Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Desconcentrar no es descentralizar, precisión necesaria

Descentralizar a nivel geográfico no implica transferir la toma de decisiones a las entidades

José Guadalupe Sánchez Aviña

Doctor en Educación, Sistema Universitario Jesuita ademas de ser maestro en Investigación Educativa por la Ibero Puebla realizó su licenciatura en Sociología por la UNAM . Actualmente es Académico de Ibero Puebla

Jueves, Diciembre 16, 2021

Sin afán de hacer una revisión profunda de la dimensión teórico-conceptual involucrada, quisiera ocupar este espacio, que me brinda e-consulta a la noticia que, en materia educativa, nos atrajo esta semana. Se nos informó a través de diferentes fuentes, incluyendo el tercer informe de gobierno local, que la Secretaría de Educación Pública federal ahora sí se mudará a Puebla; se afirmó: “A partir de enero del 2022 comenzará la descentralización de la Secretaría de Educación Pública (SEP) federal a Puebla”.

Como noticia… pues eso es, una noticia; sin embargo, representa un buen pretexto, primero para hacer una precisión conceptual y, segundo para cuestionarnos sobre el supuesto equilibrio entre la unidad nacional basada en nuestra estructura federalista, y las libertades locales a las que tenemos derecho, como entidad soberana.

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En el discurso oficial se utiliza el término “descentralización”. Para entenderlo se puede recurrir al centralismo como su contraparte relacional; este término se refiere, de manera general, a una relación jerárquica de dependencia respecto del poder central. Si es correcto el uso del concepto descentralización en el discurso oficial, se estaría entonces en los albores de contrarrestar el poder absolutista con el que se determina desde el centro; lo que en materia educativa se decide y realiza. Esto sería grandioso, sin embargo, si el centralismo asegura la toma de decisiones y con ello el poder político, definitivamente no creo que sea este cambio de rumbo lo pretendido con tal mudanza; si acaso se trata de una descentralización burocrática (desconcentración), en la que se conserva el vínculo jerárquico de dependencia con el poder central.

Justo es la desconcentración y su contraparte, la concentración, una mancuerna conceptual, que permite tanto ganar en precisión en el discurso, como aumentar las posibilidades de comprender el significado de tener a la titular de esa secretaría despachando desde el Paseo Bravo de Puebla. Desconcentrar se puede entender, de manera sencilla, como la acción de descongestionar espacios geográficos a través del traslado de oficinas, o bien otorgar determinadas competencias operativas a un órgano inferior de la misma entidad pública, por lo que no implica descentralización efectiva, es decir, no implica transferir la toma de decisiones a las entidades. Tal pareciera un término (concepto) más adecuado a lo declarado.

La descentralización territorial implica la transferencia de funciones administrativas y recursos a las entidades locales; lo cual representaría la magnífica oportunidad de decidir y ejecutar acciones acordes a las realidades de los propios contextos estatales. Por esta sencilla razón, considero que lo pretendido por esta acción de gobierno es una simple desconcentración; de ahí, que deberíamos adecuar el discurso y continuar impulsando un sistema educativo nacional, que permita la autodeterminación educativa desde las entidades, sin menoscabo del pacto federal.

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