A raíz de varias publicaciones en donde he mencionado que llevamos ayuda constantemente a la comunidad de San Andrés Azumiatla, he recibido comentarios que giran alrededor de la misma pregunta: ¿Por qué Azumiatla?
Y entre esos comentarios muchas aseveraciones de connotación negativa como: "seguro quieres ser candidato en esa zona", "tienes un familiar viviendo ahí", "algún interés oculto debe de haber en Azumiatla"; y así una larga lista de teorías conspiracionistas que llegan hasta los Iluminati.
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La realidad es que, al ser yo un activista social enfocado a grupos de alta vulnerabilidad, me enfoco en comunidades de extrema pobreza; no iré a dar ayuda a un residencial de lujo, ¿verdad?
En este tenor, he podido recorrer las 17 juntas auxiliares de la capital y municipios conurbados realizando actividades de ayuda. Son actividades asistencialistas, pues se necesitan, y si bien no solucionan el problema de fondo, al menos dan un respiro a familias que tienen necesidad extrema.
Y aún cuando sé que el asistencialismo es necesario en la mayoría de estas comunidades, en el año 2013 quise hacer un proyecto desarrollista; esto no se refiere a un desarrollo inmobiliario, sino a la posibilidad de realizar acciones constantes que puedan desarrollar a la comunidad. En ese entonces me pregunté dónde hacerlo, pues hacía falta en todos lados. Y fue ahí cuando decidí hacer dicho proyecto en San Andrés Azumiatla.
Es una comunidad en donde las personas en su mayoría pertenecen a pueblos originarios, incluso se conserva la lengua autóctona. Sufre de extrema pobreza, rezago educativo, y una gran marginación social. Y sí, sé que hay muchas comunidades con esas características, la peculiaridad en Azumiatla es que está a tres kilómetros de Lomas de Angelópolis, una de las zonas de mayor valor económico de la ciudad. Es increíble que en pleno 2022 existan comunidades que padecen hambre y extrema pobreza dentro de una de las ciudades más grandes del país. No están en la Sierra Norte o Mixteca, están dentro de la capital del estado.
Iniciamos haciendo una escuela que poco a poco hemos ido construyendo. Llevamos cursos, proyectos productivos y mucha ayuda. A lo largo de estos años han habido grandes historias de éxito, superación y de ese desarrollo que tanto buscábamos. Aún falta mucho, pero ahí seguimos y seguiremos. Quizá no nos toque ver ese cambio que tanto anhelamos, pero no nos detendrá para seguir trabajando por él.
Así que seguiré hablando de Azumiatla, y seguiré pidiendo ayuda: ropa, zapatos, tenis, chamarras, cobijas, toallas, muebles, utensilios; todo sirve pues todo hace falta. Si puedes sumarte, contáctame, o lleva tu donativo al centro de acopio ubicado en Calle Chietla 305 A, Col. La Paz. Harás la diferencia para gente que la está pasando muy mal.
Rescoldos
Es denigrante que políticos y políticas lucren con estas comunidades, llevando dádivas en tiempos electorales para obtener votos, sin hacer nunca acciones que los lleven a salir de la marginación, para así poder regresar en cada campaña y seguir teniendo esos lugares en donde lucrar.