Alfredo López Austin, una pérdida insustituible

Viernes, Octubre 22, 2021 - 13:17

“Escojo el mito para que me conduzca hacia los principios básicos de toda cosmovisión”: ALA

Egresada de Antropología UDLAP, Bellas Artes Universidad de Barcelona y Doctorada en Espacio Público: Arte-Sociedad UB. Artista, investigadora, docente y Crítica de Arte con publicaciones varias

Soy enemiga de calificar a algo o a alguien como el mejor, el más grande, etc., pues esto requiere especificación de parámetros, y cuáles son adecuados y cuáles no. Simplemente diré que México se ha engalanado con investigadores de alta, altísima talla, en lo que a su historia se refiere, y en el siglo XX los nombres no han sido pocos. Un siglo en el que surge una institución de investigación y de protección patrimonial. Un siglo en que incluso las universidades amplían sus horizontes incluyendo áreas del conocimiento antropológico y arqueológico. Un siglo de nacionalismos en el arte y, por supuesto, también en la ciencia. Un siglo de descubrimientos. Un siglo en el que México expone al mundo su pasado prehispánico con metodologías propias y extranjeras.

En este contexto de impulso a la investigación y protección del patrimonio no es raro que hayan surgido personajes como Miguel León Portilla, Beatriz Barba Ahuatzin, Litvak King o Victoria Novelo Oppenheim, y muchos más, algunos -como los mencionados- ya partieron, otros aún siguen trabajando y aportando conocimiento, ideas, propuestas sobre tiempos pretéritos mesoamericanos; no sólo desde la investigación, también desde la docencia, tal como lo hiciera Alfredo López Austín, originario de Ciudad Juárez, Chihuahua (1936), Doctor en Historia, investigador emérito del Instituto de Investigaciones Antropológicas y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y que falleció el pasado 15 de octubre.

Afanado por la comprensión de la cosmovisión prehispánica, señala:

“El estudio de la cosmovisión tiene que descansar, en gran parte, en los mitos, cualquiera de nuestras producciones sociales es un reflejo de la cosmovisión, pero hay reflejos que son más fieles, más descriptivos y entre ellos está precisamente el mito o el rito. En particular, he escogido el camino del mito como uno de los más productivos, con el objeto de que me conduzca al descubrimiento de los principios básicos de toda cosmovisión”

https://www.elsoldemexico.com.mx/cultura/muere-alfredo-lopez-austin-historiador-e-investigador-mexicano-7344681.html

López Austin recibió reconocimientos en Tokio, Perugia, Bruselas, Varsovia, Nueva York, Texas y Harvard, por ejemplo, además de varias ciudades del interior de la República Mexicana.

Nuestro investigador emérito trabajo, escudriño, escribió y habló sobre cosmovisión, lo que incluye mitos, ritos, conceptualización del cuerpo humano, de criaturas animales, vegetales, minerales, de criaturas divinas, y la mezcla de características. Describe productos, procesos y consecuencias de dichas mezclas. Explica atrocidades y bendiciones, derivadas de caprichos divinos/humanos. Explica nacimientos de nuevos seres, del Sol y del Protosol.

De entre las cosmovisiones prehispánicas resaltan sus propuestas sobre el hombre y sus relaciones con otros hombres, con otros seres, con los animales, con los dioses y sus delegados en este mundo, el mundo de las criaturas, con el Sol-gobernante. Relaciones que van más allá de la muerte. Así mismo, plantea las características de las criaturas de acuerdo a su naturaleza, características cargadas de significados, lo que implica un proceso de codificación.

De entre sus libros se cuentan: La constitución real de México-Tenochtitlan (1961), Juegos rituales aztecas (1967), Hombre-dios, religión y política del mundo náhuatl (1973), Cuerpo humano e ideología, las concepciones de los antiguos nahuas (1980), Una vieja historia de mierda (1988), Los mitos del tlacuache, caminos de la mitología mesoamericana (1990), El conejo en la cara de la luna (1994), Breve historia de la tradición religiosa mesoamericana (1999), Juego de Tiempo (2018). Por mencionar algo de su gran legado.

Descanse en paz.


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