“La indagación,
la búsqueda y la investigación
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en la práctica docente,
forman parte de su naturaleza”,
Freire.
Nos enfrentamos de pronto, a un sistema educativo que tuvo que adaptarse a la nueva realidad, en donde los docentes hemos desarrollado nuestra autonomía y autogestión del aprendizaje de manera emergente, para resolver lo que la práctica cotidiana nos presenta.
La escuela se había mantenido en general, bajo situaciones de prácticas mecánicas y pasivas, a pesar de que las reformas educativas han planteado la necesidad de que los alumnos se construyan bajo la premisa de que la educación debía de lograr la construcción de los alumnas y alumnas como seres individuales y sociales.
Tomando en cuenta a César Coll (1990, p. 76), la concepción constructivista se organiza en torno a tres ideas fundamentales:
- El alumno es el responsable último de su propio proceso de aprendizaje. Él es quien construye (o más bien reconstruye) los saberes de su entorno cultural,
- La actividad mental constructiva del alumno se aplica a contenidos que poseen ya un grado considerable de elaboración, dado que el conocimiento que se enseña en las instituciones educativas es en realidad el resultado de un proceso de construcción a nivel social, a través de los contenidos curriculares ya elaborados y definidos. En este sentido es que decimos que el alumno más bien reconstruye un conocimiento preexistente en la sociedad, pero lo construye en el plano personal desde el momento que se acerca en forma progresiva y comprehensiva a lo que significan y representan los contenidos curriculares como saberes culturales.
- De ahí que, nuestra función sea engarzar los procesos de construcción del alumno con el saber colectivo culturalmente organizado. Esto implica que la función del profesor no se limitará a crear condiciones óptimas para que el alumno despliegue una actividad mental constructiva, sino que debe orientar y guiar explícita y deliberadamente dicha actividad.
El reto docente a lo largo del tiempo, ha sido que no solo informe, sino forme como parte de su compromiso ético y moral con la sociedad, en donde en las escuelas se enseñe por gusto y se aprenda por placer, fomentando el diálogo permanente en el acto de enseñar y aprender donde los alumnos comprendan que aprenden, como aprenden y para que aprenden, vinculado con las tensiones y conflictos que implica el conducir a la práctica social, eso que aprendió.
Esta semana, dentro del inicio de los cursos de PRODEP 2020 de la SEP Estatal de Puebla, estuvo Manuel Gil Antón, en la conferencia virtual “La Formación Docente a la Distancia”, reflexionado acerca de las necesidades y problemáticas que implica el reto de la formación.
Manuel, firme en su postura de reivindicación del valor profesional de las maestras y los maestros, afirmó que a pesar del embate de la era virtual en la que vivimos hoy, no se pude prescindir de la función sustantiva de los docentes.
Afirmó que entre los retos de la formación se encuentra el de enseñar para la transformación, para lo cual, es necesario que se perciba y se asuma, no solamente como profesor, sino especialmente, como investigador.
Al ser los maestros los intelectuales más importantes del país, Gil Antón afirmó que, la actitud inquisitiva debe permanecer siempre en el quehacer docente, generando espacios distintos y múltiples en donde surjan preguntas bien hechas y no respuestas apresuradas y que, al percibirse y asumirse como investigador, tome en cuenta que la ciencia avanza cuando se van modificando las preguntas ante las necesidades, las problemáticas y las realidades que surgen en las prácticas docentes cotidianas.
De ahí la necesidad de fomentar los encuentros entre docentes que al tiempo que resignifican sus experiencias, planteen las condiciones y posibilidades para que, a través de la investigación y la actualización permanente, se conviertan en el eje de su crecimiento profesional.
El jueves 12, realizaremos nuestro sexto encuentro educativo con la temática: “Las comunidades de aprendizaje profesional. Una estrategia de CoLaborAcción para la mejora de los procesos escolares”. Todas y todos invitados.
Referencias
Coll, C. (1990), “Un marco de referencia psicológico para la educación escolar: La concepción constructivista del aprendizaje y la enseñanza”, en C. Coll, J. Palacios y A. Marchesi, Desarrollo psicológico y educación 11, Madrid, Alianza.
Freire, P. (1972), La educación como práctica de la libertad, México, Siglo XXI.