Corrupta Puebla

Sábado, Octubre 17, 2020 - 09:46

Hubo verdaderos virreyes y “varguitas”, Puebla el botín, hoy no cantan mal las rancheras

Internacionalista, Historiador y Comunicador. Ex Presidente Nacional de los Cronistas de Ciudades Mexicanas. Cronista de Tepeaca, Puebla. Ha escrito más de 10 libros sobre historia regional. Catedrático en diversas instituciones Educativas, Director de Radio Tepeaca.com  

En 2016 recibí un texto que me envío un buen amigo desde Burgos, España. Que me auguro me gustaría mucho por el importante contenido. El autor es Pedro Ángel Fernández Vega, y se titula Corrupta Roma, de Editorial Esfera. En efecto me encantó: De gusto y de hechizo. Por ello hoy lo traeré a cuenta en esta colaboración.

Merced al famoso y recién manifiesto “Club de Las Vegas” que es como la prensa poblana ha llamado a un grupo de Jueces pertenecientes al Poder Judicial del Estado. Que dilapidan el dinero fruto de sus corruptelas dicen en los casinos de Las Vegas en USA. 

Naturalmente de esto no daré mayores detalles por ser de todos conocido y abrumadoramente rechazado. Las mieles de la corrupción en un poder del que se habla poco –o poco sé-. 

Pero de lo que sí sabemos y está mejor documentado es de la corrupción que en el  pasado inmediato se perpetró por las anteriores administraciones estatales y municipales. Verdaderos virreyes y “varguitas” que hicieron de Puebla, del Estado y de muchos de sus municipios su botín.  Ejemplos sobran. 

Corrupta Puebla. No, “Puebla Corrupta” es el título de esta colaboración cuya idea es no verle como un atributo, sino más bien lo contrario; ser un determinante, un factor el hablar de la corrupción como un motor de la vida social y política en Puebla como lo fue en la antigua Roma y, cuya historia pareciera repetirse al recordar los excesos, los sobornos, las decisiones , los diezmos, los regalos, los “chayotes”, las comidas, las “francachelas” y borracheras, los convites, los favores sexuales, los viajes todo pagado, los cohechos y decenas de etcéteras. Que culminan en una alta, -que digo alta- altísima corrupción. 

“Pues qué se sentían estos cabrones…”, “… ¡corruptos!” concisa frase que el Gobernador del Estado expresará recientemente ante el cumulo de anomalías reveladas en la operación de la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA).

El mandatario estatal reprobó también que se repartiera la inversión federal y estatal de 170 escuelas en la entidad que no se construyeron, a través del Comité Administrador Poblano para la Construcción de Espacios Educativos, dinero que, señaló, llegó no sólo a los titulares del organismo público descentralizado, sino a “los de arriba”; “¡Malditos, como abusaron de Puebla!”, expresó.

Pero en esta administración tampoco “cantan mal las rancheras” sobre todo en algunas secretarías como Movilidad y Trasporte, Educación y Seguridad Pública, que también ha documentado la prensa estatal y recientemente la nacional. Obviamente que “una golondrina no hace verano”. Pero ahí están las pruebas a la vista. 

Corrupta Puebla en el Legislativo que también tiene y ha tenido lo suyo desde el principio de la LX Legislatura, con las dudas de la poblanidad de su Presidente, o el dinero que en noviembre de 2019 recibieron los diputados para publicidad de sus informes legislativos y que nunca se transparentó en la Plataforma Nacional de Transparencia entre otros asuntos.

Respecto a los presidentes municipales, tinta y tiempo harían falta para tantas denuncias de “compadrazgos”, diezmos, abusos, excesos, enriquecimiento ilícito, beneficios, lucros, dispendio, derroche. Robos a sus representados con obras y servicios de mala calidad, y mucho más. Corrupción en su más alta expresión.   

 Ha sido justo eso que habla el libro que les comento en sus casi 500 páginas. La soberbia, la codicia y la avaricia fuentes principales de la corrupción. Como lo señalaba el gran Salustio Cayo  en su obra “Conjuración de Catilina”. O Plinio el “Viejo” en su “Historia Natural”. En donde los gobernantes pierden la razón de servir al pueblo y empiezan a servirse del pueblo. Y terminan acusados de concusión es decir, “cuando un funcionario público en uso de su cargo, exige o hace pagar a una persona una contribución, o también al cobrar más de lo que le corresponde por las funciones que realiza. Este delito puede presentar agravantes si se emplea intimidación o si se invoca que son órdenes de un funcionario de mayor jerarquía, y esta exacción es en provecho propio” ¿Acaso no podría ser el tema Lozoya o Castañón en nuestra corrupta Puebla? 

