Crisis nacional de credibilidad, ¿qué seguridad?

Miércoles, Octubre 21, 2020 - 16:20

¿Está en manos de agencias extranjeras la credibilidad de nuestro Ejército?

Primer Contralora Estatal, Contralora en Puebla capital, Delegada federal, Diputada federal, Delegada del CEN y Secretaria General del PRI en Puebla.

Hace ya algunos meses, se inició una campaña en Estados Unidos cuyo objetivo pretendía “esclarecer” la participación de altos funcionarios de México y los cárteles. La detención de Genaro García Luna, “sorprendió” en su momento pues entre los delitos que se le imputaban se encontraban: conspiración internacional para distribuir e importar cocaína y falsedad en declaraciones.  

El asunto no fue menor, se estaba señalando nada menos ni nada más que al zar antidrogas mexicano, al exsecretario de Seguridad Pública, hombre cuyo único objetivo se centraba en combatir los delitos de narcotráfico en el país. 

Desde que el ex presidente Felipe Calderón, declaró la “guerra” al narcotráfico, la Seguridad pública se transformó en un tema toral de las políticas públicas del gobierno federal. Así, sólo los hombres más importantes y cercanos se encargaron de diseñar las estrategias para el combate y atención de la delincuencia.  

Sin embargo el “último golpe” hacía la figura de México reside en un elemento vital, el ex Secretario de la Defensa Nacional, el General Salvador Cienfuegos Zepeda.  

El militar (quien es un miembro distinguido e influyente del ejército) es un hombre forjado y creado dentro de la milicia, cuyo prestigio lo coloca como un hombre recto, respetado y reconocido.  

Las acusaciones del gobierno de los Estados Unidos de América llegan en un momento clave en la contienda electoral (que ha sido feroz) entre republicanos y demócratas. Su detención resulta delicada y grave (incluso se podría decir que política).  

Internacionalmente daña la imagen de México; internamente demuestra que México es un país corrupto. Políticamente el golpe es devastador, el único ente “con calidad moral” la institución “líder” en ser incorruptible, es ahora señalada directamente por el gobierno del país vecino.  

No hay que olvidar que la misión más importante de cualquier estado radica justamente en brindar seguridad a sus ciudadanos; si ésta no está garantizada, ¿entonces para que sirve el Estado? 

Entre los mexicanos ahora resuenan cuestionamientos, preguntas, dudas; ¿en manos de quién estuvo nuestro país? ¿en qué manos está ahora? ¿somos autónomos o somos una colonia estadounidense? ¿respondemos ante las autoridades mexicanas o ante las necesidades político-electorales estadounidenses? ¿pueden las agencias internacionales como la DEA (que también han sido señaladas por corrupción) tener mayor peso que años de una conducta intachable de los militares mexicanos?  

Si el ex Secretario de la Defensa se implicó en algún delito, que sean las pruebas y sólo ellas, las que permitan su señalamiento. Hacer prejuicios adelantados puede dañar al hombre, pero sobre todo a la institución.  

Algunos mexicanos válidamente reclaman la intervención del Ejecutivo Federal, no para defender a la persona física, sino a la institución que representa como Jefe supremo de las fuerzas armadas.  

Él, que tanto ha vanagloriado al ejército, es ahora una sombra ante las fuerzas extranjeras de seguridad. 

Sea cual sea la respuesta, todos perdemos. La ciudadanía confianza; el ejército prestigio, el gobierno credibilidad.  

Quizá Enrique Peña tenía razón, la corrupción es un asunto cultural y no solo de los mexicanos.

¿Usted estimado lector, que opina?  


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