Candidato a rector, ¿con agenda autoritaria?

Lunes, Septiembre 20, 2021 - 14:02

Algunas estructuras de la BUAP llevan décadas vulnerando los derechos humanos de la comunidad

Artista gráfico y sociólogo, investiga fenómenos culturales de disrupción y rebelión. Diseñador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”-BUAP.

El replicante

El 30 de agosto de 2021 publiqué en el portal de noticias Ángulo 7 una columna de opinión intitulada “Un golpeador aspira a la rectoría de la BUAP”. Producto de dicha publicación fue solicitado —a través de una carta y un video que citaremos profusamente aquí— al director del medio el derecho de réplica, mismo que inmediatamente fue concedido al replicante. Al mismo tiempo, según la lógica sintáctica de la misiva que exigió el derecho réplica, se amenaza al medio de acciones legales si el columnista que escribió el artículo, su servidor, no ofrece disculpas públicas y se retracta. El replicante es, por cierto, candidato a rector por la BUAP, y en este artículo hablaré de sus declaraciones en la carta dirigida al medio y, lo que esta trasluce en términos de una agenda política. Cabe destacar que el replicante, en verdad, no tiene muy claro qué es el derecho de réplica a la luz de un acontecimiento reciente: en la presentación de su plan trabajo como candidato a Rector el día viernes 17 de septiembre, después de hacer una acusación directa contra un funcionario de la universidad, confundió el derecho de réplica con la contrarréplica. Es decir, quien replicó la acusación de Ricardo Paredes Solorio fue el funcionario, hoy secretario General de la BUAP. Pero esto, el candidato a Rector no lo notó, cayendo en la incongruencia lógica de exigir derecho de réplica a la réplica del funcionario, en todo caso lo que pedía era contrareplicar.

Los hechos son subversivos

Volviendo al tema, el artículo “Un golpeador aspira a la rectoría de la BUAP” fue un acto de memoria histórica. Sin embargo, el replicante lamenta que el silencio se rompa y que sus propios actos manchen su reputación. Pero son sus actos. La primera tarea del historiador y el periodista consiste en encontrar los hechos. No es la única, quizá no sea la más importante, pero es la primera dice el periodista Timothy Garton Ash, y continua: Los hechos son subversivos. Subvierten afirmaciones tanto de líderes elegidos democráticamente como de dictadores, de biógrafos y autobiógrafos, de espías y héroes, de torturadores y posmodernos. Subvierten las mentiras, las medias verdades, los mitos; ‘todos esos discursos fáciles que confrontan a los hombres crueles’… [algunos hechos] son rotundos y tercos, y los líderes más poderosos del mundo pueden tropezar con ellos.

Falacia ad hominem

Replicar contra los hechos, no los cambia. El replicante en cuestión intenta en su misiva al medio, invalidar por medio de un argumento ad hominem el valor de mi columna e incluso su veracidad. Por supuesto, el valor de cualquier opinión puede estar sujeto a diferentes apreciaciones subjetivas. Lo que no está en duda, en este caso, es el valor testimonial del texto que escribí. Los hechos son subversivos y especialmente inmunes a las falacias ad hominem. Veamos: el replicante afirma que mi columna de opinión no tiene validez porque, cito, [existe] “…un expediente institucional en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla…”. El replicante argumenta que la BUAP en aquel entonces “…realizó la investigación de los hechos, el cual [se refiere al expediente] está respaldado con documentación y archivos digitales bibliográficos y fotográficos que son prueba fehaciente de lo que ocurrió el día 10 de abril del año 2000, en las instalaciones de la institución…”. Qué bien, pero, eso ¿cómo invalida los hechos, mi testimonio? Nadie lo sabe.

Es una buena noticia saber de la existencia de un expediente en poder de la BUAP con pruebas fehacientes sobre los hechos del 10 de abril. Me siento inclinado a agradecer al replicante por esta amable información que durante más de dos décadas nos ha sido negada a los agraviados. También el replicante destaca que: “…videos fueron grabados por la Dirección de Comunicación Institucional de la BUAP, por lo que no son manipulables y se encuentran bajo resguardo de la institución”. En verdad son buenas noticias.