(En México, el delito de concusión es tanto del orden federal como del local (Estados o entidades federativas, y cada uno de ellos lo regula). El Código Penal Federal, lo tipifica de la siguiente manera: Artículo 218.- Comete el delito de concusión el servidor público que con el carácter de tal y a título de impuesto o contribución, recargo, renta, rédito, salario o emolumento, exija, por sí o por medio de otro, dinero, valores, servicios o cualquiera otra cosa que sepa no ser debida, o en mayor cantidad que la señalada por la Ley)

En la obra se descubre un mundo que se alejaba, cada vez más, de la virtus romana tradicional. Virtus que es una de las tres virtudes cardinales de la moral romana junto a la pietas y la fides.​ Pertenece a las virtudes públicas que, para la cultura romana, deberían ser compartidas por toda la sociedad y es personificada en la Antigua Roma por la deidad Virtus.​

(Virtus, palabra en latín (de vir, "hombre", "varón", "marido", "soldado", "persona importante", "héroe"), tiene connotaciones de un conjunto de cualidades propias de la condición física y moral del varón, como valor, virilidad, excelencia, coraje, valentía, carácter, mérito o energía. También vida familiar (familia romana, pater familias) y anteposición del bien común (res publica) sobre el propio. De acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, Ed. 2012)

Por todo esto, era frecuentemente una virtud que se asignaban los emperadores romanos.

En ese tiempo como en el de hoy. Una burbuja económica alimentó tanto a las facciones políticas rivales en auténticas refriegas electorales, como a una próspera clase empresarial demasiado próxima al poder. Juicios populares de dudosa imparcialidad, elecciones ganadas con votos comprados en el circo, propaganda y censura, nuevos dioses y cultos, modernas y perniciosas costumbres griegas. Todo esto tan actual que pareciera el tiempo no ha pasado en este parangón a la poblana. 

Muchos políticos y servidores públicos de nuestro Estado estos últimos años han perdido la virtus sin duda alguna. La degradación es tanta que existe una desaprobación generalizada en la mayoría de la población respecto a los políticos. Que ante esa avaricia. Conjuntada con la codicia y la lujuria como señalaba Tito Livio, es innegable el lujo y los excesos en el que caían los Senadores, (generales) y Emperadores o Césares. Bajo este ejemplo no importa si es un presidente municipal, un diputado federal o local, un juez, un magistrado o un gobernador. Todos caben en esa falta de virtus  romana. Y a todos aplica.    

Las posesiones materiales se les nota y les delata casi inmediatamente porque todos piensan y van por lo que señala Lucio Cornelio: El botín. Cuando regresaban de las llamadas “guerras púnicas”. En la corrupta Puebla no luchan contra cartagineses, sirios, o macedonios. Aquí se lucra contra el pueblo en general. Del que se obtiene el botín. 

En los municipios cada vez es más constante el desangelamiento de la población a participar en las elecciones. Por ello son prácticamente ilegítimos sus mandatos. Del 100% del padrón electoral concurren si hay interés más por la persona que por el partido apenas el 50% y este obviamente se divide entre 4 o 5 partidos políticos que participan. Por tanto no hay conceso. Hay mayoría. Y eso es la democracia. Que legitima la ambición al poder y al dinero. Y que degrada la cultura y los valores. 

Y por lo que el pueblo no desea participar y calificar mal y menospreciar a quienes se dedican a la política. Los censuran, los reprueban y hasta los abuchean.  Hay una mala aversión hacia ese conglomerado de personajes. Que replican su actuar y hoy hasta posibilidades tendrán de relegirse. Como premio al infortunio, a la deshonradez y a la corrupción que los desgasta y los persigue.   

“…Los que roban a un particular pasan la vida entre esposas y grilletes; los que roban al Estado, entre oro y púrpura”. Esta cita no está tomada de algún sumario contra algún político actual sino que pertenece a Marco Poncio Catón y describe el clima de corrupción moral, economía y política en el que estaba sumida la Roma clásica. Los botines conquistados en las guerras de conquista multiplican las posibilidades de hacer negocio entre la clase política y los empresarios romanos, y nadie hace ascos a nada. La corrupción arrasa con casi todos. ¿Han cambiado las cosas al tiempo de hoy en la corrupta Puebla?

La corrupción política en aquel tiempo provocó una crisis en las costumbres romanas. La virtus es ahora una especie de caricatura en manos de senadores y cónsules triunfadores que practican un populismo tramposo pero muy eficaz,                 – ¿dónde hemos escuchado y visto esto?-. 

Los indicadores de la corrupción afectan a la economía, la política, la religión, la sociedad y la cultura. Tal cual lo observamos permanentemente en nuestra corrupta Puebla. La pervivencia por desgracia de ciertas constantes humanas como la generalización de la corrupción que amenazó con socavar los cimientos de la República. Y que termino en el Imperio cuya mayor figura lo fue Julio Cesar el tribuno y experimentado político y estratega militar que derrota a Pompeyo y con ello impone su voluntad sobre las debilitadas instituciones republicanas y hacerse del control absoluto del poder. Y cuyas reformas culminan en sus sueños –que por cierto él ya no vio-, pero si su sucesor Octavio Augusto que se convierte en el primer emperador romano. 

Así las cosas, cuántas similitudes encontramos en el texto con nuestra poblana y mexicana realidad. 

¡Malditos como han abusado de nosotros!

 


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