¿Es necesario re valorar a los profesores?

Viernes, Febrero 19, 2021 - 12:45

Se requiere generar y respetar espacios para el autoreconocimiento y la autovaloración

Doctor en Educación, Sistema Universitario Jesuita ademas de ser maestro en Investigación Educativa por la Ibero Puebla realizó su licenciatura en Sociología por la UNAM . Actualmente es Académico de Ibero Puebla

Hoy, a media tarde, tuve el privilegio de participar en un encuentro “virtual” con jóvenes normalistas del estado, entre el crisol de emociones que me despiertan estos encuentros, lo primero que tengo que decir, es que refrendo mi aprecio por el trabajo que se realiza en las Escuelas de Educación Normal, mismo, que históricamente, ha sostenido a la educación en nuestro país, a pesar de los pesares.

Con el cuestionamiento de una joven, sobre la importancia que los saberes de los profesores, tienen en la definición de lo que es necesario hacer, para mejorar la práctica educativa, dedicaré este espacio a explorar, las respuestas a tres de las interrogantes, que me quedaron dando vueltas en la cabeza:

Primera ¿A los profesores hay que organizarlos? ¡No! Ellos solos pueden hacerlo y lo han mostrado una y otra vez a lo largo de los años; al ser auto organización, ésta, se gesta al margen de otras fuerzas que históricamente los han maniatado a una condición limitante; en este sentido, se podría pensar, en la posibilidad de la disidencia, incluso dentro de la “disidencia”. Con relación a esto, recuerdo que hace ya casi treinta años trabajando con productores de café de la Sierra Nororiente de Puebla, yo como empleado federal, un “Don” me dijo algo como: No nos organicen para producir, dejen que nos organicemos para vivir, esto mismo aplicaría para el profesorado. Los profesores deben organizarse para que se oiga su voz no solo en acto de legítima defensa, sino como fundamento para su intervención efectiva en la definición y construcción de la ruta que ha de seguir la educación en nuestro país.

Segunda ¿A los profesores hay que defenderlos? ¡No! Son perfectamente capaces de hacerlo por sí mismos, aun en un medio social tan hostil como el actual, en donde la educación no es valorada en la dimensión que merece y que coloca al profesor, a merced de “cualquiera”. Alguna vez el antropólogo Ricardo Pozas Arciniega explicando el por qué había mexicanos que se sentían más “indígenas” que “españoles” sentenciaba que normalmente nos inclinamos a favor de lo que consideramos más desvalido o vulnerable; en otras palabras, hay personas que en ocasiones mira con soberbia el mundo que los rodea y se erigen como paladines defensores de algo o alguien que consideran como inferior. Reservo mi opinión, sobre aquellos, qué hoy, aprovechando los diferentes medios de comunicación, se autoproclaman como los más acérrimos defensores de las causas de los “pobres profesores”. Como sociedad, debemos reconocer a los profesores, como agentes culturales, sin los cuales esta sociedad no tendría esperanza de mejorar.

Tercera ¿Es necesario revalorar a los profesores? ¡No! Si se considera, como un acto externo al propio profesor, como el acto que alguien más, generosamente otorga, como gracia, a los profesores. Lo que se requiere, es que se generen y respeten espacios para el desarrollo autogestivo, que favorezcan procesos de auto reconocimiento y de autovaloración. De esta forma, estaremos más cerca, a que no solo se recupere el respeto social y el aprecio por la labor educativa que realizan, sino, que también, logren la tan necesaria autovaloración.

Panorama difícil, cierto, pero no imposible de alcanzar, hay dos aspectos que contribuirían de manera significativa para hacerlo posible: primero, reconocerse en la real valía de su persona en tanto educadores, que impactan la vida de otros; y, segundo, hacer causa común con la población o comunidad del contexto en donde desarrollan su labor.

Como acabo de mencionar, la carga de la acción principal está en los propios profesores, sin embargo, quienes asistimos al teatro mexicano de la educación, podemos contribuir de manera significativa, reconociendo que, sin éstos sujetos, la tendríamos mucho más difícil como sociedad.


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