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OPINIÓN

Ensayo y error… la pandemia

Aumentan las desigualdades y surgen tentaciones autoritarias

María Teresa Galicia Cordero

Doctora en Educación. Consultora internacional en proyectos formativos, investigadora social, formadora de docentes e impulsora permanente de procesos de construcción de ciudadanía con organizaciones sociales. Diseñadora y asesora de cursos, talleres y diplomados presenciales y en línea. Articulista en diferentes medios.

Martes, Marzo 16, 2021

 

“Para mi amado hijo y nuestra familia, porque afrontamos

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  con amor y valentía este virus”.

Ya un año de que estamos inmersos en lo que algunos llaman “fantasma del apocalipsis viral” (Volpi, 2020) en una pandemia declarada el 11 de marzo pasado. Desde ese entonces y hasta ahora las experiencias que hemos vivido han sido no solo diversas, sino también de una gran riqueza.

Hemos experimentado miedo e incertidumbre, ante el riesgo de que el virus ya diversificado y agazapado en miles de huéspedes pueda contagiarnos. En este escenario social podemos distinguir diversas crisis de índole personal, familiar y colectiva, donde el ensayo y el error siempre ha estado presente. 

Como si fuéramos "hikikomoris"*, el mundo virtual ha sido la alternativa para la convivencia familiar, de procesos escolarizados y de mantenernos conectados con el mundo, dentro de escenarios muy complejos, donde nuestra frágil democracia acrecienta las desigualdades y donde se siguen presentando improvisaciones y tentaciones autoritarias.

 Aunque el esfuerzo de diversas voces ha demandado la necesidad de establecer diálogos y debates más profundos sobre lo que la educación en nuestro país requiere para salir adelante, siguen prevaleciendo diversos discursos, como el del regreso a clases presenciales bajo modelos híbridos, no solamente en la educación superior, también en la obligatoria.

Se plantea como necesidad prioritaria, incorporar la educación digital como  soporte de la educación presencial , sin tomar en cuenta que aún hay grandes grupos poblacionales que no tienen acceso a ella y que además, ni el gobierno ni las  grandes corporaciones productoras de tecnología han mostrado apertura para realizar convenios de colaboración o descuentos a los maestros y alumnos, tanto para el equipamiento como para el acceso a la conectividad dentro de un clima que sigue siendo de incertidumbre, porque nadie tiene la certeza  de que sigan existiendo intermitencias por situaciones de contagio o cortes abruptos por nuevos brotes.

Si bien, la escuela está siendo reconocida como el principal  espacio de socialización, aún hay mucho camino por recorrer para  reconocerla como el lugar de construcción de saberes en donde se concrete el  derecho a la educación para todas los niños y las niñas, adolescentes y jóvenes  porque  lo más importante es que aprendan, pero no atiborrándolos de entregas de tareas para que no sean reprobados, de ahí  la necesaria flexibilidad  en la aplicación de  la organización estricta que no toma en cuenta las condiciones, los ritmos diferentes  de aprendizaje  en los diversos contextos con sus  necesidades particulares así como las condiciones laborales de los docentes.

Hay que insistir en la discusión sobre la crisis y los límites a que se enfrentan los modelos educativos y sociales para proponer que conocimientos disciplinarios y que saberes debemos de fomentar para que los encuentros en la escuela, ya sean de manera virtual o presencial, constituyan algo que valga la pena vivir, asegurando tanto las condiciones pedagógicas como las sanitarias.  

En todo este entrelazado de emociones, situaciones y acciones hay historias que nos resistimos a ver, que algunos reconocemos, pero otros no, historias permeadas de mucha incertidumbre y dolor. Nuestra experiencia con la Covid-19, nos enfrentó a saberes que no tendríamos si mi hijo no se hubiera contagiado, por este virus que se encuentra agazapado en donde menos lo imaginas aún cuando apliques la sana distancia, el aislamiento, el cubrebocas de varias capas y el gel de manera sistemática.  El efecto de los aereosoles, el papel de los superpropagadores y los asintomáticos sigue presente en cualquier momento y espacio.

Es importante saber y reconocer que no a todos los organismos presentan las mismas consecuencias, hay asintomáticos, con síntomas leves, con ciertas implicaciones graves, muy graves y letales. Ante los primeros síntomas siempre te repiten que debes aislarte, pero lo inmediato es hacer la prueba y si el resultado es positivo, hay que iniciar un tratamiento con seguimiento y monitoreo médico cercano y el apoyo familiar. El paracetamol o los desinflamatorios pueden ocasionar una aparente mejoría, pero el SARS-CoV- 2, es impredecible.

