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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

"Acceso libre", el grito en la BUAP

Frente a la imposición, la organización: el ejemplo estudiantil es la mejor enseñanza

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Agosto 23, 2022

Ayer lunes la organización estudiantil "Asamblea Universitaria" se manifestó en CU para exigir el paso libre a las instalaciones, sin necesidad de presentar el código QR que la administración central ha impuesto desde que regresamos de manera escalonada a las clases presenciales en febrero de este año.

Otras consignas se escucharon también: "La Universidad es pública", "Libertad y Autonomía para la BUAP"; además de razones y argumentos ofrecidos a través del Facebook: La Universidad es un "ghetto"; el código QR no es una medida eficaz para evitar el contagio; en cambio, entorpece la entrada y aumenta el riesgo de contagio; la Universidad es pública, y una empresa privada (DASU) no puede impedirte el paso, etc.

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Claro, también escribieron contrarrazones: que mejor los manifestantes se pongan a estudiar y dejen de estar de "mitoteros". La típica respuesta de quien sólo ve en los universitarios a un conjunto de borregos que obedecen sin chistar, o que ve al estudiantado como un conjunto de privilegiados que debieran agradecer a la administración el estar dentro de la Universidad.

Cuando en realidad nuestros estudiantes de licenciatura en su enorme mayoría ya alcanzaron la ciudadanía y son personas en pleno goce y ejercicio de sus derechos fundamentales como el libre tránsito, el derecho a la educación, el derecho a la privacidad, el derecho a una educación que los forme integralmente como profesionistas para ejercer su carrera o continuar con su preparación como futuros académicos e investigadores.

Nuestros estudiantes saben perfectamente que el sistema presencial es el paradigmático, y cualquier otra modalidad debe ajustarse a éste.

Hay muchas razones para exigir el libre acceso, pero mencionaré, a mi juicio, las de mayor peso.

Tenemos un rezago educativo que difícilmente podrá remediarse si la administración central insiste en recurrir, so pretexto de la pandemia, a la suspensión de las clases presenciales o a su obstaculización, una medida tan sólo eficaz para anular cualquier intento de organización estudiantil dirigida a exigir que se respeten sus derechos humanos, incluidos los políticos.

Por otra parte, la educación universitaria no es sino la continuación del trabajo de socialización iniciado desde el seno familiar y que nos da a cada uno de nosotros este sentido de pertenencia a nuestra comunidad, una comunidad con la que compartimos una cultura y una forma de vida.

El paso de nuestros estudiantes por la Universidad no es un paréntesis en su vida, todo lo contrario. Es en ella en la que se forja su carácter y se forma su conciencia ciudadana, moral y política.

La "Asamblea Universitaria" está en todo su derecho de exigir a la administración central que deje de imponer medidas que en nada benefician su tarea sustancial: prepararlos académicamente en un ambiente de libertad y de respeto.

De hecho, la Asamblea Universitaria le está dando voz a decenas de miles de estudiantes preocupados por estudiar en las mejores condiciones posibles sin sacrificar, por ello, su derecho a ser tratados de manera digna.

Ojalá los docentes tomemos nota y nos convenzamos de que esta es la manera correcta de vivir en la comunidad universitaria: poniendo por delante la dignidad de la persona, dignidad que se traduce en concebirnos como fines en nosotros mismos y no como medios de alguien más para que ese alguien más alcance fines ajenos a nosotros, incluso en contra de nosotros.

Es tiempo de reconstituirnos como una genuina comunidad.

Es tiempo de retomar los hilos para remendar el tejido social universitario y dejar de ser un conjunto de individuos relacionados de manera casual.

Todos tenemos la misma identidad y no es la de los lobos BUAP, es la de la Universidad democrática, crítica y popular.

¿No les parece a ustedes de la mayor importancia tomar como ejemplo esta manifestación estudiantil y reorientar el rumbo de la Universidad?

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