El tema principal: agresión a estudiantes y violaciones de derechos humanos por autoridades de la Universidad

Pero mantengamos la atención del tema principal: la agresión a estudiantes el 10 de abril del 2000 por funcionarios, y la consecuente violación de los Derechos Humanos. Agresión descomunal perpetrada para interrumpir un acto académico, una mesa de diálogo y debate al aire libre. El título del evento fue “Primer foro sobre la gratuidad de la educación en México” (aún guardo carteles del evento). Pareciera que el replicante conoce muy bien el expediente y sentencia que “…existe un dictamen institucional amparado en pruebas legales de quiénes fueron los responsables de los hechos”. ¿Y quiénes fueron, preguntamos? Queremos saber. Es importante dar a conocer a la sociedad y a los implicados, el dictamen a que el replicante hace referencia y si solo quedó en un dictamen institucional o hasta qué instancia llegó o si la Universidad también fungió como Benemérito Ministerio Público Autónomo, algo que, evidentemente, sería absurdo. ¿Las autoridades universitarias que redactaron el expediente han sido juez y parte, han manejado de forma preferencial y discrecional, o no, información tan delicada respecto a ¡violaciones a los Derechos Humanos dentro de instalaciones universitarias!?

El replicante aclara que “…si es necesario, no tengo inconveniente en que se abra el expediente para conocer la verdad de lo ocurrido y los actores involucrados”. Aunque tuviera algún inconveniente. Se excede en sus funciones porque él no es el dueño de la información pública.

Los criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación

Por último, recordar que respecto al artículo 6º. constitucional, el criterio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) respecto a la libertad de expresión y los derechos humanos ordena que el replicante está abierto a escrutinio público en su calidad de funcionario y persona pública que ha tenido o aspira a un cargo de elección. Es decir, el testimonio de un subalterno o ciudadano común, trabajador, estudiante y/o ciudadano, tiene, ante la SCJN, un carácter muy débil como agravio a su persona pública y figura de autoridad; por lo tanto, siguiendo los criterios de la SCJN, el funcionario y todo funcionario está en el deber de dar una explicación y mostrar por qué lo dicho por alguien de a pie tiene o no fundamento, antes de amenazar con acciones legales y pedir que quien en enuncia, se retracte y pida disculpas.

Una réplica que descubre una política

Esto nos lleva al meollo del asunto y cabe preguntarse si la verdadera propuesta de trabajo del replicante en tanto aspirante a rector de la universidad no es esta: que no haya disenso, que se use el párrafo de la constitución que convenga a la autoridad, y lo que no, lo complete con “expedientes institucionales” a modo, junto con exigencia de que te borres la memoria o “actuará legalmente”. En resumen, debemos preguntarnos si esto no es una política represiva y violenta. ¿Es este el tipo de persona que queremos, otra vez, como rector, o funcionario importante de la BUAP al estilo 1984 de George Orwell?

Al momento de que este texto se publica ya ha, el replicante, sido catalogado por eminentes investigadores, columnistas y periodistas como alguien que simplemente participa en las elecciones para que le toque algún puesto, y como uno de los paradigmas del neoliberalismo al interior de la Universidad.

Se debe hacer público el “expediente negro” de la BUAP y retomar el caso

Desgraciadamente, algunos sectores y estructuras de nuestra universidad llevan décadas vulnerando los Derechos Humanos de la comunidad. Sé que este es apenas un caso de muchos y no es, ni remotamente, el peor. Pero el error está en el origen y debe corregirse: debe salir de la oscuridad el expediente negro de la BUAP de los hechos ocurridos el 10 de abril del año 2000 en sus instalaciones. Invitamos a universitarios que quieran compartir experiencias de abuso de poder contra su persona a la página: Archivo contra la impunidad BUAP o al correo: impunidadbuap@gmail.com. Respetaremos como sagradas las peticiones de guardar anonimato a quien lo solicite. No es culpa de los hechos ser subversivos, ni de los agraviados, recordar.