A raíz de las Olimpiadas del 68 en México, el escultor Mathías Goeritz, con el apoyo del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, realiza la propuesta de un corredor escultórico conocido como La Ruta de la Amistad, uno de los proyectos artísticos más destacados en la Ciudad de México y que se convirtió en el corredor escultórico más grande del mundo con 17 km de largo; contiene 22 obras construidas en concreto por artistas de diferentes países de los cinco continentes: Ángela Gurría (México), Willy Guttman (Suiza), Miloslav Chlupac (Checoslovaquia), Kiyoshi Takahashi (Japón), Pierre Szekely (Hungría), Gonzalo Fonseca (Uruguay), Constantino Nivola (Italia), Jaques Moeschal (Bélgica), Todd Williams (Estados Unidos), Grzegorz Kowalski (Polonia), Josep María Subirachs (España), Clement Meadmore (Australia), Herbert Bayer (Austria-EEUU), Joop Beljon (Países Bajos), Itzhak Danzinger (Israel), Olivier Seguin (Francia), Moahamed Melehi (Marruecos), Helen Escobedo (México), Jorge Dubon (México), Alexander Calder (Estados Unidos), Mathias Goeritz (México) y Germán Cueto (México).
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Con el correr de los años, estas esculturas cayeron en el abandono por más de 25 años. Fue hasta 1994 que el Patronato México 68 rescata y reubica las piezas en el trébol de Insurgentes y Periférico. Recientemente, en 2022 se intervino esta ruta para complementarla con propuestas contemporáneas con el Árbol Suspendido y Bajo Ruta
Árbol Suspendido
Autor: Luis Javier de la Torre González
Especie: Encino laurelillo, endémica y dominante en el suroeste de la cuenca de México, en la antigua ciudad de Cuicuilco antes de la erupción del volcán Xitle en 250 d.C.
Emplazamiento: Torre de los Vientos, Periférico Sur de la Ciudad de México
Fecha de clausura: 30 de abril 2022
https://linktr.ee/RutaDeLaAmistad, http://www.podiomx.com/
De la Torre utiliza un árbol endémico del área y cuya presencia dominaba la entonces ciudad de Cuicuilco, asentamiento propio del Preclásico prehispánico (800 a.C. a 600 d.C.). Este árbol se exhibe en un espacio construido, obligando a la reflexión sobre estos seres vivos y su función dentro de nuestro medio ambiente en tiempos en que el campo es devorado por la mancha urbana, en que lo verde se cubre de concreto, los árboles se sustituyen por casas y los ríos por tuberías de drenaje.
El árbol, de nombre Gonzalo Laurelillo, se muestra en la parte superior de una escultura con características de habitabilidad: la Torre de los Vientos, obra del uruguayo Gonzalo Fonseca para la Ruta de la Amistad de las Olimpiadas México 68, y que ahora funciona como espacio experimental de arte contemporáneo.
Las raíces de este encino son soportadas en el interior del edificio por una red sostenida por arneses y desde ahí son regadas por un sistema de mangueras que no se aprecian desde afuera. Se trata de una instalación que llama Hacia la preservación de los entornos urbanos verdes, pues es necesario enfocarnos en el cuidado de las áreas verdes dentro de las ciudades, recuperar, en medida de lo posible, el entorno natural original, en palabras del autor. Es por ello que después del 30 de abril, este encino será plantado en el Cerro Zacatépetl.