Logo e-consulta

Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El acompañamiento en el aula virtual

Se tiene que innovar, reconfigurar y reinventar las prácticas docentes

Estefanía Arreguin

Licenciada en Comunicación y Maestra en Desarrollo Humano por la Ibero Puebla. Desde el área de Servicio Social de la Ibero Puebla promueve proyectos con comunidades vulnerables en el sur del país
 
 

Jueves, Febrero 11, 2021

A partir de esta nueva dinámica de clases virtuales o en línea, los profesores han tenido que innovar, reconfigurar y reinventar muchas de sus prácticas docentes e incluso de su propia pedagogía en el aula. Sin embargo, hay algo que cada vez cuesta más y más, y que todavía significa un enorme reto para los docentes, el acompañamiento al alumno a través de la pantalla, del aula virtual. 

 

Más artículos del autor

En marzo, pensábamos que en cuestión de uno o dos meses estaríamos de vuelta en lo presencial, pero la realidad es que en poco menos de un mes estaremos cumpliendo un año a la distancia. La contingencia de salud no solamente ha permeado en la forma en que impartimos clase, sino en la cercanía que hemos ido perdiendo con nuestros estudiantes. Muchos de ellos han sido golpeados por la pandemia, no solamente en la salud para quienes se han contagiado, o en el aspecto económico que ha sido igual de afectado, también los efectos son evidentes en sus emociones, en su sentir, aspectos que difícilmente pueden expresarse a través de sesiones en zoom o teams. 

 

El reto principal en estos meses ha sido transferir los contenidos de los cursos y de las asignaturas que muchos impartimos, sin embargo, estamos en una desconexión emocional, diariamente muchos de los profesores nos cuestionamos sobre cómo generar una relación más cercana con los estudiantes, un sentido de confianza donde podamos también entender en qué contexto nos estamos conectando. Pero no es algo sencillo, no es únicamente desde dónde se están conectando, sino las condiciones, ¿Están compartiendo espacio, equipo de cómputo, gastos, etc., otras personas? ¿Sus familiares se han contagiado, han fallecido?

 

El nivel de ansiedad y frustración aumenta, no solamente se trata de estar en confinamiento a la espera de que los contagios bajen, sino de sobrevivir desde el confinamiento, el quédate en casa no es posible para todos, pocas familias lo pueden resistir. Y evidentemente cuando alguien en la familia se contagia, todo cambia. 

 

Muchos estudiantes a nivel universitario han tenido que reencontrarse con su familia, en especial aquellos foráneos que tenían varios semestres viviendo fuera de la casa de sus padres, situación que ha generado una tensión amplia respecto a la convivencia diaria y el denominado “encierro”. Sumado a esto, la situación económica ha impactado en las familias, muchos han tenido que abandonar sus estudios o reducir su carga de materias. Otros tantos han empezado a trabajar para apoyar a sus familias, dividiendo así sus tiempos entre lo laboral y lo escolar.

 

Y entonces, ¿Cómo trabajar con personas que están enfrentando un duelo, que deben dividir su tiempo entre actividades al interior de la casa o tener que salir para apoyar a la familia? ¿Cómo prepararnos para atender a nuestros alumnos, a comprender que será difícil tener grandes aprendizajes académicos si su salud mental está debilitada?

 

No es tarea sencilla el escuchar lo que están viviendo, el atender esta urgencia del compartir y, sobre todo, poder generar empatía al interior del grupo y ser promotor de espacios de dialogo. Hay que recordar que tenemos recursos limitados como la propia conversación a través de una pantalla, de una cámara que a veces no podemos ni encender por las fallas de conectividad.

 

Algunos centros educativos han brindado apoyo emocional u orientación tanto a alumnos como profesores, pero se han visto rebasados durante la contingencia y de seguir en esta escala, se seguirán arrastrando los efectos del confinamiento. No perdamos de vista que, si bien mucho se habla de un pueblo resiliente, también hablamos de un México donde poco se expresa lo que sentimos, lo que nos agobia y lo que nos provoca ansiedad todas las noches antes de dormir y todas las mañanas al despertar. Estamos a muy buen tiempo de incluir en nuestras clases, en las conversaciones con amigos, con familiares, esta pregunta que, si bien parece ordinaria, en tiempos de pandemia, recobra mucho significado: ¿Cómo te sientes?

 

Si bien se espera que, a partir de esta pandemia, se pondrá mayor énfasis en la salud mental en el aula, aún estamos lejos de promover este tipo de acompañamiento. El propio desgaste de los profesores suma a los retos, se perdió el espacio en común, el aula, el trabajo de campo, los espacios de convivencia donde se propiciaban discusiones, charlas e intercambio de saberes, de experiencias. En el contexto actual, tenemos aún muchos meses por delante bajo este esquema virtual, toca entonces seguir poniendo el énfasis en fortalecer la relación virtual con los alumnos, los contenidos educativos son el pretexto, pero en estos momentos hay que darnos la oportunidad de estrechar lazos con los estudiantes, lo necesitan. 


 

La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Sus comentarios son bienvenidos

 

Vistas: 1029
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs