Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Esta ciudad perdió el toque

Esta ciudad perdió el toque, teme a lo que viene, a lo que tiene y teme ver tras una ventana cerrada

Rafael Gómez Olivier

(Rafael Goli) Coach y consultor en alta dirección; escritor y creador del método Estocástico. Ha entrevistado a líderes globales, compartido experiencias internacionales y publicado Heroína de Dios, con más de mil copias vendidas. Su columna fusiona reflexión, vivencias y preguntas que invitan a actuar con dignidad e integridad.

Miércoles, Septiembre 29, 2021

La lluvia solo mojaba a los que no tenían techo, solo mojaba a la mayoría, a algunos incrédulos como yo que caminamos entre ella y es que, aunque ahora arde, sigue escurriendo fresca en la piel. Los niños crecieron temiéndole, pero a qué no le temen ya esos imbéciles.

Los cielos son de un gris más opaco, y el púrpura un día los mancha de color y olor apestoso; distintos también son los años a los de hace años, pero tampoco yo puedo ya correr entre ellos y sus charcos que no dejaban más que manchas de lodo en los pies y las espinillas que no infectaban ni dolían. Cuánto hemos envejecido ambos.

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Los murmullos de la gente dicen que esa agua me dará cáncer, recuerdo cuando daba gripe, hoy más que nunca recordar es un tesoro. Nadie lo sabe pero en los inicios de este declive ser esclavo de las paredes era solo una opción que tomaban los cobardes y los huevones, ser libre era una necesidad del alma y no un anhelo, ser feliz costaba la vida y no dinero.

Hace falta quien coma carne entre tanto vegano y vegetariano, hace falta quien cante y desafine entre oídos tapados con audífonos, hace falta quien sonría bajo los tapabocas, hacen falta humanos de esos que estaban bien hechos.

La lluvia para pero nadie sale, y es que nadie sale, porque el sol también mata y es más doloroso, la luz ya no lo es más, la obscuridad por consecuencia perdió su sentido, junto con ella se fue la pasión, la poesía, el dolor, la inspiración, la desesperación y todo lo que junto a ella se sentía, con ella se fue el romance y las velas encendidas, sigue anocheciendo sí, así como sigue lloviendo.        

Hace falta quien ame lo que lo destruye y no cuide lo que lo protege, hace falta quien lo intente hace falta menos muerte, hace falta quien tome whisky seco estando solo y hasta que amanezca entre tantas reuniones de tres tragos sin ideas, hace falta que alguien peleé por lo que sea, hace falta que alguien escriba sobre la mierda entre tanta fantasía de lo que no es y sería.

Esta ciudad perdió su toque, perdió a la nostalgia en bares oscuros con las 12 del día escribiendo sobre lo que lastima, ya no ensaya los sueños en parques junto a la soledad que no juzga y acompaña como debería hacerlo una persona, ya no tiene hambre, frío y romantiza la derrota para tener pretextos de no buscar más la victoria.

Esta ciudad perdió su toque, se cuida demasiado, analiza dos veces, hace planes para lo que antes era rutina, esta ciudad agoniza siendo cada vez más perfecta para quien se protege, esta ciudad ya no se moja con la lluvia, ya no se embriaga con la madrugada, ya no llora por amor, dejo de hacer lo incorrecto y de entender que a veces la silla de al lado en la sala se la pasará vacía un buen tiempo, esta ciudad perdió el toque, teme a lo que viene, teme a lo que tiene y teme ver tras una ventana cerrada y cubierta con cortinas que se esconda durante lo que se esconda, afuera, siempre habrá más días.

@RafaGoli.

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