La crisis que vivió la BUAP a finales de los ochenta, surgió en buena medida, del sistema de elección de sus autoridades que daba a los estudiantes la capacidad de decisión.
En esos tiempos, el peso electoral de un solo grupo estudiantil, podía equivaler al total de una planta académica de una facultad mediana.
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Esa situación acarreó vicios que sin duda afectaron la vida académica.
Con unos cuantos requisitos, casi cualquiera persona podía ser director y hasta rector. Esos requisitos eran simples y lejanos del mérito o logro académico, aunque muy cercanos del populismo y la manipulación.
Recuerdo bien que, siendo yo investigador en la hoy facultad de Ciencias Químicas, se presentó como candidato el maestro Samuel Malpica quien, con su estilo único arengaba, manoteaba y mostraba papeles para respaldar sus acusaciones contra la administración que encabezaba el maestro Alfonso Vélez Pliego. En efecto, bastaba con ser un buen orador para ganar y, ganó. Los estudiantes le creían y, por supuesto, no podían imaginar las consecuencias.
Se trataba de masas, mítines y asambleas, no de proyectos, programas o visiones de futuro.
El grupo hegemónico de entonces, surgido de otra crisis en la que se venció a la idea de mantener a la institución con el control del Partido Comunista y, aún en manos de la izquierda, se privilegió el desarrollo académico. Sin embargo, con la idea de tener un candidato fuerte, se hicieron launas elecciones "primarias" que produjeron la ruptura del grupo en el poder. Malpica ganó y todo se complicó.
Después de la llegada de la denominada "junta" arribamos a una nueva elección que ganó José Doger Corte, se convocó a un Congreso Constituyente del que salió el nuevo Estatuto Orgánico y la era de estabilidad que llega hasta la actualidad.
El reglamento de elecciones actual es resultado de ese Congreso, en él aparece la figura de la Comisión Auscultadora para garantizar que solo participen personas con ciertos atributos y que cumplan requisitos. Del mismo modo, se limitó a cinco el número de candidatos para elección de rector y director.
La modificación produjo la equidad de la capacidad electoral de la academia con la de los estudiantes. A partir de entonces, el "peso" electoral de todos los estudiantes es equivalente al de todos los académicos.
En mi opinión esto trajo como consecuencia la estabilidad y desarrollo que hemos vivido los últimos 30 años.
El Consejo Universitario, máxima autoridad de la institución es quien elige al rector a través de un proceso en el que cada consejero declara la opinión de su respectiva base, mediante un esquema de consulta con urnas, padrón y jornada electoral.
Es lo que los expertos denominan: democracia indirecta. Todos participan estudiantes maestros y trabajadores y, de acuerdo a la composición del Consejo Universitario, se elige al rector.
Esta es la legislación vigente, producto de luchas, con mártires Universitarios y hasta gobernadores caídos.
En estos días se eligen varios directores de Unidades Académicas, los Consejos de Unidad Académica de cada Facultad, Escuela o Instituto y en unas semanas se elegirá el Consejo Universitario 2021-2023.
El Consejo Universitario renovado en marzo será responsable de nombrar al próximo rector o rectora en septiembre de este año.
Dado que todo ocurre en el contexto de la pandemia, el propio consejo aprobó un esquema de elecciones virtuales. no hay clases presenciales. No habrá mítines ni saloneos, solo campañas virtuales y de igual manera se llevarán a cabo las votaciones.
Este sistema ha sido probado exitosamente el año pasado con la elección de al menos 11 unidades académicas y los Consejos por Función (Docencia, Investigación y Extensión).
Espero que todo ocurra en calma y que los universitarios de la BUAP, volvamos a dar el ejemplo de civilidad y con ello, pueda seguir la estabilidad y sigamos siendo parte de las soluciones para Puebla
Fernando Santiesteban Llaguno
fsanties@gmail.com