En el natalicio de Paulo Freire

Miércoles, Septiembre 22, 2021 - 18:36

Vigente su propuesta pedagógica comprometida con la transformación social y la justicia

  Maestra en Educación Media Superior UDLAP, Especialista en Orientación Educativa BUAP y Psicóloga Ibero Puebla. Orientadora educativa, catedrática de Humanidades y autora de artículos en revistas especializadas

Enseñar exige saber escuchar

Paulo Freire, 1996

Paulo Freire es uno de los pedagogos más reconocidos de América Latina y el mundo y su pensamiento y obra ha marcado un hito en la historia de la educación. Hace unos días estaría cumpliendo cien años pues nació un 19 de septiembre de 1921 en el noreste de Brasil. Hablar de él es hablar de una postura crítica, revolucionaria teórico-práctica, que camina hacia un horizonte ético-político que busca transformar la realidad injusta y desigual.

En su natalicio, las propuestas Freire continúan vivas y reinventándose en muchas partes de América Latina y el mundo. Freire desarrolló una propuesta pedagógica transformadora, y mostró con el ejemplo ser un educador comprometido con la transformación social en términos de justicia. Su pensamiento refleja movimientos e ideas hacia dónde dirigir el trabajo educativo con sectores populares y sobre todo un discurso ético sobre la finalidad de la educación en el desarrollo humano de las personas.

La propuesta pedagógica de Freire enfrenta la educación bancaria, es decir, aquella destinada a depositar conocimientos, a domesticar consciencias, con la educación para la libertad, que mediante el diálogo busca emancipar a la persona, cambiando las estructuras de opresión y de poder de culturas dominantes, cuestionado la desigualdad y las injusticias tan presentes en nuestras sociedades. Dentro de su propuesta de Educación Popular está el diálogo, que se reinventa en cada educador que busca transformar la realidad.

El diálogo que propone Freire va más allá de argumentar, es un espacio en el que convergen emociones, convicciones, intereses, saberes y culturas. Ello es necesario porque es mediante el diálogo que se reconocen y revaloran las diferencias, la heterogeneidad, lo distinto, y es gracias al diálogo que se encuentra para interactuar. Para dialogar se requiere de preparación, de investigación de un proceso que permita estructurar la secuencia de nuestras ideas, incluso estar abiertos a cambiar la perspectiva si fuera el caso. El diálogo a su vez permite visibilizar identidades y culturas diversas, que se han encontrado históricamente en condiciones de desigualdad.

Las experiencias de vida de Freire le llevaron a salir de su natal Brasil e insertarse en contextos distintos a los latinoamericanos. Estuvo en Norteamérica, Europa y África, en las que vivió situaciones y acontecimientos que le llevaron a abrirse a diversas culturas, a conocer y contrastar su propio pensamiento mediante diálogos intelectuales con diferentes personalidades.

El legado de Paulo Freire implica esperanza, y si bien su pensamiento corresponde a un momento histórico-político específico para entenderlo implica conocer el contexto, su pensamiento y vivirlo para poder reinventarlo en los espacios en los que cada uno nos encontramos y asumimos desde una posición ético-política a la que su obra insta. Ya que, no podemos caer en buscar una educación liberadora haciendo pedagogía tradicional. La educación para la libertad implica oponerse a la acción de que sean otros los que decidan por mí, va en contra de toda dominación y tiene como propósito la concientización crítica hacia la realidad; es decir, la capacidad de entender el contexto críticamente.

Como profesores universitarios nos corresponde reinventar nuestras prácticas y el currículum de la mano de nuestras/os estudiantes, implantar nuevos procesos de evaluación y enseñanza innovadora, que encare a los estudiantes para la igualdad, la tolerancia, la libertad, y para discutir los problemas del mundo críticamente. El pensamiento de Paulo Freire dentro de las universidades en la actualidad continúa vigente pues como instituciones que forman profesionalmente a los ciudadanos tienen la opción y decisión de prepararlos para el bien común o para el neoliberalismo, para el desarrollo sostenible o para la producción, el mercado y el consumo.

Defender su legado y reinventarlo en la universidad es un reto que se debe asumir desde abajo, para defender la libertad de pensamiento, la autonomía, la emancipación de las y los estudiantes y el respeto a la diversidad. La pedagogía freiriana no busca ni homogeneizar ni hegemonizar a nadie, sino convivir y dialogar con diferentes pedagogías. Reconoce también que muchos saberes fueron silenciados por el poder y que hoy en día existen, resisten y buscan ser visibilizados y escuchados.

Sus comentarios son bienvenidos.