- Cerca de 1 millón 200 mil contagios de COVID sitúan a México en semáforo rojo y naranja
- La pandemia superó las buenas intenciones de los gobiernos.
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El panorama de la pandemia que desde hace 8 meses padecemos a nivel mundial, no es nada alentador en este último mes de este complejo 2020.
Mucho se ha dicho y poco se ha hecho para que la corresponsabilidad sea la directriz eficaz para hacerle contención a la emergencia sanitaria que vino a cambiar los hábitos y costumbres del pueblo mexicano.
Es desolador escuchar las cifras de la movilidad que tiene el virus en México, en medio de las estrategias disruptivas del Gobierno de México que confundieron a la población entre lo que se decía y lo que se hacía que el tema COVID acabó siendo una especie de leyenda urbana para algunos y, para otro la antesala de la muerte o las cicatrices de haber padecido esta enfermedad.
Con un millón 182 mil 249 contagios, la alerta en México se encendió, consecuencia de que la población se relajó con las medidas de seguridad sanitaria y el “quédate en casa” se volvió un cliché propagandístico sin efecto.
La extensión del buen fin tuvo consecuencias. Quién las pagó al final es el ciudadano que se contagia ante la necesidad de consumir por consumir en medio de horarios autorizados y extendidos por la desesperación de darle respiro al sector comercial.
La tasa de mortalidad sigue en 9.3 con 110 mil 074 decesos, mientras que la internacional se mantiene en 2.3% con más de 67 millones 529 mil personas contagiadas en el mundo y arriba de 1 millón 543 mil muertes por Covid-19.
Lo que se percibe es que no hay gobierno que cuente con una eficaz estrategia y plan para la distribución y aplicación de la vacuna contra el coronavirus y, lo que es peor es que no cuentan con medidas para hacer contención ante el desbordamiento social; en tanto, el presidente de México y los ejecutivos estatal no se cansan de repetir llamados de atención a las medidas sanitarias y los más pasivos ni por la mente pasa que apliquen medidas drásticas.
En los municipios la situación no cambia en medio de actos absurdos donde los ediles piensan que con poner cubre bocas a las estatuas y monumentos, los ciudadanos harán conciencia provocando solo burlas para tan descabellada acción.
La situación se agrava debido a que en diferentes ciudades se mantiene el relajamiento de las medidas sanitarias, provocando mayores contagios de Covid-19; por lo menos 10 estados de la República podrían regresar al color rojo del semáforo epidemiológico, Puebla regresó de amarillo a naranja.
El COVID no es un juego.
El COVID existe y es tan silencioso como letal.
No importa cuántos años tengas o a que círculo social pertenezcas.
Responsabilizar a los gobiernos en este momento es una ruleta rusa.
Los gobiernos pueden o no pueden hacer contención ante un sistema de salud paupérrimo de años.
En este momento, la contención está en la cancha del ciudadano.
No nos engañemos, la responsabilidad es nuestra y debemos evitar poner en las manos de los gobiernos la contención.
Sólo así saldremos adelante.