Cuatro minutos, película para reflexionar

Miércoles, Noviembre 18, 2020 - 10:14

No es cine basura, es para pensarse, es profunda y disfrutable

Dr en Psicologiá, Psicoterapeuta de Contención, Musicoterapeuta, Escritor, músico y fotógrafo profesional.

Cuatro minutos de una pieza musical donde se explica la vida entera, el teatro lleno, la gente atenta, el vestido perfecto, la libertad necesaria para decirlo todo, para expresarlo todo y terminar con todo de una vez por todas: el ejército esperando que termine para llevársela presa de nuevo y hacer entender que existe un orden establecido, que se supone que se quiere explicar y justificar por sí mismo pero que en realidad se trata de un poder, un maldito poder como cualquier otro poder inmundo de cualquiera otra parte el mundo, la acumulación de riqueza es el origen del poder, y es a ese que pertenecen los soldados comandados por un teniente al que se debe obedecer para llevar a la pianista de nuevo a la cárcel, donde se supone que tiene que pagar sus culpas.

 ¿Cuáles malditas culpas? Haber matado o intentado matar a una persona que había tratado de matarla antes, haber nacido en una familia donde el padre es un perturbado que la violaba constantemente, que la obligó a quererlo a fuerza de obligarla a darle placer: ¿Hay una razón más crítica que es para querer matar a alguien, para quedar atrapada entre el amor y el asco dentro del mismo corazón?

La música tenía y tiene esa doble condición siempre, por un lado es un acto de libertad, quizá de la mayor libertad que cualquiera puede experimentar,  el ser se explaya en todas dimensiones y en todas intensidades, en la luminosa claridad y en la más oscura de las mazmorras íntimas.

 Pero por otra parte, para lograr esa libertad es necesario cruzar el largo pasillo de las angustias, de las dudas, de las inseguridades, aceptar la tortura de las horas obsesivas de la repetición automutilante, ser en la mitad de la semilla del no ser, quedarse sentado en la banca del parque donde crece el irse, vivirse en esta rabia carcelaria de pensar que esa es la única puerta de salida pero en realidad es la puerta de la entrada.

La maestra, una mujer mayor que en su juventud había amado a otra mujer y que eso la condenaba a cargar con la vergüenza de ser una maldita lesbiana, la aceptación del amor cuestionado por la sociedad y asumido con todo el corazón por una misma, la conciencia de la elección de una ruta propia, auténtica, sufrida pero propia, un amor que por secreto resulta cada vez más disfrutable y valioso. Para esta maestra, y lo repite una y otra vez en la película, lo único que existe es la música, aunque en realidad, y todo el público lo sabe al final y en la mitad de la película, la música funciona como una envoltorio idóneo para ocultar su amor, el verdadero amor que le tuvo a esa mujer que el ejército alemán había colgado ahorcándola, dentro de un calabozo donde había una fogata para protegerlos del inclemente frío alemán de principios del siglo pasado.

Me parece que el centro de la película es el paroxismo, la exaltación de los sentidos puestos a disposición de la vida misma, una suma inmisericorde de las desgracias personales que terminan siendo la materia prima para la irrupción salvaje y violenta de la energía, para la venganza, para la fuerza más poderosa del rencor, que termina siendo sin duda la fuerza misma de la música, claro, la música contraria a la clásica, quizá podemos llamarla música romántica en la mejor de sus definiciones, la maestra le llamaba «Música de negros»

La fotografía es fantástica, los inmensos edificios alemanes testigos de la guerra y sus horrores, rodeados de nieve, son fantásticos, el manejo de la luz y las sombras es realmente delicioso; la vieja cárcel, el manejo de la tremenda maldad de las otras presas, el sujeto oculto de la película que son las manos de la chica, que, insisto, son al tiempo asesinas terribles y prodigiosas productoras de las música más bella. Creo que todos los encuadres se logran definitivamente, el momento donde todo está obscuro y la maestra abre una ventanita pequeña de madera vieja y entra la luz iluminando rostros y muebles, es fantástica.

Me parece una película para repasarla, es perfecto que esté en Netflix porque esto puede ser cuantas veces a uno se le de la gana. Destaca sin duda la gran fuerza de la protagonistas, la energía enorme con la que irrumpe en un orden militar y alemán del qué dirán y del deber y deber y deber ser y comportarse como debe de ser. Eso es, ante todo, ante tanta limitación y castración, ante tanto autoritarismo, la vida sólo puede expresarse en cuatro minutos, solo cuatro minutos, lo que dura una pieza musical, cosa que me parece poética, la vida se te puede ir en lo que dura una pieza musical, sobre todo si tu la compusiste o la interpretas, o simplemente la sientes como la explicación más profunda de tu vida.

Cuatro minutos, Netflix, se las recomiendo, igual y la comentamos y luego la volvemos a ver y la volvemos a comentar. Por supuesto que hay que decir que no es cine basura, es para pensarse, es profundo y para cierto tipo de temperamentos y de personalidades, es deliciosamente disfrutable… saludos a todas y todos.


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