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OPINIÓN

¿El ciclo perpetuo?

La cultura de la reinvención sexenal o por trienio ha inhibido la eficiencia de gestiones públicas

Oscar Gómez Cruz

Maestro en Asuntos Internacionales de Negocios Universidad de Columbia. Maestro en Administración Pública INAP. Egresado de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard. Es presidente de 2TRES15

Miércoles, Junio 30, 2021

Siempre nos quejamos de los gobiernos que tenemos, desde el presidente de la República hasta los presidentes municipales, sin mencionar la constante queja que, como ciudadanos tenemos de legisladores locales y federales, a quienes en la mayoría de los casos, ni siquiera conocemos.

En el caso del Poder Ejecutivo en los niveles federal, estatal y municipal, por lo general sabemos quiénes son dado que tienen presencia diaria en medios; pero si de diputados locales, federales o senadores se trata, rara vez sabemos quién representa nuestro distrito, ya que casi nunca regresan una vez pasadas las campañas.

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Pero, ¿por qué tenemos gobiernos tan ineficaces y corruptos?, ¿estamos destinados como nación y como sociedad a vivir siempre bajo las reglas que hasta hoy dicta el actuar de los gobiernos?

La respuesta que doy es SÍ.

Estamos destinados a lidiar con gobiernos pésimos, con administraciones ineficaces, corruptas y mediocres.

Esto solo puede cambiar si suceden cuestiones de fondo en nuestra cultura política y en la forma en la que las administraciones públicas se conforman, capacitan, se les dota de recursos y si se cuida a las personas capaces para mantener el conocimiento y la experiencia.

No necesariamente se permite el acceso a los mexicanos y mexicanas más capaces al mundo político. Es un ambiente difícil, a veces ruin y que demanda mucho más que ganas de mejorar las cosas. Requiere estar dispuesto a "soportar" todo, a aplaudir a quienes tienen la llave de acceso al poder, a "ver para otro lado" ante cosas ética y moralmente cuestionables.

Aquellos que entran con la sola "ilusión" de cambiar las cosas con trabajo duro, buenas ideas e incluso con buenos proyectos, por lo general salen muy rápido y muy decepcionados. Esa es la primera barrera.

Después viene el tema electoral. Aquellos que logran ser candidatos o candidatas tienen que poner de su dinero y someterse a un escrutinio público y guerra sucia pavorosos. Para eso se necesitan: estómago y lana.

Por último, viene el gran tema de conformar un gobierno y una administración pública. Y en México vivimos en la cultura de la reinvención sexenal o por trienio. Los que llegan meten a su "gente”, “equipo", "cuates", "compadres" o compromisos, aunque estos no tengan la más mínima idea de lo que se hace en las áreas para las que son nombrados.

Se "corre" a la gente que ya sabe y se mete a verdaderos inexpertos, y en muchos casos, ineptos a dirigir áreas técnicas y sensibles en diferentes materias, que exigen no solo preparación, sino experiencia y en muchos de los casos, debieran requerir hasta certificaciones especiales.

Áreas como obra pública, salud, presupuesto, egresos, modernización e innovación, tecnologías de la información y muchas otras, debieran admitir solamente expertos en la materia y pagar en consecuencia.

Los servidores públicos calificados, preparados y con experiencia deberían de ganar muy bien, recibir bonos de desempeño y productividad.

La "austeridad" republicana resulta un absurdo si se tienen funcionarios que ganan una miseria y su motivación es robar y hacer negocios para obtener dinero, en lugar de esforzarse por ser más productivos, sabiendo que pueden mantener sus puestos con los cambios de administración, gracias a la existencia de un servicio profesional de carrera o al menos, un sistema de administración del capital humano, que esté ligado a otro sistema de optimización de procesos y procedimientos, que claramente identifique los resultados a obtener en cada posición, así como sus indicadores y metas.

Solo así se podría determinar quién trabaja correctamente y quién no. Pero no tenemos nada de esto.

Así que, sí, estamos destinados a tener administraciones públicas ineficientes y corruptas, porque se reinventa todo con cada cambio de gobierno, no se continúan buenas prácticas cuando llegan personas que no conocen los temas, ni tienen preparación específica para las responsabilidades que se les asignan.

Mientras se siga manteniendo la idea de que "gastar menos es ahorrar", se seguirán cuidando los centavos mientras se descuidan los pesos, fomentando con todos eso que, quienes entran al gobierno, los jóvenes incluidos, no lo hagan porque quieren hacer una carrera sirviendo al país, sino porque vean que es, junto con el crimen organizado, la manera más fácil y "rápida" de hacerse millonario.

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