¿… y si mi hijo no regresara a la escuela?

Viernes, Octubre 22, 2021 - 13:59

En la escuela nos encontramos con otros y nos construimos como personas humanas

Doctor en Educación, Sistema Universitario Jesuita ademas de ser maestro en Investigación Educativa por la Ibero Puebla realizó su licenciatura en Sociología por la UNAM . Actualmente es Académico de Ibero Puebla

Siendo una realidad para varias familias como daño colateral de la contingencia sanitaria, ya sea por cuestiones económicas o bien por no encontrar atractiva la escuela, jóvenes deciden abandonar la escuela.

El pasado fin de semana, charlando con algunas personas de una población al sur del estado de Puebla sobre la necesidad de una biblioteca en la comunidad, a manera de “cálmate intelectual de escritorio”, una madre de familia me preguntó a quemarropa: ¿y qué pasaría si mi hijo ya no vuelve a la escuela? No solo imaginen mi conflicto del momento sino piensen en lo que Ustedes responderían a una pregunta, que, sin duda, está respaldada por una lógica construida sobre la vida y la experiencia.

Aún no concluía el cuestionamiento cuando mi pensamiento buscaba elementos suficientes, y sobre todo pertinentes, para armar una respuesta razonable y contextualizada a la realidad de quien la formuló. Hurgando en mis posgrados y experiencia de más de 35 años en educación, construía posibles respuestas que hasta para mí, resultaban insatisfactorias. ¿Qué hubieran respondido Ustedes?

Ante tal encrucijada, opté, pedagógicamente (es decir: mañosamente), en la vieja técnica socrática, de regresar el cuestionamiento a quien la formuló; sí, que ella misma encontrara su propia respuesta. La fórmula fue presentarle una serie de preguntas: la primera fue ¿para qué manda a su hijo a la escuela? Ante respuestas simples como “a estudiar” volvía y arremetía: ¿estudiar para qué?; y entonces otra respuesta de superficie “para que encuentre trabajo”. Y de vuelta otra pregunta: ¿por ninguna otra causa?, cerrando con una respuesta de sentencia “a eso se va a la escuela”.

Entrados en una situación de cuasi reflexión colectiva, tratando de auxiliar a la señora de la pregunta inicial, uno de los presentes, afirmó categórico: “se va a la escuela para ser alguien en la vida”; escuchando esto, me vino a la mente aquel dicho popular que reza: “No me ayudes compadre”.

En fin, hasta aquí dos percepciones totalmente válidas sobre lo que la escuela representa, por lo menos para quienes se expresaron: 1) Medio para cubrir el requisito para encontrar trabajo; y 2) Hay que ir a la escuela, para ser alguien en la vida. Desde mi perspectiva, el aporte de la escuela no queda en brindar soporte curricular para encontrar trabajo ni tampoco representa la clave para ser alguien en la vida, ya que desde que se nace ya lo somos. En la escuela, entendida como educación formal, nos encontramos con otros y junto a ellos nos humanizamos; estamos entonces ante el concepto de educación como proceso para construirnos como personas humanas.

Sin obviar la importancia del contexto, la permanencia o no en la escuela depende en gran medida, de la valoración que de ella se tenga; habrá quienes lo ven de la manera anterior, y permanecen en ella aún cuando no tengan el más mínimo interés personal de hacerlo; el marco social lo impone y simplemente se acepta.

Así como las dos razones expuestas, habrá varias más, habría que conocerlas; sin embargo, para tener un panorama más completo, deberemos preguntarnos el significado que tiene la escuela para estudiantes, padres de familia y por supuesto para profesores y demás figuras educativas. Es en esta búsqueda donde posiblemente encontraríamos una respuesta aceptable a esta punzante pregunta.

¿Ustedes qué responderían?


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