Según el glosario de género de la ONU, lo referido al género puede entenderse como "los roles, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad determinada en un momento dado considera apropiados para hombres y mujeres", sin embargo, es conveniente reflexionar en que las realidades sociales se construyen socialmente, donde el espacio y el género están en constante movilidad.
Dentro de las diversas realidades sociales, la educación formal e informal influye en la formación de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, ya sea hacia la equidad o para ahondar más la brecha de desigualdad entre hombres y mujeres. Si bien se está fomentando que la educación juegue un papel preponderante en la ruptura de ciertos prejuicios sociales, lo cierto es que el contexto cultural en el que se coexiste e interacciona de manera cotidiana, determina las propiedades características de cada familia y comunidad y, por tanto, el rumbo de las relaciones humanas.
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Si analizamos de manera profunda lo que sucede, podemos visualizar que la desigualdad de género es independiente de la condición económica de hombres y mujeres y que también se reproduce bajo un esquema educativo masculinizante que promueve ciertos estereotipos determinados socialmente.
A lo largo del Cuarto Congreso Internacional de Género y Espacio, organizado por las UNAM y otras Universidades en el que participé con la ponencia sobre las voces de las mujeres migrantes y sus saberes experienciales, se hizo evidente que el reclamo de las mujeres a favor de la igualdad de sus derechos no es la expresión egoísta de cierto sector que sólo busca promover sus propios intereses, sino que es fundamental para que los derechos humanos pasen a ser una realidad para todos.
Las temáticas generales estuvieron relacionados con el género y el espacio: Dimensiones espaciales de la violencia y la inseguridad, más allá de la visión policiaca; Movilidad cotidiana y género; Cuerpo, espacio, emociones y afectos; Sexualidades y espacios; Espacios domésticos, confinamiento y nuevas formas de habitar; Impactos del Covid 19; Espacios virtuales y ciberespacios; Extractivismo, movimientos sociales y defensa del territorio; Decolonidad, identidades étnicas y raciales; Cuidados; Diseños del espacio y tipologías urbano arquitectónicas inclusivas; Masculinidades; Viejas y nuevas vulnerabilidades y por supuesto, Migración y género.
Existen muchas cuestiones implícitas que se visibilizaron a través del desarrollo del Congreso, donde se escucharon las voces de investigadores de diversos países, donde la voz de las mujeres surgieron a través de las temáticas relacionadas con las ponencias presentadas: Espacios de ausencia, Feminicidios, Miedo, Resiliencia colectiva, Trans masculinidades, Percepciones de las mujeres, Adolescencia y ocio nocturno, Caminos de paz para mujeres y niñas, Ciudades con cara de mujer, Sanar el dolor de las violencias, Subvirtiendo el espacio doméstico, Acoso callejero, El futuro en femenino, Resistencias cotidianas, Movilización social de la protestas, Cartografía de las resistencias, Trasgresiones, Movilidad cíclica de las mujeres, Habitar urbano feminizado, Huellas de la colonidad, Cartografía del ocio festivo no-heterosexual, Menstruación, Maternidad en las calles, De la calle a la pantalla, Las mujeres en cuarentena, Erótica callejera y cartografía del deseo, Fronteras del cambio de sexo, Espacios del miedo, Nuevas formas de habitar del personal docente, Dimensión espacial de la violencia doméstica, Ciberactivismo feminista, Extrativismo y resistencia, Estrategias de vida de las mujeres rurales , Catastrofismo y Covid 19, Citas Tinder y Grindr, Periódicos digitales como espacios públicos , Espacios de sororidad en el ciberespacio, Perfección femenina del “Quédate en Casa”, Tensiones juveniles en espacios domésticos, Trayectorias de mujeres indígenas, Cómo se aprende a ser hombre, Habitando la masculinidad, Procesos migratorios en clave de género entre algunas.
