Jueves, 21 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La camisa del hombre feliz y la oligarquía

Resulta irónico que mientras una nación busca la justicia, la oligarquía mantiene su egocentrismo

Rodrigo Rosales Escalona

Periodista y analista político en medios locales y nacional, filósofo, docente en nivel superior, activista social, comprometido con la justicia.

Viernes, Mayo 19, 2023

“Las promesas que hicieron ayer los políticos son los impuestos de hoy”.
William L. Mackenzie King

El uso del humor, ironía, el sarcasmo, y la sátira política para desmontar los dichos de políticos, funcionarios y empresarios, para exhibir su poder y desmanes de los poderosos, es la siguiente narrativa.

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En un reino extraviado en el tiempo, vivió el soberano X. González que era infinitamente rico, poderoso y reverenciado por ministros de la SCJN, favoritos de la Coparmex, bufones de medios de comunicación y válidos (siervos de la ocasión como la Triada PRIAND, Alito, Marko y Zambrano) y que la palaciega existencia transcurría entre saraos, besamanos y comilones como Amparo Casar, Sergio Sarmiento, Carlos Alazraki, Loret, Dóriga. Lo usual.

Pero aconteció, que cierto día, de repente, una soterrada tristeza se apoderó del alma del soberano y se la anidó en la entraña del corazón. Y que aquella tristura le cegó el gusto de las lisonjas, riquezas, ambición de más poder y demás agasajos que se le frustraban por no poder encajar sus candidatos inútiles.

- “Caracso -dicen haberle oído susurrar-; apoco ya es la conciencia...”

Y que procuró acallar la melancolía con los negocios. Lo usual. Pero qué va: la tristeza ahí, ruñéndole las telas del corazón.

- “Y así, pues la vida me sabe a agua de borrajas.”

- “No hay purrum, majestad” -le dijo su consejero de la USAID de palacio. Pero nada: ni purgas ni sangrías, cataplasmas, bebedizos y pócimas hicieron mella en la melancolía real. Todo íbase al soberano en largar profundos suspiros de frustración de no poder imponer su reino a modo.

Ahí se presenta el ministro de la OEA, Luis Almagro:

- “Su majestad, tendréis que ir a haceros un chequeo a Houston con los de la CIA. He aquí 750 mil dólares de cuota de enfermo.”

- Pero ándele con los curanderos de la CIA, de Houston a Dallas.

Y fue así como, desconsolados, tornaron a casa rey y ministros, siervos del PRIAND y paniaguados, bufones y el del USAID, es decir, el de sus finanzas de la MCCI, sin que la soberana tristeza menguara ni por la donación del gobierno gringo que conseguimos para no volver de oquis. ¡Pasu…!

Por más que el soberano quería unas elecciones del reino fueran a modo, empujando y acomodando a uno de sus siervos, o ya perdida a su compadre y duque Gustavo de Hoyos, pues no, porque ninguno sirve para tal encomienda.

Y ocurrió que dos metiches, tales como Fox y Calderón, aconsejaron que se llamase al presidente de Vox, un Santiago Abascal, según curador contra el cáncer comunista, además de García Luna y Lozoya Austin para que los dos le den mejores consejos (al par encontraréis en la misma mazmorra a estas horas: por metiche uno, y el otro por consejero balín). Y sí, aquello fue un fracasadero total de acupunturistas, hueseros, chocheros y gente de cataplasma, y hasta dos brujos de Catemaco y uno de un hospital privado. Pero qué iban a poder, si conciencias no se aplican con el menjurje que usa todos los días Fox. “Llévame la tristeza”, repetía el soberano, hasta que cierto día el horóscopo leído en Telemisa: “Libra: póngase el soberano la camisa del hombre feliz, y santo remedio.”

“La oposición cuida siempre de pedir lo que está segura de no obtener, porque si lo obtuviese dejaría de ser oposición.”
Alphonse Karr

-¡Cómo estás!

Que el rey empieza llamando a sus ministros, uno por uno:

-“A ver, Valentín Diez Morodo, sino también su esposa Marina Ruiz Maza; sus brazos derechos Arturo Pérez Arredondo y Pedro Santamarina Noriega; el empresario Ricardo Paullada Nevarez; y el banquero Francisco Javier Cervantes Sánchez Navarro, ¿vosotros sois felices para que me facilitéis vuestra camisa?

-¿Cómo, si tenemos que acogotar al pueblo con migajas?” “A ver tú, Enrique Solana Sentíes, ¿eres feliz? “Señor, ¿apergollado por las broncas que tengo en la Concanaco y detrás la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) encima? ¿Y si buscáis en vuestra provincia? Allá no llega tan directa la política y, por consiguiente, la gente es menos feliz”.

“El que ostenta el poder es siempre impopular”.
Benjamin Disraeli

Dicho y hecho. Y aconteció que al llegar a la árida y bienamada tierra nacional, el soberano y hombre feliz se encontraron. Ahí está el paisano, antes de que se fugue a los USA, la pardear la tarde, castrando un espino para hacerse de sus semillas un taco. Y el hombre feliz cantaba: “Ojos que te vieron ir...” (en tono de sol) y qué extraño, calor no hacía, pero mi paisa andaba a raíz, sólo cubierto su tesoro de la juventud con una tanga, un taparrabos de manta.

“Ningún poder humano puede jamás violentar el sagrario impenetrable de la libertad del corazón.”
François Fénelon

-A ver tú, el cantador, ¿por ventura, eres feliz?
-Como lombriz, señor.
-¡Por fin! ¡Tres hurras! Y vos naco, id y traedme una de vuestras camisas, que os la voy a privatizar.

Pero ya lo afirma la fábula: el hombre feliz no tenía camisa.

-Achis, cómo está eso. ¿Sin camisa y feliz? ¿Por qué, siendo un descamisado, es feliz?

-Por ti, señor, tú eres la causa porque, por un lado, en sólo seis sexenios neoliberales equivocados me dejaste hasta sin camisa. Pero, por el otro, pues esto c'est fini, tú te largas del reino, y váyase lo uno por lo otro. ¿No, majestad?

Y sonreía. Entonces:

-¡Y todavía se burla! ¡A ver, mis guaruras!

Y ¡bolas! Que los guaruras, como el 68, el 10 de junio, como Atenco, Aguas Blancas y un largo etcétera, donde el garrote vil era el método contra los terroristas descamisados en protesta, para calmar su sed de exigir justicia. ¿Así o más?

Para finalizar, dos frases que se acomodan muy bien:

“El poder pertenece ya al pueblo y siempre le pertenecerá. El pueblo está formado por hombres como usted. A los ignorantes, los venceremos. Lo quieran o no, llevaremos a cabo nuestra reforma agraria.”
Czeslaw Milosz

“La naturaleza del poder es tal que hasta aquellos que no lo han buscado, sino que han tenido necesariamente que aceptarlo, se sienten inclinados a aumentarlo más y más.”
Aldous Huxley

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

 

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