En México, las mujeres cada día enfrentan la realidad de pensar en el número 10 cada que salen de casa, piensan en el número 10 cuando se sienten en peligro con temor a ser parte de la cuenta y es también el número diario de familias destruidas que enfrentan el dolor de perder a una hija, hermana o madre. En Puebla durante el 2020, de acuerdo con los datos de la Fiscalía General del Estado ocurrieron 52 feminicidios.
Durante el transcurso del año, los reportes de observatorios y datos de autoridades gubernamentales apuntan a que la situación de la violencia de género es cada vez más crítica. Según la organización Impunidad Cero, los feminicidios han aumentado un 137% y la tasa de impunidad corresponde a un 51.4% en 2019. Esto indica que el factor de la impunidad afecta en la cantidad de feminicidios que se siguen perpetrando.
Más artículos del autor
Junto con los casos de feminicidio también se encuentran los casos de abuso, acoso y hostigamiento sexual, violación, entre otros que afectan de forma directa la integridad física y psicológica de miles de mujeres, adolescentes y niñas. La Fiscalía General del Estado reportó que durante 2020 ocurrieron 2,521 contra la libertad y seguridad sexual.
Uno de los factores para que estos delitos sean constantes y con cantidades tan altas se debe a la cultura de la violación, cuando una mujer expresa algún tipo de abuso o violencia se tiende a proteger al agresor y se hace referencia a la ropa, lugar o situación en la que se encontraba la victima para culpabilizarla, cuando ninguna acción ni situación justifica un abuso.
Estos casos donde se revictimiza tanto por una agresión sexual hasta por un feminicidio, visibiliza la gravedad de la situación del machismo en México; las reacciones ante este tipo de casos donde culpabiliza a la víctima muestran el largo camino que la sociedad mexicana tiene que recorrer para lograr un país más seguro para las mujeres.
Una sociedad que hace culpable a una victima por un delito del que no es responsable, junto con los altos índices de impunidad en casos de género son el escenario perfecto para replicar los delitos que atentan contra la integridad física, psicológica e incluso se llevan la vida de las mujeres.
Bianca, Fátima, Mariana, Dulce, Gardenia, Jessica, Ximena, Marisela, Rubí, Mara, son sólo algunas de las mujeres que ya no están el día de hoy, de las cuales cada familia espera que las autoridades den justicia a sus casos. La responsabilidad de construcción de un país donde las mujeres puedan vivir tranquilas es de toda la población, desde las autoridades quienes deben endurecer sus medidas para evitar la impunidad hasta las actitudes y cultura que la sociedad mexicana debe cambiar.