Durante el último año, la crisis migratoria en México ha sido una problemática que ha ido agravándose. La gran afluencia de migrantes con dirección a Estados Unidos, junto con quienes buscan quedarse en México para trabajar, ha despertado en la sociedad mexicana una actitud xenófoba muy similar a personajes políticos en el pasado
“Cuando México envía sus personas, no están enviando lo mejor, están enviando a gente que tiene muchos problemas y traen esos problemas con ellos, traen drogas, crímenes, son violadores, y algunos asumo que son buenas personas […]” Estas fueron las palabras que utilizó el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump en 2015, las cuales despertaron indignación de muchas personas.
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Sin embargo, este tipo de discursos y declaraciones con una forma similar de pensamiento han ocurrido entre la sociedad mexicana durante los últimos días con las Caravanas Migrantes; las cuales se dirigen a la Ciudad de México con la esperanza de poder resolver su estado migratorio de forma más rápida.
Es común escuchar que las personas cataloguen a los migrantes como delincuentes o personas que invadirán el país e incluso robarán el trabajo a los mexicanos; no obstante, la realidad de la migración se aleja de los estigmas y prejuicios.
De acuerdo con los datos de la ONU, en 2019 vivían aproximadamente 1 millón 60 mil 707 migrantes en el país, lo que representa sólo el 0.84% de la población mexicana, contrastando con la creencia popular.
En un principio, la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el artículo 13 especifica que: “Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.” Por lo que, no importando la razón de la movilización, cualquier persona es libre de migrar.
A pesar de ello, las movilizaciones de migrantes durante los últimos meses han sido bloqueadas por el Estado mexicano de forma violenta, violando los derechos humanos de muchas personas. La desintegración de las caravanas ha implicado separación de familias, agresiones físicas a migrantes, abusos de poder, según la información de Human Rights Watch.
De acuerdo con datos del Centro de Dignificación Humana, de las 4 mil personas que conforman la caravana que se dirige en este momento a Ciudad de México, se estima que mil 250 son menores de edad; cifra que pone en perspectiva la situación de las caravanas.
Además de esto, el Human Rights Watch y múltiples organizaciones internacionales han advertido que las estrategias del gobierno mexicano como “Retornos humanitarios”, son más bien producto de la intimidación a migrantes para firmar documentos de retorno “voluntario”, lo que supone también una grave violación a sus derechos.
Las razones de migración tienen que ver con contextos de extrema violencia y pobreza en los países de origen, donde las oportunidades y condiciones de vida no son dignas. Además de ello, una persona que migra se encuentra en un estado de vulnerabilidad, expuesta a riesgos como: secuestro, extorsión, abuso sexual, entre otros.
Junto con todo lo que implica el fenómeno migratorio, también debe sumarse la discriminación y racismo, que si bien, para México aún sigue siendo un tema incomodo que muchos se niegan a admitir; se ve reflejado en las malas condiciones en que se contratan a las personas migrantes.
Así, asumir una postura de completo rechazo a los migrantes cae en la misma forma de pensamiento que indigna a miles acerca de cómo se piensa y trata a las personas mexicanas que migran hacia Estados Unidos.
Hablar desde el privilegio y sin empatía hacia el fenómeno migratorio, sin mirar los datos y la evidente violación a los derechos humanos que ocurre tanto en la frontera norte como en la sur, es una actitud xenófoba que trae consecuencias graves para la crisis migratoria.
La crisis que hoy se vive en el país es el resultado de un discurso xenófobo que se convirtió en una política pública estadounidense, donde las autoridades mexicanas cedieron ante la presión estadounidense; de esta forma, seguir replicando discursos cargados de pensamientos racistas y discriminatorios hace más grande el problema.