Opinión

2023: Patriotismo constitucional

Domingo, Enero 1, 2023
Leer más sobre Antonio Tenorio Adame
Para defender la Constitución es necesario difundir la conciencia de un patriotismo constitucional
Licenciado en Economía por la UNAM, y docente en la BUAP. Fundador de la Academia de Historia y Crónica Parlamentaria y cofundador de la Asociación de Periodistas Democráticos junto con Renato Leduc. Ha sido diputado federal en diversas legislaturas, desde donde ha impulsado la apertura democrática. 
2023: Patriotismo constitucional

Los augurios para el año 2023 giran en torno a la sucesión presidencial, tanto en su orden orgánico como ideológico. Los primeros corresponden al proceso electoral, los segundos se asientan en la lucha de ideas.

Discursos de la negativa

México inicia el 2023 con los preparativos de la elección presidencial, así como también la Cumbre de América del Norte. La sucesión presidencial demanda el cuidado de evitar una “elección de Estado”, en tanto la revisión del Tratado de Estados Unidos, México y Canadá se debe evitar que una aspiración de resolver la migración por medio de la integración espacial del mercado conlleva la decisión de comprometer el espacio nacional sin consultar al titular de la soberanía que es el pueblo.

La contienda entre la mayoría oficial de Morena y la oposición ‘Va por México’ se mantiene en términos de descalificaciones mutuas   dentro del esquema electoral, donde el mayoriteo ha fortalecido su posición con la lealtad de un electorado uniformado por medio de las políticas públicas de bienestar

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En consecuencia, la oposición se mantiene condicionada como minoría. El discurso y la movilización corresponden al oficialismo con riesgo de organizar una “elección de Estado”.

Para romper el círculo vicioso de la ilegitimidad de una “elección de Estado” se requiere sujetar el juego electoral no solo a la igualdad legal sino también auspiciar la equidad en la participación electoral sin exclusiones.

La democracia basada en la igualdad y la equidad refuerza la obligación del cumplimiento del orden constitucional, tanto en el proceso electoral mismo como en la función de gobierno de quienes resulten electos.

La protesta de ley que rinde el Presidente constitucionalmente electo no se observa, como lo muestran las más de 700 reformas que el Código de la República contiene desde su formulación el 5 de febrero de 1917. De ellas corresponden una veintena al régimen de Morena.

En tiempos de integración territorial y de mercados corren vientos que amenazan la soberanía del espacio nacional, así como de la seguridad de la nación derivados de la difusa nacionalidad de mexicanos en el exterior.

Para defender la Constitución es necesario concebir y difundir la conciencia de un patriotismo constitucional

Discurso de la afirmativa

Son tiempos de riesgos constitucionales ante eventualidades inesperadas y tendencias que parecen costumbres de manosear la Constitución al grado de deformarla y distorsionar, se requiere alentar el patriotismo constitucional como un movimiento que aliente el espíritu originario de nuestra Constitución. Las ideas preliminares para elaborar un Proyecto de Patriotismo Constitucional se encuentran en sus orígenes, como los siguientes.

El pueblo mexicano dispone de una historia cargada de adversidades y retos, pero también de logros y victorias. Sus raíces se hunden en un pasado de esplendor que Tonybee (1985) clasificara entre las grandes civilizaciones “paternas o filiales”. Son las venas propias que otorgan una identidad entre la diversidad de la cultura universal.

Los indoamericanos somos un pueblo híbrido cuyo origen se dio en la fusión civilizatoria del desplazamiento poblacional católico, pobre, y proveniente del sur del continente europeo con el llamado Nuevo Mundo poblado de una gran diversidad de comunidades nativas; así también, las sobresalientes culturas aztecas, maya e inca. El choque de Europa y el continente de Colón fue entre dos niveles civilizatorios desiguales que abrieron el camino al sometimiento de los pueblos originarios a la servidumbre, el dominio territorial y la explotación intensiva de sus recursos dando paso a la conquista y el establecimiento del imperio católico de la corona española.

La América indohispana dispone de una identidad mestiza como expresión cultural, mientras es diversa en su organización social, Bolívar la llamó una “nación de repúblicas”. Las luchas sociales que dieron origen a nuestras formas de convivencia política fueron desgarramientos dolorosos de diversas confrontaciones bélicas. No solo la guerra de independencia sino contra los imperios y aún entre los hermanos en guerras civiles.

La Colonia nos legó una integración civilizatoria con Occidente, aún los restos monumentales recuerdan las señas de una grandeza espiritual: se sembraron instituciones que luego con la soberanía se transformaron, otras como la fe sobrevivieron al adaptarse a su nuevo contexto, en tanto que las expresiones culturales adquirieron una nueva dimensión, en especial la palabra.

En el nicho de la palabra es donde el continente indoamericano ha logrado sus mejores señas de identidad. La dimensión de lo humano se mide por la manifestación de ideas y pensamientos. El lenguaje es la representación oral de valores y principios. De formas de concebir el mundo.

Antes que Samuel Huntington (Paidós, 2005) enfocara el “choque entre civilizaciones” como coartada para justificar la nueva cruzada del fundamentalismo del imperio contra el Islam que permita la guerra del despojo de recursos energéticos, y antes, el choque civilizatorio se forjó en el establecimiento de los imperios del Atlántico en América: la alta civilización indígena se fundió a la europea para dar paso a la cultura mestiza.

El mestizaje de la palabra queda como instrumento de la resistencia y de la diferencia cultural entre el dominio del imperio y la expresión libre de las ideas de un continente desmesurado en busca de su cauce.

Las heridas que propinó Europa durante sus tres siglos de dominio colonial solo se han cerrado en los momentos en que la América mestiza, fuera capaz de fundir sus valores humanos. Las catarsis de las grandes rupturas del pasado son cicatrices que sanan las heridas, es el ejercicio de confrontar el pasado con previos actos de reconciliación, donde el arrepentimiento madura en el perdón y en el olvido.

México dispone de una historia señera, como otros pueblos más, se distingue porque en su recorrido por el ayer hubo dos instantes de fundición, conciliación, y redención, tal fuera: la obra cultural de las misiones del evangelio que rescataron la obra cultural de los indígenas, la otra, ocurrió con la llegada de los refugiados de la guerra civil española.

Con la fundición de la cultura de México y España, se creó la patria de la palabra. Se constituye como capital, aquí reside el mayor número de hispano hablantes. También la expansión hacia los E.E. U.U. le da la dimensión de un idioma en crecimiento y resistencia frente a la discriminación y racismo. Dimensión de lo universal. 

El patriotismo y la libertad son inseparables. El patriotismo del que hablamos no se refiere, en consecuencia, a un determinado texto constitucional en su literalidad, sino a los valores y principios democráticos que contiene al otorgar condición universal de ciudadanos. Dentro de ese entorno, la patria une el anhelo moral de los mexicanos.                            

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