No cabe duda. La visita de Lalo Rivera causó revuelo. Entre propios y extraños. Entre tirios y troyanos. Entre chairos y fifís. No es para menos; su reunión con panistas de la región de la Sierra Norte del estado habla de la batalla que viene. Y si es con uno de los aspirantes mejor posicionados en la carrera por el 2024, no es para menos.
Lalo Rivera representa por mucho al aspirante mesurado, inteligente, con experiencia y sobre todo que puede lograr la unidad de panistas, perredistas y priistas en torno a una candidatura común.
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Fue el domingo pasado cuando se supo lo que en esta columna le habíamos anticipado con mucho tiempo atrás. El alcalde poblano estaría en el cumpleaños del dirigente perredista, Carlos Martínez Amador, quien mesa por mesa, fue presentando al alcalde, en un evento donde se hicieron presentes militantes de los tres partidos. De Pantepec, Ricardo Jiménez del PAN y la valiente Dany Solís de Francisco Z. Mena del PRI, representaron a esa zona. De parte del PAN, el edil Gildardo Vargas García y su hermano Víctor. De Naupan fue el excandidato perredista a la alcaldía y el edil en funciones, Jaime Rodríguez Ramírez; de Chiconcuautla, el edil priista, Artemio Hernández Garrido. Daniel Solís, miembro del comité estatal del PAN de Villa Ávila Camacho hizo acto también de presencia. En la mesa principal, la dirigente estatal del PAN, Augusta Valentina Díaz de Rivera y su homólogo del tricolor, Néstor Camarillo Medina, acompañaron al festejado.
También en la mesa de honor se podía ver a Juan Carlos Valderrábano Vázquez, exalcalde de Xicotepec y de allá mismo a Fred Ortega Quiroga. La pareja de exalcaldes de Pahuatlán, Lupita Ramírez Aparicio y Arturo Hernández Santos no podían faltar. De Villa Ávila Camacho también pudo verse a Othón Lechuga, panista de cepa, así como el redimido Cipriano Márquez Pérez, y al brillante Luis Manuel Silva Romero, quien compartió mesa con el aspirante a la dirigencia municipal en Huauchinango, Samuel Ortega Hernández. Irving Vargas, esposo de la ex dirigente panista, Genoveva Huerta Villegas, también estuvo ahí.
Dulce, esposa del festejado fungió como excelente anfitriona, lo mismo que, Karla Martínez Lechuga, directora de la Juventud en el Ayuntamiento de Puebla, quien lució gran desenvoltura en este largo y sinuoso camino que significa el mundo de la política.
El mensaje de Lalo Rivera fue contundente. “Es una reunión de amigos”, pero hizo un llamado a la unidad. El mismo mensaje lanzó Carlos Martínez. Luego la exquisita barbacoa de borrego y demás viandas borraron la huella de la política para dar paso al placer culinario.
Ese mismo día, pero por la mañana, en el hotel HC del director de Turismo municipal, Hugo Carlos Cabrera Meneses, a un costado de la Parroquia de la Asunción, fue el escenario para que Lalo Rivera se reuniera exclusivamente con los blanquiazules, entre ellos el alcalde de Tlaola, Jesús Viveros Bobadilla y Celia Cuevas de Xicotepec. Marcos Castro, el secretario del PAN estatal, encabezó la reunión.
Rivera dejó algo en claro: “Para esta contienda habrá que dejar las divisiones a un lado”, en una alusión a los rijosos dirigentes en Huauchinango. Kevin e Irving Vargas, familiares de Genoveva Huerta estuvieron en primera fila, en esta reunión de cuarenta panistas que significó oxígeno puro para ellos.
¿El granito en el arroz? Of course, el perredista, panista, priista, morenista, verde ecologista y petista, Carlos Miguel Ignacio López. Ufff.
Ah y algo fundamental que dejó Lalo Rivera para las elecciones municipales que vienen: “Para ganar la gubernatura, hay que ganar los municipios”.
Las estampitas y el mole de guajolote
Ya casi para cerrar esta edición, vemos algo que nos deja patidifusos en el canal 22.2 de red nacional. Es el inefable Paco Ignacio Taibo II, mal llamado director del Fondo de Cultura Económica, quien entrevista a Sabina Berman por su libro “HDP”, donde exhibe al pesadísimo Ricardo Salinas Pliego y su TV Azteca.
Pero más allá del pleito casado entre periodista y empresario de medios, se escucha la primera sandez. Afirma Taibo que mientras el presidente López lanzaba campañas a favor de que la gente permaneciera aislada durante la pandemia, en la televisora de marras se hacía un llamado al valemadrismo.
Vienen entonces a la mente irremediablemente las imágenes de, primero, el propio AMLO diciendo que la gente siguiera su vida normal, que solamente a los corruptos les podría pegar aquello del coronavirus y su exhibición de estampitas que lo salvaban de todo. Y segundo del gobernador Barbosa hablando del mole de guajolote como antídoto infalible y también aquello de que solo les daba a los ricos. Si nos preguntamos de dónde saca tanta cara Taibo para decir tamañas sandeces, podríamos atribuirlo a la euforia oficialista y a la incontinencia verbal. Por cierto, adelantó que el libro era crítico contra el oficialismo. No mamar, please.
Por cierto, el programa se llama “Leer, una hora inesperada”. Todo un churrazo cuatrotero.