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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

En memoria de “El Mijis”

Pedro Carrizales simboliza lo que debe dejar de pasar en nuestro país: el estigma y el prejuicio

José Abraham Rojas

De formación jurista, siempre con interés en los temas constitucionales, se ha especializado en temáticas de derechos humanos, con enfoque en los estudios de igualdad sustantiva, no discriminación y libertad de expresión.

Jueves, Marzo 3, 2022

Finalmente, tras un mes en situación de desaparecido, fue identificado el cuerpo de Pedro Carrizales Becerra, más conocido como “El Mijis”. No hago de este espacio una reseña de su vida ni de su agenda ni de su persona. Mi objetivo es, como una voz secundaria, recordar y reafirmar una de sus luchas, la cual tiene como agentes principales a personas con una historia de vida similar a la que tuvo.

Comienzo con una valoración personal. Carrizales nos enseñó y compartió muchas cosas que, ordinariamente, están ocultas o deslizadas hacia un lado por una forma de hacer política y gobernar entre salones y trajes. Con sus tatuajes y su historia, incluida la etapa de “pandillero”, logró, al menos en una mínima parte, obtener una fracción del reconocimiento de una deuda histórica, que a veces parece que no queremos dejar de robustecer, frente a las personas marginadas, de la periferia, racializadas.

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Por lo anterior, va a hacer mucha, pero mucha falta la voz de Carrizales. Ojalá pudiéramos tener al menos un o una “Mijis” por cada estado en el país. Me gusta pensar que tendríamos una mayor empatía y comprensión hacia otras realidades distintas a la que cada quien tenga en lo personal y comunitario. Desconozco si el legado de Carrizales será grande o no, el porvenir lo ilustrará. Lo que tengo claro es que será un legado ejemplar.

Ahora bien, “El Mijis” simboliza lo que ya debe dejar de pasar en este país y en todos aquellos con los que compartamos circunstancias históricas semejantes: el estigma, el prejuicio y la discriminación. Por eso hará falta “El Mijis”: porque todavía hay mucho por hacer para que nos deshagamos de estas ideas, explicables con base en distintos factores, que resultan propias de una inquisición moderna. De una inquisición moderna pero también de un colonialismo actual que presupone quién sí puede participar en algún ámbito y quién no lo puede hacer.

También explicable por diversos factores, tenemos la costumbre de pensar que las decisiones políticas deben hacerse cumpliendo formalismos refinados y sutiles, para los cuales solamente algunas personas tienen o tenemos la capacidad de realizar. De nueva cuenta: estamos frente a un colonialismo actual. Que el hoy México haya logrado su soberanía nacional frente a la hoy España, no significa que, incluso después de dos siglos, no sigamos replicado prácticas de dominación, de violencia, de marginación y de segregación frente a personas y comunidades racializadas.

Quienes han estado en prisión, como en su momento lo estuvo Carrizales, también tienen cosas que decir y aportar. Precisamente para romper estas lógicas colonialistas: las personas que han estado privadas de su libertad (voy a decir una obviedad absurda) piensan y necesitan cosas, y algo que no necesitan (y no me refiero a cuestiones judiciales ni procesales) es que personas que no hemos estado en esas circunstancias, sirvamos, más por imposición que por solicitud, para traducir lo que esas personas quieren y necesitan decir. Por eso, va a hacer mucha falta “El Mijis”.

Las personas que han estado marginadas, segregadas, que han sido violentadas y discriminadas por su color de piel, por el lugar en el que viven, por su condición económica o social, por su nivel educativo, por el oficio al que se dediquen o por haber estado privadas de su libertad; esas personas y comunidades de la periferia y de los márgenes, necesitan ser escuchadas, y no solamente desde sus espacios sino en cualquier lugar. En este país donde la mitad de la población vive en condiciones de pobreza severa, ¿cómo se nos ocurre que media población no deba participar ni ser escuchada en cualquier espacio y momento, sólo porque es pobre y porque es prieta? Por eso va a hacer mucha falta “El Mijis”.

Poco después de conocer esta noticia escribí unos tuits, y con esa idea cierro este artículo. He tenido la oportunidad (porque en verdad lo veo como una oportunidad de vida) de estar en cárceles por motivos laborales y sociales. Entre las varias escenas que me han marcado, se encuentra la que refiero enseguida. Yo anhelo poder volver a una cárcel y ver que no es un lugar “exclusivo” para prietos, para personas racializadas, y que nadie tenga que ir por su comida, en medio de pasillos polvorosos, en una cubeta de yogurt que quién sabe si la pueda lavar y si la pueda tener, ya no en un lugar limpio, sino en uno lo menos sucio posible. Por eso va a hacer mucha falta “El Mijis”: para no hablar en nombre de los otros ni de las otras sino para que los otros y las otras hablen como podemos hablar nosotros y nosotras.

“El Mijis” va a hacer mucha falta.

Twitter @el_pprojas

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