Desde el pasado mes de diciembre, usted podría ir al Oxxo de la esquina y ser atendido por un haitiano, de los muchos que están recibiendo tarjeta de visitante por razones humanitarias para quedarse a trabajar en México.
Resulta que hace unos días, los directivos de Femsa externaron su intención de ofrecer oportunidades de empleo a migrantes y refugiados, sobre todo haitianos y centroamericanos, quienes están optando por quedarse en México ante la imposibilidad de solicitar refugio en Estados Unidos.
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Y es que la crisis económica mundial provocada por la pandemia por Covid-19 aceleró la movilidad de personas en el mundo, lo que ha cambiado ostensiblemente el papel de México en la migración internacional.
Para nadie es un secreto que, ante el redoblamiento de la seguridad fronteriza, muchos migrantes que antes sólo pasaban por aquí, ahora quedaron varados a lo largo de las rutas migratorias. Sobre todo en la frontera sur y la frontera norte.
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha tenido todo tipo de presiones de los vecinos del norte para contener la ola migratoria extracontinental y de centro y Sudamérica, quienes literalmente tienen abarrotados refugios, casas de migrantes y hasta las calles de Tapachula, Chiapas y algunas ciudades de Baja California, Tamaulipas y Nuevo León.
Estamos viviendo una crisis humanitaria en todo sentido; y no sé cómo la vea, pero la iniciativa de Femsa y su cadena de Oxxos en toda la República son de las primeras propuestas particulares para ayudar a aliviar un poco la presión provocada por toda esa situación que le estoy contando.
Sé que muchos mexicanos lo verán como un atentado. No estamos acostumbrados a ver a migrantes. Quizás ciudades como Tijuana o Monterrey tienen una vocación mucho más abierta a recibir visitantes, pero la gente en el resto del país es más reacia ante estos escenarios.
El problema no es menor. Nunca como hoy, México había recibido tantas solicitudes de refugio. De enero a noviembre de 2021 se registraron 123 mil 187 solicitudes de refugio de migrantes, un aumento de 240 por ciento respecto a igual lapso del año pasado, cuando se contabilizaron 36 mil 2020, y un alza de 84 por ciento respecto a 2019.
En el mes de noviembre de 2021, en plena pandemia, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) tuvo cifras históricas de solicitudes de refugio, aunque la tendencia al alza comenzó a elevarse desde 2015.
Lo complicado del tema es que México y en particular la Comar tienen muy poco presupuesto para atender a esas estampidas humanas. Mientras Haití y los países del Triángulo Norte no tengan ayuda para desarrollar fuentes de empleo y estabilizar sus economías, no hay salida a esta crisis.
A finales del pasado mes de noviembre, la prensa nacional e internacional denunció que miles de migrantes se encontraban literalmente varados en la pequeña ciudad de Tapachula, Chiapas. Hasta le pusieron ciudad cárcel, donde los migrantes estaban a la intemperie sin servicios ni comida, esperando la respuesta a sus solicitudes de asilo.
Ante la inacción del gobierno, miles trataron de salir en caravanas por propio pie hacia la Ciudad de México o el norte del país. Pero la mayoría de dichas caravanas fueron desactivadas por el Instituto Nacional de Migración, cuyos representantes prometieron visas humanitarias con autorización para laborar por un año en alguna de diez entidades del centro de la República mexicana: Puebla, Querétaro, Hidalgo, Estado de México, Michoacán, Guerrero, Colima, Jalisco y Guanajuato.
Hasta el momento no está claro cuántas visas humanitarias han entregado y cuántas les quedan por entregar, si es que hay una cuota; pero la realidad, es que esos migrantes se quedarán en nuestro país.
Por esos días, organizaciones de la sociedad civil se apersonaron en el sitio donde los trajeron a la ciudad de Puebla, en el Polideportivo Xonaca. La mayoría de migrantes ahí albergados eran de nacionalidad haitiana, venezolana, cubana u hondureña, quienes en diversas entrevistas manifestaron su deseo de quedarse en la Puebla capital.
Así que no le extrañe que un día vaya al Oxxo y le atienda un haitianito, que con perfecto español le pregunte qué más va a llevar.
Hay que ser tolerantes y buenos ciudadanos del mundo. Todos tenemos derecho a buscar porvenir para nuestros hijos y nuestras familias.