Hay que contar con un termómetro y un oxímetro porque la fiebre y el nivel de saturación de oxígeno es lo que va indicando si tu sistema inmunológico está presentando batalla o si el virus está ya instalado en diversos órganos, especialmente en los  bronquios y pulmones, además pocos saben que son necesarias las radiografías cuando los síntomas no ceden:  dificultad  para respirar, fatiga prolongada, dolor de cabeza y articulaciones, pérdida de olfato y gusto entre las principales, porque las secuelas pulmonares pueden ser muy graves. Aunque aún se sigue buscando un tratamiento eficaz, lo que ahora se administra es una combinación de antivirales, antiinflamatorios, anticoagulantes, corticoides, inhibidores de la tormenta de citoquinas y anticuerpos monoclonales.

Otro aspecto a considerar es que el acceso a los recursos y a los servicios médicos es totalmente diferenciado. En nuestro sistema de salud público, la asistencia hospitalaria, la atención y lo recursos son precarios, lo que se traduce en un alto costo para los pacientes y sus familias porque escasea hasta lo más básico, por eso hay familias que se endeudan, pierden sus escasos ahorros o sus miembros mueren por falta de ellos.

Además, el apoyo emocional es fundamental tanto para que quien se enfermó y pueda salir adelante como para las familias, muchas pierden a sus seres queridos sin tener el espacio de duelo necesario, por eso un médico solidario y empático hace la diferencia en este ambiente de incertidumbre al que te enfrentas tanto si tienes coronavirus o si tus seres queridos lo contraen. Se sigue privilegiando la economía y hasta el lucro por encima de salvar la vida, por ejemplo, con el oxígeno, donde su alquiler, la renta y el llenado también implican grandes costos.

No veo que esta situación pueda transformarse en el corto plazo, aunque se confirme que el virus se comporta de manera estacional y que la población vaya adquiriendo cierta inmunidad de grupo por infección natural o por las vacunas, la vacuna está mostrando ser efectiva en adultos sintomáticos y asintomáticos pero las   respuestas de cada individuo son diversas. En la mayoría de las personas que se han analizado existe una respuesta inmune con anticuerpos y celular que oscila entre los 6 y 8 meses después de la infección, independientemente de que la enfermedad haya sido leve o grave.

Pienso que este año por el que hemos pasado, no ha sido un año borrado, por ensayo y por error hemos ido resolviendo los retos y las experiencias nos han demandado adaptarnos a situaciones que nunca pensamos vivir, hay noticias alentadoras que estimulan, como la aparición y la aplicación de diversas vacunas o de que tal vez el virus, en ese proceso natural de variación y mutación, vaya derivando a formas menos virulentas.

La esperanza de la vacuna representa también un remedio en contra de nuestros miedos en esta espera ansiosa y lenta  que ha tenido un impacto profundo en el deterioro de las condiciones de vida y hasta de diversas luchas sociales como las de la mujeres, luchas  que se han mantenido en suspenso, por lo que  es necesario insistir  en mantener el espíritu contestatario ante las injusticias que siguen presentes incluyendo la educativa,  para tratar de  recuperar lo que no se quiere ver, lo que  perdimos o hasta lo que poco valoramos.

Si bien hemos actuado muchas veces por ensayo y por error, es necesario ahora a un año de distancia, resignificar las experiencias vividas para que las decisiones en la esfera pública no sigan haciéndose de manera improvisada y hasta autoritaria. Y en lo personal y familiar, caminar entrelazando nuestros afectos, porque siempre de una u otra manera, dependemos de los otros, recordando nuestras experiencias difíciles pero entrañables, que seguirán presentes en nuestra mente y nuestro corazón.

Referencias

Buenas noticias sobre el coronavirus (diez años después)https://www.bbc.com/mundo/noticias-56177406

*El (aislamiento social agudo) es un término japonés para referirse al fenómeno social que consiste en personas apartadas que han escogido abandonar la vida social; a menudo buscando grados extremos de aislamiento y confinamiento.  En Japón desde hace ya tiempo, ciertas personas viven como ermitaños modernos. Se les conoce como: "hikikomori": solitarios que se retiran de todo contacto social y, a menudo, no abandonan su casa en años. Se pensaba que esta condición era única de Japón, pero en los últimos años se ha extendido por el mundo.

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