Sólo de encabezar este artículo con esta palabra comienzo a reparar en la gran cantidad de acepciones que tiene y que puede tener en la realidad, me parece un buen pretexto para analizar la realidad nacional en varios rubros.
Lo que tradicionalmente yo entendí, era la resistencia como la capacidad para soportar, tolerar, la palabra popular es aguantar como quien está cargando un paquete pesado, en este sentido la resistencia tiene un significado útil y justificado sabiendo que de hacerlo de esta manera lograrás o lograremos un resultado mayor esperado, o deseado, que implique el propósito que nos planteamos o una mejor situación en la que ya no cargaremos tanto o lograremos descansar.
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No hay mayor obviedad en este momento que poner el ejemplo de quedarnos en casa como una manera de resistir a que se solucione el asunto del virus y que nos salvemos del contagio y por tanto de la muerte, de la misma manera hemos resistido temblores, inundaciones, violencia, desastres ecológicos, etcétera, resistir es una manera de estar en el mundo y quizá, no sea exagerado decir que es la manera más importante.
Por el contrario, una segunda acepción de la palabra resistencia tiene que ver con una actitud de rechazo, de descalificación o de negación frente a cierto tipo de actividades. Quienes trabajamos con el comportamiento humano sabemos que esta palabra describe la negativa de la gente a enfrentar lo que verdaderamente le sucede, revisar en su interior lo que está sucediendo con su vida, no es poca cosa lo que estoy diciendo. Podemos pensar esta actitud como un hecho personal, sin embargo, también está instalado en una parte de la cultura, la negativa al trabajo personal, la descalificación de la psicoterapia o de los psicólogos, la mofa de quienes van a revisarse personalmente o cosas que todos sabemos y conocemos forma parte hoy de la cultura nacional en muchos lados. Es una trivialidad en realidad, puede ser visto como una pérdida de tiempo, pero al mismo tiempo, es el origen de muchísimos problemas de relación, muchos otros problemas axiológicos (de valores), muchos problemas de salud física, etcétera. Me parece que esta época nos va a dejar un saldo inconmensurable de problemas psicológicos y axiológicos que se nos viene una época en la que requeriremos revisarnos para aprender a manejar la angustia, el miedo, el enojo, la depresión, la melancolía, la paciencia, las relaciones interpersonales, etcétera.
Paralelamente y aprovechando el aventón, podemos analizar también esta otra resistencia social que tiene que ver con el golpeteo político a las decisiones del gobierno actual. De muchas maneras la resistencia como tal se comporta de maneras similares en todos los casos. El primer apunte es que quien critica, quien practica el golpeteo, argumenta y acusa desde su perspectiva, esto es muy interesante. Se critica al gobierno de utilizar las vacunas como prebendas políticas para hacerse de simpatizantes políticos y ganar las elecciones: esa reflexión no existía en el país o en el pueblo hasta que se les ocurrió a los adversarios que es justamente en eso en lo que están pensando, los políticos piensan que todos los demás piensan de la misma manera que ellos, sería mezquino, responde el presidente de la república, pensar que estamos utilizando la aplicación de la vacuna con fines electorales o politiqueros. Ahora se quejan del anuncio del aumento a los salarios mínimos argumentando que estamos en la peor situación económica que ha estado el país y que los empresarios no pueden aumentar salarios, incluso sabiendo que más bien están despidiendo a los trabajadores. Detrás de todo esto estamos frente a la idea de una redistribución de la riqueza, que, cómo ya se dijo y se repitió, en los últimos 36 años se ha venido miserabilizando el poder adquisitivo del salario mínimo y de eso, ni los empresarios, ni los políticos ni nadie a salido a poner su cara para pedir disculpas. Golpetear incesantemente es un trabajo, hoy, pagado por quienes tienen el poder de su riqueza y quieren conservar privilegios y las canonjías que les permitió acumular lo que tienen, no se necesita un doctorado para entender esta realidad. Seguir politizando las decisiones relacionadas con la pandemia, incluso frente a la irresponsabilidad, que ya todos conocemos, de congregar a miles de personas en fiestas o estadios, es una de las farsas públicas que no dejamos de ver, esta resistencia tiene que ver con la incongruencia sin duda alguna y todo el mundo lo sabe, incluso quienes así lo plantean. Ir a montar casitas de campaña en el zócalo contratando indigentes del estado de México diciendo que ellos son los que están queriendo sacar al presidente es un ridículo que todo el país mira y lo más curioso es que termina siendo más benéfico para el gobierno actual porque da solvencia total a las afirmaciones que se esgrimen sobre ellos. En fin.
Pensemos que hay de resistencias a resistencias, eso es importante analizarlo, es la propuesta de este artículo, podemos generalizar que ahora, y puede decirse que casi siempre, todos estamos en resistencia, pero resulta bueno respondernos, qué tipo de resistencia procuramos, qué tipo de resistencia elegimos porque de esta resistencia depende lo que esperamos del país y de nuestra situación personal. Lo que propongo ahora es que nos dejemos de resistir a la reflexión, no dejemos de reflexionar porque si algo bueno nos proponen estos tiempos es la posibilidad de reflexionar y analizar lo que está sucediendo, una sociedad más consciente, pensante e inteligente es siempre una sociedad mejor y más próspera. Encontrar mejores voces, mejores reflexiones, mejores análisis en los que podemos crecer, es muy importante en estos tiempos, esa es mi opinión. Salud para todas y para todos en estos fríos y tiempos de cambio.