Recientemente, varios de los que se han manifestado como aspirantes al cargo de Rector en la BUAP han hecho notas, entrevistas y declaraciones sobre los acuerdos del Consejo Universitario. Se presenta un punto de vista que contradice sus afirmaciones.
El 10 de agosto, la Mtra. Grajales llamó a ese Consejo “reunión de personas” y establece que, según su criterio (e interés) los acuerdos todo lo derivado es “seudo-algo”.
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Siendo secretaria General, la maestra promovía su imagen en redes sociales como parte de ese consejo que hoy desconoce. El 18 de julio vi en Instagram su publicidad pagada. Una vez cesada por el Rector, el Consejo Universitario, ¿dejó de ser legal y legítimo? Si ella no ocupa el cargo, ¿todo deja de tener validez? Paco Vélez nuevamente usa su Foro para impulsar su candidatura y “defender” la autonomía y arremete contra los acuerdos del máximo órgano de gobierno en la BUAP.
En la sesión del 4 de agosto se leyeron argumentos bastos y suficientes para sostener la propuesta de la comisión al pleno. En efecto hubo retrasos en varios procesos institucionales, la pandemia cambió todo; las clases dejaron de ser presenciales a pesar de que el modelo académico no lo contemplaba de esa manera. Las elecciones de 17 directores de Unidades Académicas y de los consejos por función y los de unidad académica se llevaron a cabo en forma virtual. En todo eso, la Mtra. Grajales suscribió o por lo menos fue testigo presencial.
La elección del sucesor de Paco Vélez en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades fue así, en forma digital y, el nuevo director tomó posesión ante el HCU que hoy califican de ilegal.
La institución se adaptó al cambio ¿No entienden o les conviene no entender?
La cosa es sencilla. No hay tiempo para renovar el Consejo, apenas hay lo suficiente para emitir la convocatoria para elección del Rector (a). Lo que no sería correcto sería ampliar la gestión del actual Rector que concluye el 4 de octubre. Eso sí sería ilegal.
Cada universitario podrá votar en la jornada electoral en la que se mandata el voto a los consejeros universitarios. Todas las voces serán escuchadas y, en acuerdo del Consejo se prevé que, en los casos de que algún consejero no esté activo -por cualquier causa-, el voto mandatado del su sector será comunicado al Consejo en voz del director (a) de esa Unidad Académica. Por supuesto será de acuerdo con la votación del sector correspondiente.
Resulta obvio que lo que ellos, y otros quieren, es tratar de hacer creer a los universitarios que les están quitando sus derechos políticos y eso es una mentira.
¿Hasta dónde están dispuestos a llegar para generar una crisis institucional con tal de satisfacer sus ambiciones personales? Ya veremos, pero somos muchos más los dispuestos a defender la decisión del Consejo y por tanto la autonomía.
La autonomía universitaria está vigente. Los detalles y los retrasos producto de la pandemia son entendibles. En la BUAP se ha dado prioridad a la salud de la gente y evitado el cierre de actividades académicas. Cambios de nivel, procesos de titulación, el nuevo proceso de admisión, todo se ha llevado a cabo sin afectar a los universitarios. Para la planta académica se han mantenido y renovado los estímulos al desempeño académico y, por supuesto a todos nos ha llegado puntualmente nuestras prestaciones. Nada de esto es “seudo”, todo es real. Los más de 30 mil estudiantes de nuevo ingreso son reales y podrán votar en sus sectores respectivos.
Esta es la verdad. La BUAP sigue estando entre las mejores universidades del país y ejerciendo a cabalidad su autonomía, duélale a quien le duela.