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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Crisis republicana

En esta crisis los poderes del Estado dejan de cumplir sus funciones complementarias y de contrapeso

Víctor Reynoso

Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.

Miércoles, Mayo 17, 2023

No se había hablado en México de crisis republicana en décadas. Hoy se empieza a usar el término.

Esa crisis se refiere a una situación donde los poderes del Estado dejan de cumplir sus funciones complementarias, y de balances y contrapesos para enfrentarse y paralizarse entre ellos.

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El enfrentamiento, como todos sabemos viene desde el Poder Ejecutivo. En las últimas semanas las descalificaciones del Presidente de la República a la Suprema Corte de Justicia han alcanzado niveles insólitos.

Ante un premio internacional que recibió la ministra presidenta, Norma Piña, el presidente López Obrador insinuó que podría ser falso: “se hacen en la plaza de Santo Domingo”, dijo.

Con ese dicho recordó que hay otra ministra acusada de una forma de falsificación, el plagio académico en sus tesis de licenciatura y doctorado. Y dejó en claro una cosa: no le importa la honestidad de los ministros, le importa que sean sumisos a sus decisiones. La presunta plagiaria no ha merecido condena desde el Palacio Nacional. La razón: está totalmente alineada con las decisiones del Ejecutivo Federal.

Tampoco desde ese poder se ha mostrado respeto por los poderes legislativos. “No le cambien ni una coma”, fue la consigna ante una propuesta de la Presidencia. Ni en los tiempos del sistema hegemónico se actuaba así. A pesar de que el PRI tenía cómodas mayorías en ambas cámaras, los legisladores tenían la posibilidad de revisar las iniciativas del Ejecutivo, de corregirlas y mejorarlas.

Y por supuesto el menosprecio al proceso legislativo, que implica discutir las propuestas en comisiones para dar oportunidad a diputados y senadores de diversos partidos de enriquecerla.

No son actos aislados. Es una actitud. Se expresa también en el menosprecio a los organismos constitucionales autónomos. El intento de recortar el servicio profesional del INE, por ejemplo. O la negativa explícita de nombrar comisionados del INAI, con la intención de paralizarlo.

Esperemos que esta actitud no llegue a niveles críticos. Nadie, o casi nadie, saldría beneficiado de una crisis republicana con estas características.

 

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