Es un hecho que muchas de nosotras hemos sufrido discriminación de género en algún momento de nuestra vida o posiblemente, puede ser una constante dentro de un coctel de factores en donde el género y el espacio determinan cada posición social, de ahí la necesidad de incluir en familia y en la escuela ( primeros espacios socializantes) el análisis de la realidad a través de la lectura en clave de género de cómo pensamos, nos sentimos y que hacemos, donde es primordial así como lo he sostenido, escuchar las voces de las mujeres de todas las edades y en todos los contextos.
La importancia de conceptualizar la experiencia como un proceso social de construcción sistemático y continuo es tal, que se convierte en una herramienta clave en los estudios de género al narrar las experiencias, ya que, al no existir espacios neutros, es básico focalizar la subjetividad de la experiencia narrativa para construirla y deconstruirla, no para revictimizar a la mujer ni tampoco para romantizar sus experiencias, sino para analizar sus experiencias en clave de género.
Por ejemplo, en la experiencia migratoria de las mujeres aparece lo que se ha denominado duelo migratorio, donde se visibiliza el entrelazamiento de afectos, de emociones con acciones de vida cotidiana, así como la creación de vínculos, vínculos sociales que se reconfiguran y son fundamentales para su proceso adaptativo, que les permiten sobrevivir y salir adelante en el espacio y en el tiempo en el cual viven, en donde, a partir de mi investigación, se presentan sus saberes experienciales.
Así como ellas, todas las mujeres vivimos experiencias derivadas de nuestras relaciones sociales, en donde se entrelazan la historia, la cultura, el tiempo y el espacio en contextos diversos, porque desarrollamos nuestra vida cotidiana en diferentes espacios, tanto físicos como simbólicos y en donde se pueden experimentar opresiones y privilegios de manera simultánea, por ejemplo, recordemos que en la semana pasada se viralizó el caso de una maestra de Historia, respetada en su desarrollo profesional, pero sufriendo violencia doméstica en casa, donde por cierto, se han preocupado más en difundir el hecho, que en el daño íntimo y profundo de la maestra agredida por la difusión que se está haciendo.
La tendencia en general, es pensar siempre en los mismos lugares, las mismas experiencias, las mismas épocas, las mismas relaciones, sin tomar en cuenta que el espacio es constitutivo de las relaciones, por lo que es necesario reflexionar sobre nuestra ubicación en diferentes espacios y en nuestras propias experiencias.
Muchos de los estudios sobre género tienen como punto de partida, las heridas de las mujeres, donde es palpable su malestar y desigualdad en diferentes espacios, buena parte de las investigaciones presentadas en el Congreso se realizaron a partir de una perspectiva interseccional, una disciplina que analiza la desigualdad y la discriminación desde diversas miradas.
Si como a mí, a muchas otras investigadoras les interesa profundizar en esta mirada en clave de género, considero que la interseccionalidad es una herramienta analítica para estudiar, entender y responder a las maneras en que el género se cruza con otras identidades y cómo estos cruces contribuyen a experiencias únicas de opresión y privilegio nutriéndose de las vivencias y las posturas de las mujeres en toda la gama de sus identidades.
Y como se pudo constatar en este Congreso, queda mucho camino aún por recorrer para poder aplicar en nuestros diferentes espacios cotidianos, esta mirada en clave de género especialmente en este mes, porque nuestras niñas y niños merecen un futuro mucho más justo y con derechos plenos.
Referencias
Glosario de género, ONU Mujeres https://trainingcentre.unwomen.org/mod/glossary/view.php
Educación y género. El largo trayecto de la mujer hacia la modernidad en México. En http://www.scielo.org.mx/pdf/eunam/v15n43/1665-952X-eunam-15-43-110.pdf
Interseccionalidad, una herramienta para la justicia de género y la justicia económica. En https://www.awid.org/sites/default/files/atoms/files/nterseccionalidad__una_herramienta_para_la_justicia_de_genero_y_la_justicia_economica.pdf