“Juntos compartimos los azares de la guerra, la desolación de nuestros hogares, el derramamiento de sangre de nuestros hermanos, y los toques marciales de los clarines de la victoria”: Emiliano Zapata
La historia tiene diversos componentes en su estudio, interpretación como intensiones de la misma, pero, lo más importante es preservar la verdad histórica, es decir, la importancia de conocer la historia, de conocer la verdad histórica, en cuanto a su legitimidad, partiendo de la contextualidad de los hechos y condiciones políticas, económicas, sociales, ideológicas, culturales, religiosas y geográficas.
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La historia como tal, se enfrenta a intereses políticos, económicos e ideológicos, que dan cauce a diversas interpretaciones de “sus verdades”, sin embargo, si se excluye la axiología, la lógica que ponen en evidencia el intelectualismo, quien evade u oculta las luchas de clase del proceso histórico como proceso social se sujeta a prohibición, burda falsificación para pasarlas como verdades evidentes y “objetivas”.
Tucídides, en la Guerra del Peloponeso, escribe: ...”aquellos que quisieran saber la verdad de las cosas pasadas y por ellas juzgar y por ellas saber otras tales y semejantes que podrán suceder en adelante, hallarán útil y provechosa mi historia; porque mi intención no es componer farsa o comedia que dé placer por un rato, sino una historia provechosa que dure para siempre”.
En cuanto a Edward H. Car, en ¿Qué es la historia?, plantea: “La función del historiador no es ni amar el pasado ni emanciparse de él, sino dominarlo y comprenderlo, como clave para la comprensión del presente”.
La memoria histórica debe ejercerse con compromiso social, sin tapujos ni falsas interpretaciones destacando que la misma la hacen los pueblos en distintos escenarios, porque la intención es ocultar o evidenciar las voces del pueblo, sus testimonios orales y escritos. La existencia de fotografías o videos de un momento histórico, desenmascaran la falsedad de la narrativa política de quienes intentan escribir “su verdad”, agregando la existencia de archivos de documentos que contribuyen a desmitificar la manipulación de la historia.
Por lo anterior, este año se celebran dos fechas emblemáticas para la humanidad, como es el 30 de abril de 1975, la guerra de Vietnam que finalizó con la caída de Saigón. El coste humano del conflicto, que duró unos veinte años, fue elevado para el pueblo vietnamita. Y por otra parte, la Segunda Guerra Mundial, que duró seis años, de 1939 a 1945, el 8 de mayo en Europa, mientras que hasta el 2 de septiembre lo hizo de manera formal, mientras que Rusia lo celebra el 9 de mayo.
Vietnam, el David que venció al Goliat imperialista, donde aún permanecen las heridas dejadas por bombas de napalm, contaminando sus tierras, nación y pueblo que enfrentó a la muerte con heroísmo y entereza para construir su destino sin cadenas del imperialismo norteamericano.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los números son tan escalofriantes como elocuentes: en la mayor carnicería perpetrada por los seres humanos contra sus semejantes, fallecieron más de 32 millones de soviéticos entre 9 millones 360 mil militares y más de 23 millones de civiles; la inmensa mayoría, bajo el Plan Hambre de Hitler, que buscaba la desaparición de los pueblos eslavos para repoblar sus inmensos territorios con la raza aria.
Previo al 80 aniversario de la Gran Victoria sobre el nazismo y en el contexto de intentos de varios países occidentales de reescribir la historia, el tema de la liberación de Europa por el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial adquiere un significado especial
Austria, Albania, Bélgica, Dinamarca, Grecia, Luxemburgo, Noruega, los Países Bajos, Polonia, Francia, Checoslovaquia y Yugoslavia estuvieron bajo el yugo del agresor nazi. Mientras, Hungría y Rumania, eran aliados de la Alemania de Hitler, y Bulgaria y Finlandia, perdieron su independencia. Los territorios de varias repúblicas soviéticas –Bielorrusia, Ucrania, Estonia, Letonia y Lituania– también estuvieron bajo ocupación alemana.
El juicio de Nuremberg fue una serie de juicios realizados en la ciudad alemana entre 1945 y 1949, en los que se juzgó a líderes nazis por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y conspiración para iniciar una guerra de agresión.
Uno de los principales puntos clave del juicio fue la presentación de evidencia sobre los campos de concentración nazis, incluyendo imágenes y videos que documentaban las atrocidades cometidas contra los prisioneros. También se presentaron pruebas sobre la "Solución Final", el plan nazi para el exterminio de los judíos en Europa.
