La patente del mensaje
Los Zetas y el cártel del Golfo son los fundadores indiscutibles de las narcomantas en México. Comenzaron a emplearse en Tamaulipas por el año 2000 y al principio se usaron para dos propósitos: reclutar cuadros en las principales ciudades de ese estado y reclamarle al gobierno de Vicente Fox el que no cumplía los acuerdos.
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Entre los primeros jefes criminales que comenzaron a usar mantas estaba un poblano, que tomó su adiestramiento militar en la entidad y que tiempo después desertó para integrarse a la organización delictiva originaria de Tamaulipas. Estando en activo, anduvo por Chiapas, haciéndole difícil la vida al EZLN.
Por 19 años se ha conmemorado la muerte de este personaje, el 21 de noviembre, con una manta que entre otras cosas dice: “te recordaremos siempre” y que se acostumbra colocar en todas las plazas adonde los Zetas tienen actividad; sin embargo, el año inmediato pasado no vi ninguna manta así en Puebla.
La primera manta que vi en mi vida fue en Reynosa: estaba bien hecha, cuidada. Con el tiempo fui acumulando cientos de imágenes de estas impresiones. En un seminario sobre narcomantas que impartí, explicaba que cada cártel, clan y pandilla tienen su propio estilo, con docenas de rasgos analizables.
Hay que considerar que no es lo mismo que se prepare una manta directamente por órdenes de Nemesio Oseguera o Ismael Zambada que por uno de sus jefes de plaza o una franquicia; es decir, un grupo local que probablemente ni siquiera conoce en persona al “señor de los gallos” o al “Mayo”, pero que trabaja para alguno de ellos.
Analizando cientos de mantas, me ha quedado claro que cuando éstas se preparan por una indicación directa de un jefe criminal, suelen imprimirse en plotter o al menos, por un rotulista profesional.
Por el contrario, cuando la manta es ordenada por un jefe de franquicia o de una pandilla, la preparación no es hecha en papelería y tampoco por un rotulista, sino por alguno de los integrantes de esa organización criminal.
Hay muchos ejemplos de mantas rarísimas: entre las que han llamado mi atención se encuentra una de CJNG que vi en Santiago de Querétaro en 2019, impresa en plotter y con la bandera nacional como fondo y, una de los Zetas colocada en Fresnillo, inmensa, cubierta con cartulinas y distintos colores pastel, en 2015.
Sin duda, los Zetas y CJNG son los mayores productores de mantas en todo el país. Son el contrario al clan Arellano Félix o al cártel de Juárez que por ahora, escriben lo indispensable.
Las sorpresas de Puebla
En Puebla, la primera manta que llamó mi atención fue colocada en distintos lugares, el 6 de octubre de 2008. El mensaje decía a la letra: “El Cartel del Golfo condenamos enérgicamente los atentados de 15 de septiembre contra el pueblo mexicano para detener estos líderes apodados la familia ya que en sus actos de desesperación han pasado de narcos a terroristas y su adicción al ice hielo. Han llevado sus creencias religiosas al extremo de prácticas fundamentalistas del islam una de estas mentes criminales es Nazario Moreno Gonzales alias el chayo o el dulce”.
Se refería a la tragedia del 15 de septiembre, que bañó en sangre a Morelia. Como ocurre en este país, en Michoacán sus mandatarios quieren estar enterados de todo pero se concentran en lo urgente y no en lo importante: en esa ocasión, una funcionaria del C4 michoacano le pasó una tarjeta al gobernador Leonel Godoy con el mensaje que recibieron por llamada anónima: “estén atentos porque va a haber un desastre el día del Grito”.
Por supuesto, Godoy no hizo nada y estallaron las granadas de fragmentación en el centro de la capital del estado. Los Zetas se movieron y colocaron mantas en los estados adonde tenían operaciones, buscando a Nazario Moreno.
En realidad, no se trataba de un acto de justicia, sino de desmarque ya que algunos de los funcionarios del gobierno federal de ese entonces, comenzaron a decir que los asesinos de Morelia eran Zetas.
Desde esa manta colocada en Puebla en 2008, he contabilizado a siete grupos de alto impacto que han colocado mensajes en la entidad: Zetas, cártel del Golfo, cártel de Sinaloa, CJNG, Familia Michoacana, Caballeros Templarios y “Los Rojos”, así como a una docena de franquicias y pandillas locales.
Las mantas colocadas en Puebla que están vinculadas a cárteles y clanes (no a pandillas locales) tienen mayoritariamente como actores a CJNG y Zetas, con sus respectivas franquicias y grupos asociados.
De todas las mantas identificadas, tales escritos son para amenazarse entre los grupos que representan los intereses de Jalisco y Tamaulipas, aunque eventualmente para hacer lo propio hacia el gobierno estatal en turno y algunos municipios, sin omitir que en Puebla de repente ponen mantas dirigidas al gobernador de Veracruz.
Por último, hay mantas hechas a pedido: en los últimos años he identificado mantas que no fueron preparadas por ningún cártel, clan o pandilla sino por individuos asociados a políticos de MORENA y del PAN (específicamente en los años de Rafael Moreno Valle) que amenazaban o informaban, según fuera el caso.
También he identificado mantas redactadas por grupos de presión al interior de corporaciones policiacas, que lo hacen para meterle presión a una decisión política.
Los actores
De 2017 a la fecha, cuatro municipios son los que aparecen con frecuencia en tales escritos: Amozoc, Atlixco, Puebla y San Martín Texmelucan. En algunos de ellos, los mensajes van directamente hacia los alcaldes y en otros, a los mandos policiacos pero no olvidan a los jefes de éstos.
De acuerdo a mis estadísticas, nueve han sido los principales actores de las mantas en Puebla, en los años de referencia, considerando el número de veces que estos personajes aparecen mencionados en una manta, ya sea porque ellos son los remitentes, destinatarios o bien se les comenta tangencialmente en dichos escritos. Algunos de ellos, ya fallecieron.
Los nueve son: Jalil C. “El Mamer”; Roberto S. “El Bukanas”; Eulalio F. “Lalo El Michoacano”; Omar Jonatan L. “El Negro”; Jesús N. “El Rojo”; Andrés R. “El Kalimba”; Christian R. “El Grillo”; Arturo R. “El Cachibombo” y Marco Antonio T. “El Negro”.
Hay una docena de pandillas que han colocado al menos una manta en el interior del estado, atendiendo temas de colonias específicas, como la pandilla “Valle Sur” en Atlixco.
Habrá que agregar que los cárteles también tienen su control de calidad y los jefes de plaza pueden identificar de inmediato a un imitador. En Puebla, tanto Zetas como CJNG han colocado mantas amenazando a quienes se hacen pasar como miembros de sus grupos, inclusive desmarcándose de las extorsiones que cometen en su nombre.
Por supuesto, los imitadores son una plaga y se encuentran por todos lados: desde San Bartolo hasta Sonata. Algunos se dedican a delinquir diciendo que trabajan para un cártel y otros se sienten más a gusto vistiendo como “El Komander” y contando a quien se deje, toda clase de historias. En el ambiente, se les llama “narcoplaticantes”, no narcotraficantes.
Y mientras unos colocan mantas y otros las bajan a toda velocidad, hay que lidiar con el flujo incesante de cajas chinas locales: desde socavones que funcionan para idiotizar legiones enteras, hasta erigirse panegíricos por “la entrega de 128 bicicletas para la Vía Recreativa”.
Cuando la delincuencia organizada es la que te marca la agenda como gobierno y te obliga a distraer a tus gobernados a punta de sonseras, es que algo está podrido. Es el caso.