Donde los sueños también se cumplen...

Martes, Octubre 13, 2020 - 11:07

Un México golpeado, lejano, sin esperanza, también tiene momentos felices

Doctor en Administración Pública. Profesor investigador del instituto de Ciencias de Gobierno y desarrollo estratégico de la BUAP Miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel 1 del CONACYT. Autor de 5 libros

Carlos tomó la mano de su hija dormida, le juro que regresaría por ella, que le compraría los tenis que le gustaron.

-La paleta más cara, es cuando tu hija te pide una y no tienes dinero para comprarla- le dijo su compadre entre sueños, recordando una de las ultimas veces que lo vio.

-No me sucederá lo mismo que a mi compadre o mi hermano, yo si triunfare en el gabacho- dijo y se quedó dormido.

Fueron días de ilusiones, de querer regresar, de querer volver a empezar, la desesperación, la desconfianza no le dejaban dormir, las noches era un suspiro y las tardes del segundo empleo de angustia, los brazos tenían mucha comezón… pensó en abandonar todo, solo la caminata a casa le hacían sentir que hacia algo de provecho para su hija.

El envío por fin llego a su casa, los tenis, las pelotas, el sentido de protección -cuídamela mucho por favor manita-.

-No te preocupes, todo lo que has enviado y tus instrucciones han sido cumplidas-

-Lo sé, las fotos que me envías, cuando van a comer, cuando le compras las cosas, eres un ángel- le dijo y colgó su celular.

Todo iba muy bien, años de estar lejos, mandar para su casa y un negocio, por fin parecía que era el regresar por fin a casa.

La casa estaba a obscuras, pensó que se les había olvidado el día de su regreso.

-Hoy si no me dio hambre, y estoy cansada- escucho a lo lejos, la puerta se abrió.

Era ella, cayó de rodillas, no lo podía creer, 12 años, 12 largos años y por fin allí estaba su héroe, el anhelado momento.

-No sabía que llegarías- dijo Ileana.

-Le dije a tu tía que fuera una sorpresa-

¿Cómo recuperar el tiempo? ¿Cómo recuperar los espacios vacíos? ¿Cómo recuperarse de esos abrazos lejanos?

Tanto tiempo ha pasado de las desgracias mexicanas que no todas lo son, la esperanza de cambio, aún vive en sueño más allá del celta, más allá del Congo.

Los ciclos se cumplen, tiempos siempre llegan y las buenas noticias también.

La nueva cultura del triunfo estratégico: no todo es desgracia en la vida del mexicano.

Twitter: @romansanchezz

 


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