Sin embargo, el nazismo permaneció oculto y activo, mediante intereses norteamericanos que reclutaron a exintegrantes de las SS y Gestapo a su servicio.
Memorias de un combatiente mexicano en el ejército soviético
“Nuestro regimiento de infantería llegó el 25 de junio a la región de Vorónezh, luego de una larga marcha. Al momento de recibir instrucción de nuestro comandante Batırhan, kazajo, por cierto, ordenó formación y dijo: «Camaradas, hermanos, estamos ante un reto más en nuestras vidas, para enfrentar a los nazis, similar a lo que vivimos en la batalla de Stalingrado, en Kursk, la que será la segunda gran derrota nazi. En Stalingrado aprendimos a que el miedo también es fortaleza para combatir, donde la conciencia del soldado en su lucha interior se conjugan sentimientos de morir y conciencia, al lado de sus camaradas en combate, arrastrándose, que en cada minuto caen camaradas y que en cada segundo uno puede morir, pero nos arrastramos y mantenemos la línea en combate con firmeza, sabiendo que está a nuestro lado o frente, la muerte. Esa es nuestra conciencia de soldado, nuestro deber. Nuestras heridas son testimonio del valor del combatiente».
“En Stalingrado la batalla se libró a unos pasos, en Kursk será campo abierto, la metralla, tanques, aviones nazis, una constante de motivarnos a seguir bajo ese sentimiento, hoy, nuestro destino está en manos de las horas, minutos y segundos, también en las cartas que reciben los camaradas de sus esposas, madres y hermanos, como también para enterarse que murieron por los nazis, por lo que considero que nadie quedará atrás, porque sus vidas perdidas también son nuestra conciencia en el frente y combate, ante la hermandad que nos mantiene firmes. Entre este pueblo y el nuestro en México, ante toda crisis y guerra, nos parecemos y sudamos igual, frente al enemigo. Cuánto deseo sobrevivir, para gritar que este pueblo se desangró por su libertad con valor y coraje ante la muerte”.
El 27 de enero, Rusia no fue invitada al 80 aniversario de la liberación por las tropas soviéticas del campo de concentración nazi de Auschwitz, que se celebró en Polonia con la participación de representantes de 54 países, incluidos el presidente de Francia, Emmanuel Macron; el canciller y el presidente de Alemania, Olaf Scholz y Frank-Walter Steinmeier; el rey del Reino Unido, Carlos III; y el rey de España, Felipe VI. Entre los participantes también se encuentra el líder del régimen de Kiev, Volodimir Zelenski.
En este sentido, ante los intentos de reescribir la historia, desde Moscú han subrayado en repetidas ocasiones que fueron precisamente las tropas del Ejército Rojo de la URSS las que liberaron el campo nazi de Auschwitz-Birkenau (Auschwitz) el 27 de enero de 1945.
Trump escribió en su cuenta True Social, “que muchos de nuestros aliados y amigos, celebran el 8 de mayo como el Día de la Victoria. Pero nosotros hicimos más que cualquier otro país con diferencia para producir un resultado victorioso en la Segunda Guerra Mundial. Por ello, renombró el 8 de mayo como Día de Victoria de la SGM y el 11 de noviembre como Día de Victoria de la Primera Guerra Mundial. Ganamos ambas guerras. Nadie se nos acercaba en fuerza, valentía o brillantez militar, pero nunca celebramos nada. Eso porque ya no tenemos líderes que sepan cómo hacerlo”.
María Sarajova, ministra de Asuntos Exteriores de Rusia, citó al presidente norteamericano de 1933 a 1945, Franklin D. Roosevelt para desmentir lo que dijo Trump, cuando Roosevelt dijo en 1942: “En el frente europeo el acontecimiento más importante el aplastante contraataque del gran ejército ruso contra el poderoso ejército alemán. Las tropas rusas han destruido y siguen destruyendo más efectivos aviones, tanques y cañones de nuestro enemigo común que todas las demás naciones aliadas juntas”.
Stalingrado y Kursk, el inicio del aniquilamiento del nazismo, mucho más que la invasión aliada en Normandía.
Fuentes
Tucídides. La Guerra del Peloponeso. Ed. Porrúa. México. 1975
Edward H. Car. ¿Qué es la historia? Ed. Ariel. México. 1997
Juan Brom. Para comprender la historia. Editorial Nuestro Tiempo. México. 1983
George Novack. Para comprender la historia. Fontamara. México. 1986
Adam Schaff. Historia y verdad. Grijalbo. México. 1982