El sistema patriarcal que muchos no quieren ver

Jueves, Octubre 15, 2020 - 08:20

En el sistema judicial se refleja un machismo internalizado, en instituciones como en individuos

Poblana, estudiante de Comunicación, fotógrafa, egresada del Bachillerato Internacional 5 de Mayo, creadora del blog El Centinela Journal,  https://elcentinelajournal.wixsite.com/elcentinela Amante de descubrir nuevos lugares, lectura, música y Fórmula 1  

De acuerdo con los datos de la asociación Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), 46 de 100 asesinatos de mujeres son catalogados como homicidio doloso cuando deberían ser considerados como feminicidio, lo cual resulta en un 97% de impunidad de estos delitos.

     También, en entrevista con la agencia de noticias efe, la asociación MCCI explica que: de los aproximadamente 3, 000 feminicidios, sólo en 2,444 casos se abrió una carpeta de investigación. En estos, se identificaron 1, 732 sospechosos y sólo 739 fueron condenados, sin embargo, 105 fueron absueltos por fallas en el proceso.

     La respuesta de las autoridades para tratar esta problemática, tal y como lo muestran los datos, es consecuencia del poco compromiso para la resolución de esta. Este tipo de acciones que se encuentran en el sistema judicial reflejan un machismo internalizado, tanto en las instituciones como en los individuos, resultado de un sistema patriarcal.

     El sistema patriarcal se manifiesta de diversas maneras en la sociedad, las conocidas frases “A los hombres también los matan” o “Pero ella también tuvo la culpa porque…” cuando se habla de feminicidio, representan claramente la forma en la que el machismo se encuentra arraigado en la vida cotidiana.

     Si bien, es cierto que la cantidad de homicidios de hombres es mayor que la de las mujeres, las mujeres son asesinadas en circunstancias y de formas distintas. El feminicidio, de acuerdo con la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la violencia de género, se define como la muerte violenta de una mujer por razones de género. Este delito se identifica por indicadores como: que la víctima presente signos violencia sexual, existan antecedentes de violencia o una relación sentimental entre la víctima y el victimario, entre otros.

     Según los datos obtenidos por el INEGI en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública en 2019, la tasa de delitos sexuales cometidos a hombres corresponde a 293 casos, mientras que a la mujer 2, 747, en los cuales 126 son por violación sexual y 2, 621 corresponden a otros delitos sexuales. Esto quiere decir que, por cada delito sexual a un hombre, se comenten 11 en contra de la mujer.

     De la mano con el delito y su minimización, se encuentran la revictimización de la mujer, es decir, las constantes señalaciones que justifican al agresor o se culpabilizan a la mujer por ser violentada, nuevamente, reflejo de una ideología machista que crea una cultura donde el hombre tiene poder sobre la mujer.

     Las mujeres viven condiciones diferentes a los hombres, ya que su estilo de vida se ve condicionado por las actitudes de un sistema patriarcal que pueden llegar dañar su integridad física y emocional. En diciembre de 2019, el INEGI presentó la Encuesta Nacional de Seguridad Pública donde se reportó que: el 27.2% de las mujeres ha sufrido algún tipo de acoso y violencia sexual, que abarca desde el hostigamiento en las calles y redes sociales, hasta la intimidación, el abuso y violación sexual. En el caso de Puebla, este porcentaje es de 32.2%.

     El acoso y los delitos hacia la mujer no son los únicos aspectos en los que se refleja un sistema patriarcal, el ámbito laboral y la brecha salarial es otro ejemplo. De acuerdo con los datos del Segundo Informe del Observatorio de Trabajo Digno, la diferencia salarial entre hombres y mujeres corresponde a un 16% donde: un hombre gana aproximadamente 5, 825 pesos mientras que una mujer gana 5,029 pesos. Es decir, una mujer tendría que trabajar cinco días más para ganar lo mismo que un hombre.

     En cuestión de la jubilación y las pensiones, si bien una mujer puede retirarse a los 60 años y un hombre hasta los 65, según los datos de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), la pensión de una mujer puede llegar a ser 43% menor a la de un hombre. Esto se debe a que la mayoría de las mujeres forman parte del sector informal de la economía, ya sea que se dediquen a labores domésticos o tengan empleos sin salario fijo.

     Esta desigualdad monetaria, se debe también a que la mujer por diversas razones como un embarazo o la crianza de los hijos, interrumpe su tiempo de trayectoria salarial. Estos factores, de la misma forma, son indicadores de los roles de género marcados en la sociedad, donde el trabajo doméstico no es repartido equitativamente. Los datos del INEGI en cuanto a labores domésticas indican que: 31, 888, 278 mujeres se encargan de ellas, en contraste con los 307, 210 hombres que realizan las mismas.

     Las relaciones de poder entre hombre y mujer no son simétricas, es decir, las mujeres no tienen el mismo nivel de poder sobre su entorno e incluso sobre su propio cuerpo. Esto es resultado de la estructura ideológica que enseña conductas machistas y que son replicadas por muchas personas. Estas, tienen consecuencias graves en las vidas de las mujeres y son de vital importancia atenderlas.

     Es necesario que se reconozca que la mujer actualmente vive condiciones adversas que afectan negativamente su forma de vivir, evitar minimizar las situaciones y tratar con seriedad la gravedad de los problemas. También, replantearse los privilegios con los que se gozan y qué se puede hacer desde estos para solucionar una situación que pertenece a todos; educarse y educar a otros para revertir el problema estructural que enfrenta la sociedad. Y por último, recordar que sin esta reflexión, diariamente se seguirá contando hasta 10.


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