- ¡Señora buenas tardes!, habla el Profesor Fulanito de la escuela “Mártires de la Educación” en donde está inscrito su hijo, espero que se encuentre bien usted y su familia.
- ¡Buenas tardes Profesor dígame!
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- Le llamo para saber si ya se enteró por su hijo de las calificaciones que obtuvo en el semestre que finalizó.
- No Profesor, no lo sabía.
- Le comento, su hijo solo aprobó dos materias de nueve y nos preocupa que esté ocurriendo algo que no le permita entregar actividades.
-No Profesor, el me dice que no le han dejado actividades.
- ¿Cómo?, ¡si todos los maestros les asignamos actividades para la semana!
- ¡Odoncio!, ¡Odoncio! no oyes chamaco.
¡Es que estoy haciendo la tarea!
¡Pero el Maestro me está diciendo que no entregas nada!
¡Sí, toda esta semana he entregado actividades!
- ¡Ya lo oyó Profe! dice que si ha enviado la tarea
- Pues mi registro no lo refleja, solo aprobó dos materias y las demás nada
- ¿Entonces? A ver chamaco ¿qué pasa? ¿por qué no trabajas? Si te veo todos los días con el teléfono y me dices que estás haciendo la tarea.
Pues es que no le entiendo a las materias y no he entregado nada, ¡pero ya empecé esta semana!
Situaciones como la relatada, están viviendo muchos docentes cuando se enfrentan a indagar con las familias el trabajo cotidiano de los alumnos con respecto a la escuela.
El día lunes de esta semana la S.E.P. de Puebla, realizó un Mega Foro con el nombre de su programa “Nadie afuera, nadie atrás”, que trata de rescatar a aquellos alumnos que se encuentran en esta y otras situaciones, se presentaron experiencias docentes con respecto a estos problemas, en algunos casos positivas y en otros negativas, dos caras de una misma moneda.
El Secretario de Educación del Estado en su intervención, invitó a la reflexión del quehacer educativo a los docentes.
Aprovecho la invitación.
Desde mi punto de vista, aunque este programa es muy loable y pertinente, los resultados no son del todo satisfactorios, porque influyen muchos factores que la secretaria no ve o no quiere ver, la pandemia ha reorientado las prioridades de las familias con hijos en edad escolar, y creo, que el de toda la sociedad, en primer lugar esta la salud y el ingreso familiar, ya después está la educación, pero para los estudiantes las prioridades son otras, como es conocido a través de investigaciones, los alumnos asisten a la escuela no precisamente a aprender, su prioridad es reunirse y socializar con sus pares y la escuela cumplía con este objetivo, primordial para su desarrollo, también el encontrar otro tipo de mirada de las cosas y la vida, que muchos maestros les aportan a su existencia, sin estos y otros elementos, el aprendizaje de contenidos “al que están obligados”, no es de suficiente interés para ellos, y esto no lo perciben las autoridades, quieren que estos se aborden, con algunas variantes, como se realiza en la actividad presencial y se exige al docente que eche mano de las estrategias necesarias para lograrlo, sugiriendo algunas que implican poner en riesgo la salud de maestras y maestros, invocando la ya muy gastada frase del “apostolado de los maestros” que se decía en otro tiempo y contexto.
Las autoridades no se percatan de que los docentes han tenido una carga muy pesada en su labor cotidiana, la exigencia de realizar informes, videos, planeaciones, guías de aprendizaje, enviar evidencias de actividades, llenado de formatos, estar en comunicación constante con alumnos, madres y padres de familia, conferencias, capacitaciones, reuniones de trabajo y de consejo técnico.
Aunado a esto, las amenazas veladas de que se harán acreedores de sanciones si no acatan las disposiciones de la autoridad, algunas de ellas absurdas y fuera de lugar, tampoco se han mostrado empáticos con lo que también los docentes están soportando en esta pandemia, enfermedades, contagios por coronavirus, muertes, mermas en la salud, estrés laboral, la incertidumbre en una posible mejora laboral y el hecho de que ya por obligación debe presentar en mayo su declaración patrimonial, so pena de inhabilitación, hace que la maestra y maestro se sienta abrumado. Mucho de esto no se mencionó en el foro, más por temor a una sanción que a una reflexión. Creo que debemos mostrar esa otra cara con el fin de provocar un cambio en el trabajo docente y sensibilizar a las autoridades educativas y aquí quiero incluir a la sociedad en general.
Mi solidaridad con todos los compañeros maestros que no lo están pasando bien. ¡Ánimo! siempre hay una luz al final del túnel.