Logo e-consulta

Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La paradoja de la revocación

¿Qué encierra el convocar a una elección para preguntar sobre un tema que ya se sabe su respuesta?

Ociel Mora

Es vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias, A. C. (www.pired.org), organización civil con trabajo académico y de desarrollo económico de grupos vulnerables; y promotora de acciones vinculadas con la cultura comunitaria indígena y popular. Su línea de interés es la Huasteca y la Sierra Norte de Puebla.

Miércoles, Marzo 23, 2022

Al día de hoy nadie quiere que el presidente Andrés Manuel López Obrador se vaya y deje la Presidencia. Por lo menos no quienes son ajenos a su partido y movimiento. Me refiero a los auténticos ciudadanos. Los electores libres. Los que no son clientela. Los que parten del principio de que la eventual incompetencia y faltas presidenciales se corrigen y castigan por los medios previstos en la propia Constitución.

Para eso están los otros poderes de la Unión. El gobierno no es el Poder Ejecutivo (el Presidente), aunque lo parezca, por la concentración y reconcentración de funciones, como ocurre en este gobierno. Un rasgo de la naturaleza del presidencialismo mexicano. El gobierno en la mano de un solo hombre.

Más artículos del autor

La gran virtud de la transición democrática fue la introducción de controles constitucionales para limitar esa hegemonía oprobiosa, y lo consiguió. El más importante de esos controles fue la creación de instituciones electorales independientes de la esfera presidencial. Anteriormente las elecciones las organizaba y validaba la Secretaría de Gobernación.

Pero he aquí la gran paradoja: los que quieren y trabajan para que el presidente López Obrador se vaya son los del partido Morena y la estructura de los tres niveles de gobierno. Incluso, en la Cámara de Diputados, los representantes de Morena sacaron un decreto inconstitucional (porque contradecía el espíritu de la Constitución, y por cuya razón fue desechado) con el fin de que los funcionarios, de todos los niveles, salieran a la calle a hacer campaña en favor de la revocación. Esto es, para que se vaya el Presidente.

Quien no conoce los intríngulis de la política mexicana les parecerá un despropósito. Estamos ante la más acabada expresión del surrealismo de la política mexicana, como atribuyen que alguna vez André Breton, creador de esa corriente artística, calificó a México, estando de visita.

Lo que la gente quiere es que el Presidente de resultados en aquellos temas que prometió resolver. Pero hasta ahora, ni los partidos de oposición ni los medios de información que sirven de voceros del sentir popular, piden que el Presidente deje el puesto y se vaya. Los sondeos al respecto arrojan en promedio que el 60 por ciento prefiere que el Presidente siga, contra el resto que se divide entre que se vaya y no sabe.

Hay que decir en este punto, que la promesa de revocación no tuvo mayor impacto en los votantes, como la tuvieron el combate a la corrupción y la disminución de los índices de la violencia. También caló hondo el ofrecimiento de reducir la pobreza, mediante la aplicación de políticas sociales innovadoras, centradas en ese sector, y de gobernar con base en los mandatos constitucionales. No basado en la polarización.

Los principios de transparencia y rendición de cuentas se daban por hechos incontestables en un gobierno que enarbola las banderas de la izquierda social y democrática.

¿Qué encierra entonces el afán de convocar a una elección para preguntar sobre un tema que de antemano ya se sabe cuál es la respuesta?

En el entender de los expertos, se trata en primer lugar de un gusto de megalomanía presidencial y, en segundo lugar, debilitar al INE con el fin de establecer una nueva institución electoral sometida a los intereses del partido en el gobierno.

Desde esa condición garantizar el triunfo del candidato presidencial que elija Morena y establecer una hegemonía partidista a la usanza de la que en el año 2000 derrotó Vicente Fox.

En este hipotético escenario vería al expresidente Andrés Manuel López Obrador no en su finca de Tabasco. Lo encuentro con un puesto honorario, como presidente de unos fideicomisos, encargado de dar seguimiento de lo que ahora son sus megaproyectos, y desde ahí opinando y orientando la dirección del nuevo gobierno. La gran figura moral transexenal.

Y sino, al tiempo.

Chayo News

Si alguna reforma electoral falta es la introducción de la segunda vuelta en la Constitución; y castigar con la pérdida de registro a los partidos que rebasen los topes de campaña, con dinero ilícito.

Vistas: 732
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs