La lucha por la justicia no se detiene

Jueves, Octubre 14, 2021 - 09:13

El caso de Fátima regresa la esperanza de dar justicia a mujeres y niñas que no regresaron a casa

Poblana, estudiante de Comunicación, fotógrafa, egresada del Bachillerato Internacional 5 de Mayo, creadora del blog El Centinela Journal,  https://elcentinelajournal.wixsite.com/elcentinela Amante de descubrir nuevos lugares, lectura, música y Fórmula 1  

El martes pasado, la madre de Fátima Quintana, víctima de femicidio en 2015, anunció públicamente la sentencia de cadena perpetua del tercer implicado en el feminicidio de su hija, lo que pone fin a un largo y cansado camino de impunidad y violencia institucional, dando un atisbo de esperanza a las mujeres que se encuentran luchando por justicia.

El caso de Fátima es el primero de los que lleva el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia que tiene sentencia, lo que demuestra los altos niveles de impunidad en el país, y el tardado proceso para impartir justicia.

Luego del feminicidio de Fátima, su familia junto con el dolor de perder a una hija, acudieron a denunciar el delito, dando todas las pruebas necesarias para encarcelar a los responsables; sin embargo, debido a coartadas fabricadas y un sistema judicial corrupto, los responsables quedaron sin castigo, así expresó la familia en una entrevista con el periódico El País.

Tras quedar libres los responsables, las intimidaciones a la familia de Fátima comenzaron, obligándolos a desplazarse para salvaguardar su seguridad y fue hasta que se sentenció al tercer responsable que la historia de la familia pudo tener un final justo.

Sin duda, la sentencia es un avance significativo en la justicia a feminicidios en el país, no obstante, es pertinente recordar el tiempo que tomó llegar al resultado y que este caso es sólo uno de las decenas que ocurren diariamente.

La organización Impunidad Cero informó que en 2019 el porcentaje de impunidad para el delito de feminicidio es de 51.4 por ciento, tomando en cuenta que algunos estados no contestaron las encuestas realizadas por la organización.

Además de esto, de acuerdo con los datos del informe México Evalúa, un 94.8 por ciento de los delitos no tienen sentencia ni acuerdo entre las partes o reparación del daño, más bien, los casos no llegan a juicio y se quedan en el archivo temporal.

Para 2020, la Asociación Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad informó que de 2012 a 2018, se reportaron 12 mil 347 homicidios dolosos contra mujeres, de los cuales 2 mil 646 debieron ser investigados como feminicidios.

También se informó que de los 3 mil feminicidios que sí fueron contabilizados oficialmente, sólo se abrieron 2 mil 444 carpetas de investigación, se identificaron sólo mil 732 sospechosos, de los cuales 739 recibieron condena y 105 recibieron sentencias absolutorias por supuestas fallas en el proceso legal y de éstas, sólo 18 se transparentaron.

Estos datos muestran el nivel tan grave que vive el país en cuestión de impunidad ante feminicidios y violencia de género, lo que es un punto determinante en que estos delitos sigan perpetuándose. Mientras no se demuestre un castigo severo para el victimario, se seguirá pensando que un delito de esta magnitud no tiene ninguna consecuencia.

Un sistema judicial al que la cantidad de delitos rebasa las posibilidades de atenderlos todos, junto con instituciones corruptas que benefician a los delincuentes en lugar de proteger a las víctimas, es el escenario perfecto para que los delitos sigan replicándose y aumentando.

Es necesario el fortalecimiento del sistema judicial, garantizando no sólo personal suficiente, sino personas especializadas, capaces y comprometidas con la justicia a las víctimas. Un aspecto clave para propiciar condiciones de vida seguras para mujeres y niñas, es la impartición correcta de justicia.

El caso de Fátima sin duda regresa la esperanza de dar justicia a todas las mujeres y niñas que no regresaron a casa. Casos como este dan fuerza a las familias de seguir luchando por que sus casos no queden impunes, donde la motivación y el amor por su hija, madre, hermana o amiga, es más grande que cualquier institución corrupta.