autores tan renombrados como Heinrich Mann, Erich Maria Remarque o Heinrich Heine.

Como sentenció Georg Lukács: “La suerte para vivir en Alemania nazi, era la muerte de la política y el pensamiento reflexivo como crítico”.

Fuentes:
Georg Lukács. Historia y conciencia de clase. Grijalbo. México. 1975
Georg Lukács. El asalto a la razón. Grijalbo. México. 1976
Georg Lukács. Estética Tomo I, II, III y IIII. Grijalbo. México. 1973
Observatorio de Lawfare CELAG https://www.celag.org/observatorio-lawfare/

 

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