Las juventudes durante años han sido estigmatizadas como un sector irresponsable y poco colaborativo de la sociedad, se les acusa de indiferencia ante lo que sucede a su alrededor y también de abusar del uso de las redes sociales y la conectividad con la que cuentan.
Sin embargo, durante 2021, las juventudes han demostrado ser protagonistas de las causas que defienden no sólo sus intereses, si no los de la población completa. El compromiso y dedicación vuelve a destacar a los y las jóvenes que constantemente se hacen una pregunta: ¿Por qué?
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Especialmente en Latinoamérica, los movimientos sociales forman parte fundamental en la defensa de los derechos humanos y la democracia. Y estos sólo son posibles gracias al espíritu y sentimiento de responsabilidad de una parte de la ciudadanía, especialmente de personas jóvenes.
Un ejemplo de ello son las protestas en Perú, donde de acuerdo con el Instituto de Estudios Peruanos en las manifestaciones para exigir la destitución del presidente Martín Vizcarra participaron más de la mitad de las y los jóvenes entre 18 y 30 años. De la misma forma, en Chile, se calcula que, durante el plebiscito para sustituir la constitución de Pinochet, personas jóvenes salieron a votar de forma masiva.
Ejemplos aún más cercanos donde se ve la participación directa de las juventudes, es el actual paro estudiantil del CIDE, donde los estudiantes se rehúsan a conformarse con los acuerdos que propone la directora del Conacyt, donde en un principio sus acciones se encuentran fuera del marco legal interno de la institución.
En el caso de Puebla, durante todo el año a partir de los conflictos legales en la UDLAP, los estudiantes se han manifestado en contra de las acciones políticas que tienen retenido el campus de su universidad. En numerosas ocasiones salieron a protestar exigiendo que lo que debería ser su casa de estudios, se ha vuelto un blanco de contienda política.
Las causas estudiantiles no son el único punto de incidencia de las juventudes, sino también, en el activismo por el cambio climático. México, gracias a personas entre 18 y 30 años, se ha sumado al movimiento internacional Fridays for Future para exigir un cambio en las políticas ambientales que garanticen el cuidado del medio ambiente.
En numerosas ocasiones las personas se han referido a la juventud como “generación de cristal” como intento de demeritar los constantes cuestionamientos de esta generación hacia diferentes situaciones como machismo, racismo, xenofobia, inconformidad con las decisiones políticas, y cambio climático, entre otras.
Sin embargo, la lucha por sus causas se hace a favor del futuro y justicia de toda la población y en busca de un bien colectivo donde todas y todos tengan condiciones dignas tanto en el presente como en el futuro.
La participación de las juventudes es vital para los cambios sociales, el espíritu de valentía y rebeldía; el sentido de justicia y la motivación de un bien colectivo, hace que las personas jóvenes luchen sin temer a las instituciones que en un principio deberían estar al servicio de la población.
La democracia sólo funciona cuando se presiona y se vigila a quien detenta el poder, y es ahora donde las juventudes miran con ojo crítico las acciones de quien tienen el poder de decisión, manifestando su inconformidad si es necesario. Por lo que proteger y apoyar este espíritu es importante, ya que, en el futuro con esta misma motivación, serán ellos y ellas quienes tomen las decisiones.