Hace dos semanas tuve oportunidades de interactuar con diferentes personajes del estado de Guerrero, desde congresistas y funcionarios del sector de ciencia y tecnología, hasta universitarios y miembros de la sociedad en general.
Durante esta visita impartí un par de conferencias, la primera en Chilpancingo, sobre el valor de la ciencia en el México actual. La segunda la presenté en la Normal de Ayotzinapa y trató sobre la enseñanza de las ciencias.
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Ambas experiencias fueron muy gratificantes, con un público muy atento y curioso, con preguntas muy diversas. Esta experiencia me ayudó a confirmar una necesidad que identifico para nuestro país: es urgente dialogar, conocernos, aprender todos de ese México tan diverso que habitamos, es el país de todos, aunque muchas veces vivimos realidades muy diferentes.
El objetivo de esa visita, a mediano plazo, es tratar de contribuir al desarrollo de la ciencia en mi estado natal. Para algunos esa iniciativa pudiera parecer algo ajeno a mi trabajo como profesor-investigador, sin embargo considero que es deber de la universidad pública México contribuir al desarrollo de todas las regiones. Entre los valores más preciados de una comunidad universitaria debería incluirse el humanismo y la solidaridad, y así debemos apoyar para que otras regiones puedan alcanzar, al menos, el mismo nivel de desarrollo de los estados más favorecidos.
Dada esa intención, me parece adecuado reflexionar sobre la viabilidad de dichas acciones, preguntarnos si las mismas son realmente pertinentes. Para responder lo anterior me permito elaborar algunos puntos, partiendo de una pregunta concreta y presentando una respuesta. Esto es:
1. Muchos estudios y experiencias de países, nos muestran que para lograr un mejor desarrollo de la sociedad, es necesario contar con un apartado científico de calidad, ligado a los sectores sociales y productivos. Pero, ¿es eso válido para todos los estados de nuestro país? Yo pienso que sí lo es, que la ciencia puede resolver muchos problemas, si existe la voluntad para cultivarla y difundirla.
Podríamos enumerar muchos ejemplos que muestran cómo la ciencia puede ayudar en todos lados, para resolver muchas problemáticas, incluidas las regiones marginadas. Eso ocurre por ejemplo con el uso del láser para purificar agua hasta la educación general. Esa educación puede ser algo vital para sobrevivir, sobre todo en experiencias tan graves como la pandemia de Covid, que tanto daño causó en México.
Con una mirada a las gráficas de contagios y fallecidos, como función del tiempo podemos reconocer que la disminución del porcentaje de fallecimientos ocurrió justamente después de que empezó a aplicarse la vacuna contra el Covid. Con esa información no deberían quedar dudas para aceptar vacunarse.
2. Por otra parte, aunque se acepte que la ciencia debe llegar a todos los rincones de nuestro país, alguien puede preguntar ¿Qué tipo de ciencia se necesita en cada región? Pues habiendo tantas carencias en los estados del sur, como Guerrero y Oaxaca, ¿es necesario que trabajen en el desarrollo de la ciencia básica?
La ciencia básica se preocupa de responder preguntas universales, sobre el funcionamiento de la naturaleza, e incluyen la Biología, Física, Química, principalmente.
Algunas autoridades aceptan que ciertas regiones de México, como la Ciudad de México, Puebla, Morelos, etcétera cultiven la ciencia básica, pero parecen sugerir que los estados del sur deberían hacer una ciencia que resuelva de manera inmediata los problemas locales.
Me parece que esa visión desconoce la complementariedad del binomio ciencia básica-ciencia aplicada, lo cual es necesario para un desarrollo pleno de la sociedad. Puede ser para algo tan práctico como entender los procesos de una reacción química que ocurre durante la descomposición de los alimentos, o saber resolver ecuaciones diferenciales para determinar la dinámica de la atmósfera o el océano.
Es una verdad del tamaño de la tierra que para formar esos científicos que trabajen en cuestiones aplicadas, es necesario contar con expertos en las ciencias básicas. Incluso, para trabajar en una mejora del sistema educativo, en la parte de enseñanza de las ciencias, se deberían tomar en cuenta los desarrollos más recientes en ciencia básica, en general.
3. ¿Debe ser la ciencia parte de la cultura de los ciudadanos? ¿Cómo lograrlo?
En nuestra sociedad se considera que una persona es educada cuando lee de forma cotidiana, que sabe de las bellas artes, domina idiomas, pero no siempre se incluye un conocimiento científico mínimo como parte de esa formación general. Eso en mucho se debe a las limitaciones del sistema educativo, que requiere reformarse de manera urgente.
Para llevar a cabo esa reforma se debe trabajar en los planes de estudio desde nivel básico hasta medio superior, mejorar la formación de los profesores, equipar mejor las escuelas, etc. Y justamente en esa ecuación social, los científicos de todas las áreas deberían jugar un rol más activo.
4. ¿La divulgación debe encaminarse para atraer estudiantes a la ciencia o para que todos los profesionistas tengan una base de conocimientos científicos?
Este es un tema que vale no sólo para las regiones del sur, sino para todo México. Es loable el esfuerzo que hacen diversas instituciones y profesionistas, como parte de la divulgación científica. Sin embargo, me parece que muchas veces ese esfuerzo pone el énfasis en la generación de vocaciones científicas, como si esa fuera su única meta. Me parece que esa manera de divulgar la ciencia, pierde la perspectiva de llevarla a todos los sectores.
Es muy importante que los abogados, médicos, o contadores, tengan una cultura científica, porque la misma es necesaria para tomar decisiones en el día a día. ¿Qué memoria tiene la PC que vamos a comprar? ¿Qué tratamiento médico debo seguir? ¿Me debo vacunar o no? ¿Debo planear mi día de acuerdo a mi horóscopo? Para tomar todas esas decisiones requerimos de una cultura científica.
Como un fruto extra de esas labores de divulgación, seguramente se despertará la curiosidad de algunos niños y niñas, a quienes les gustará mucho la ciencia, tanto que quizás cuando llegue la oportunidad de elegir una carrera, tendrán más información para decidirse por una carrera científica.
5. ¿Cómo armonizar la modernización de todos los pueblos y comunidades con la preservación de la identidad?
Hay aspectos muy valiosos de las culturas tradicionales, otros no tanto. Afortunadamente dentro de las mismas comunidades se da una lucha para cambiarlas. Por ejemplo, es admirable la lucha de las mujeres en algunos estados para tener el derecho a ser electas como autoridades. Por otra parte, es una realidad que todas las regiones están más comunicadas, que casi todo mundo usa un celular, todo eso ha provocado que los pueblos estén cambiando. Me parece entonces que la cuestión está en dejar que los cambios ocurran como un vendaval, o si podemos graduar su influencia para quedarnos con lo mejor de cada mundo.
Cierro estas líneas comentando brevemente sobre mi visita a la Normal de Ayotzinapa, institución que ha formado generaciones de luchadores sociales. De entrada, fuimos recibidos por el comité estudiantil, quienes nos dieron todas las facilidades para realizar nuestra presentación. Al principio parecía difícil entrar en confianza, con unos estudiantes que se mostraban algo herméticos, lo cual es comprensible dados los riesgos que afrontan. Sin embargo, al final de mi charla pude platicar con más confianza con los estudiantes. Me dijeron que les había gustado mi plática, que eran temas para seguir reflexionando y que cuando se presentase la oportunidad podría visitarles de nuevo.
De camino a la salida, mientras me tomaba fotos en las instalaciones y me despedía de mis anfitriones, pude sentir y admirar el valor que se respira en el ambiente: dignidad.