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OPINIÓN

La pintura y la Batalla del 5 de Mayo

Obras de artistas nacionales y extranjeros en torno a la gran batalla en San Pedro Museo del Arte

Elvia de la Barquera

Egresada de Antropología UDLAP, Bellas Artes Universidad de Barcelona y Doctorada en Espacio Público: Arte-Sociedad UB. Artista, investigadora, docente y Crítica de Arte con publicaciones varias

Viernes, Julio 1, 2022

El siglo XIX en México estuvo demarcado por guerras intestinas y de intervención, lo cual influye y traza la ruta para un costumbrismo nutrido por el Romanticismo que en Europa también provocó arraigos nacionales y, con ello, guerras de insurrección.

Así, Latinoamérica se decanta por las guerras de emancipación, al son de los ideales clásicos del deber cívico, del compromiso social, de la demanda, y –obviamente- del hartazgo del abuso y la represión.

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Las sucesivas guerras de intervención que suceden en territorio nacional obligan a mirar hacia nuestro territorio: el extenso y el local, el nacional y el terruño, volviéndose constantes las representaciones de nuestros paisajes con sus atributos de identidad.

Así el XIX en la historia del arte mexicano es una constante revelación de lo propio, de nuestras costumbres, de nuestra vestimenta, de nuestra comida, de nuestra bebida. La representación de lo propio se hace necesaria en una constante realidad de invasiones. La batalla del 5 de Mayo contra los franceses fue una de tantas y también fue motivo para sacar lienzos y pinceles.

Fragmento de la obra de Patricio Ramos

La Secretaría de Cultura federal y  su homónima estatal gestionaron una exposición pictórica titulada Y las armas se cubrieron de gloria, Patricio Ramos y los pintores del 5 de Mayo de 1862, en San Pedro Museo de Arte, para lo cual conjuntaron obra procedente del Museo de la Historia Mexicana de Monterrey, del Museo del Fuerte de Loreto, del Museo Nacional de las Intervenciones, del Museo Regional Casa de Alfeñique, del Museo Nacional de Historia de Chapultepec, así como de colecciones particulares.

Entre las obras destacan pintores como el poblano Patricio Ramos Ortega, quien fuera enlistado en el ejército apenas tres días antes de la gran batalla, pintor costumbrista del siglo XIX que representó diferentes momentos y lugares de la batalla (luchó en por lo menos tres batallas). Llama la atención la representación clónica de sus personajes, sobre todo tratándose de los franceses.

Otro artista presente es Manuel Serrano (1814-1883), cuyo pincel hace uso del sfumato, creando una ambientación diferente a la del artista poblano referido.

También hay un cuadro de José María Fernández, con cierta escasez técnica y con una representación ambiental más bien escueta.

No pudo faltar el Biombo que Miguel Zetina pintara en 1872 repensando la batalla en el cerro de Loreto y Guadalupe, el enfrentamiento entre diferentes batallones, y dando crédito a generales y batallones.

Otro pintor que recurrió a la representación de este tema fue Constantino Escalante (1836-1868), considerado el padre de la caricatura política mexicana, artista polifacético y periodista, cuya litografía está basada en la obra de Patricio Ramos.

Fragmento de la litografía acuareleada de Constantino Escalante

La exposición también muestra reproducciones de diferentes “batallas del 5 de Mayo” cuyos originales se exhiben en el Palacio de Versalles, así como de una litografía de Gustave Doré y de un óleo que por encargo de Porfirio Díaz realizara el pintor catalán Josep Casachs i Casach.

Fragmento de un lienzo anónimo Zacapoaxtla abatiendo a un zuavo

En general, es una exposición que vale la pena visitar para conocer diferentes pinceles de un momento importante en nuestra historia y en la historia del arte de nuestro país; al respecto, se agradecería más información sobre los artistas ahí presentes, sobre el contexto histórico y su devenir en el hecho artístico, en un momento en que ya los continentes se contagian y comparten sentimientos, ideas y luchas.

De lo contrario, queda como una exposición donde lo único importante es el hecho histórico, planteado así, como un hecho aislado, como si no tuviera repercusiones, como si no hubiera un antes, un durante y un después. Es preciso aprovechar la gestión, el recurso, la movilización, para ahondar en lo que se expone desde diferentes vertientes: la historia, el contexto, el concepto, la aportación estética, y un sin fin de opciones que enriquecerían a la muestra y a su público.

La exposición permanecerá hasta el 14 de agosto.

Vistas: 1991
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