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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Interés superior de la niñez

Jugar es un derecho, y reconocer el mundo de la niñez es un pendiente del mundo de los adultos

Joshue Uriel Figueroa

Politólogo y abogado con estudios de Maestría en Políticas Públicas y Género (FLACSO). Fue Consejero Universitario en la BUAP. Activista por los derechos humanos. Se ha desempeñado como asesor en el INE y en la Cámara de Diputados. Desde el 2019 es titular del Programa Becas Benito Juárez en Puebla.

Domingo, Abril 30, 2023

El interés superior de la niñez es un principio jurídico que permite priorizar en la toma de decisiones de los adultos el bienestar y ejercicio de los derechos de las niñas y niños. Sin entrar en detalles jurídicos, fue en 1989 que en la Convención de los Derechos del Niño se habló de este principio, no fue, sino hasta el 2011 que México incluyó en su artículo 4o constitucional esta premisa.

La realidad es que la niñez mexicana vive en la invisibilidad social, es decir, nadie los ve como sujetos de derecho si no es en torno a la adultez: ¿qué será de grande?, ¿en qué trabajará?, ¿a quién se parece?, ¿por qué no se comporta?, ¿no puede estar quieto/a?, éstas y otras tantas dudas reflejan el sentido adultocentrista de la relación social con las niñas y niños.

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Basta con detenerse un poco a contemplar el espacio común en que habitamos para dar cuenta de la falta de espacios para la niñez: no hay áreas verdes suficientes, no hay bibliotecas ni ludotecas, no hay cambiadores en los baños, no hay juegos, ni infraestructura para el juego, ni padres o madres preparadas para comprender el mundo infantil de crecer con derecho a la niñez de primer orden, no de segundo, no de tercero.

Parece que los intereses de los menores están reducidos a la educación escolar, a su formación académica para que sean “soldados del mañana”. Se condiciona el derecho al juego, siendo éste, tan importante para el aprendizaje y la formación humana. Es el juego donde la niñez se comunica, socializa, habla, se expresa, se forma. ¿Qué es el ser humano sino un ser social?

Sin embargo, a la niñez se le aísla, se le arrincona en un cuarto frente al televisor, el monitor de una computadora o la pantalla del celular. Cuando niños y niñas tienen la oportunidad de salir a explorar el mundo, éste no es seguro, es violento y hostil, ya sea porque el desorden del tránsito vehicular irrumpe las calles sin cuidado del paso de los pequeños, ya sea porque el transporte público echa carreritas por el pasaje, los menores no alcanzan los pasamanos o el asiento reservado para personas con bebés está ocupado por algún señor mal encarado; de cualquier forma, los pequeños se sientan en las piernas de sus padres y madres y juegan al chofer.

Lo mismo encuentran en las pocas áreas verdes a las que tienen acceso cerca de sus hogares: descuidadas con pasto seco o crecido, llenos de heces de perros, con uno o dos juegos de metal descompuestos, más parecen lotes baldíos que áreas recreativas. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente recomienda un mínimo de 10 metros cuadrados por habitantes, pero de acuerdo con información del Ayuntamiento de Puebla, nuestra ciudad sólo cuenta con 2.4 metros por cada habitante.

Por si fuera poco, somos el cuarto estado con más secuestros en el país y el quinto en secuestros de menores. La Asociación Mexicana de Niños Robados y Desaparecidos A.C. recomienda:

“Nunca suelte a sus hijos llévelos siempre de la mano. Basta menos de 5 segundos para que los tomen de la mano o de la cintura y se los lleven”.

Entonces, vale la pena preguntarse: ¿qué tanto se divierte un niño o niña si no puede correr libremente?

El impacto es brutal, el miedo se apodera de los padres, madres, abuelos. Salir de casa implica siempre un riesgo al menor, pues la calle no es segura, no ve a los niños, no se preocupa por ellas y ellos.

Y así, las y los humanitos andan felices encontrando rincones para la imaginación, la diversión, el asombro y el amor, aunque nada esté hecho para ella/os, todo se hace por ella/os.

Como lo escribió Charles Dickens en Oliver Twist:

“Llorar abre los pulmones, lava el rostro, ejercita los ojos y ablanda el carácter», Así que llora”.

En definitiva, la niñez es una etapa difícil y a la vez hermosa donde a los adultos nos toca siempre procurar el interés superior de la niñez.

 

 

 

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