“Para mi hermosa y querida familia
y para mis amiga y amigos con quienes
comparto la visión permanente de
seguir construyendo esperanza.”
Una Navidad que llega y otro año que termina. Nuevos desafíos personales, profesionales y sociales a los que nos enfrenta la vida, donde la incertidumbre sigue siendo una constante entrelazado con el enorme compromiso que implica el seguir afrontando la tarea de educar.
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En estas vacaciones de fin de año, donde renovamos la cercanía con nuestros seres queridos, se hace necesaria la revisión de nuestras prácticas de manera autocrítica, como una forma de cerrar un ciclo e iniciar otro.
Lo que sin duda es necesario insistir, es que la solidaridad y la empatía sigan presentes en nuestros entornos más cercanos, de manera tal que busquemos una mejor calidad de vida, en donde la felicidad sea el punto central.
Si bien, cada uno percibe a la felicidad de manera diferente, especialmente porque las experiencias e interacciones tienen un impacto específico en nuestra historia de vida; para quienes estamos involucrados en procesos educativos, la tarea sigue siendo fomentar la construcción de un ánimo especial en todas las personas, de manera tal que se sientan satisfechos y disfruten de la vida en un estado de plenitud, sea cualquiera la etapa de vida por la que estén transitando.
Pienso que entre los principales desafíos para el 2022, tienen que ver con la concreción de acciones para la equidad y la inclusión, atendiendo al reconocimiento de lo diverso, asegurando la igualdad de oportunidades en cuanto al acceso, permanencia y éxito en los logros de los aprendizajes para todos, sin distinción de condición socioeconómica, física, étnica, de género etc.
Sigo pensando, que, en el próximo año, necesitamos continuar uniendo esfuerzos y reflexionando en aquello que nos ha funcionado y en lo que podemos mejorar, porque si nos enfocamos en las sombras en lugar de las luces, poco podemos lograr. Tomemos como ejemplo las fortalezas de los colibríes, esas pequeñas pero grandiosas aves extremadamente fascinantes que aún existen en México.
Vale la pena detenerse un momento y reflexionar en la realidad a la que se enfrentan, porque en un mundo tan hostil para ellas y en general para todas las aves, puedan sobrevivir a la falta de flores, a la carencia de los diminutos insectos que también son su alimento, a los plaguicidas, a los contaminantes, a la ausencia de agua, al ruido estridente, a la caza de las personas que los matan y los venden como amuleto, viviendo en una modernidad en la que el aprecio a la naturaleza se diluye ante el consumismo.
Esas pequeñas aves son unas guerreras y son un ejemplo de resistencia natural porque enfrentan un sinnúmero de riesgos y sobreviven, por lo que conforman uno de los grandes ejemplos de fortaleza que la sabia naturaleza nos brinda, de ahí que los seres humanos debemos de llenarnos de optimismo y seguir enfrentando este tiempo que sigue siendo de incertidumbre.
En nuestros pequeños o grandes ámbitos de intervención insisto en seguir construyendo esperanza, aún cuando nuestras vidas tengan ante sí el reto constante de la adversidad hay que seguir enfrentando los desafíos que seguramente en el 2022 seguirán presentándose, porque aún en este mundo que parece devastado, existen caminos para seguir andando, para repensar lo pensado, para resignificar nuestras experiencias, caminando y apoyando a nuestros seres queridos y a los otros, en los diferentes caminos y senderos que seguiremos recorriendo.
Este año que está por terminar, ha requerido enfrentar diversos cambios, tanto sociales como personales, en donde hemos aprendido a renovar los motivos para conectarnos emocionalmente, entonando un canto a la vida y a la esperanza, asumiéndonos como iguales, como parte de una humanidad que requiere transformar sus formas de vida, agradeciendo lo que somos y con lo que contamos.
Sigamos maravillándonos con lo que la naturaleza nos brinda, como los colibríes con su belleza, resistencia, acrobacia, comportamiento, tamaño, ciclo de vida, colores y formas, aprendiendo y valorando lo que la vida nos brinda y busquemos siempre una profunda comunión compartida de sentimientos y prioridades, con pensamientos receptivos y un corazón cálido para seguir caminando.
Para todas y todos de corazón a corazón, que tengan una hermosa Navidad y que, en el 2022 unamos nuestras acciones, pensamientos y sentimientos construyendo esperanza.