Los trazos, le eran confusos, pero más el cómo combinar colores. generan sentimientos, más tarde el profesor les dijo la música motivaba al pintor a tener nuevas ideas.
Ricardo se quedó pensando -quizá ellos tenían otras músicas o quizá lo amplio de las calles, o quizá tal vez, lo viejo de esas calles, el vivir sin televisiones o computadoras hace que la gente piense de manera diferente-.
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- ¿Cómo un simple árbol dibujado puede producir esas emociones de confusión? -.
- ¿Y esas cuatro personas a dónde van, quiénes son, son todos y ninguno? -.
Ricardo, volvió a esa sala donde estaba expuesta esa copia del Ciprés de Van Gogh, tenia que verla nuevamente, tenía que ver por qué había tanta emoción esa pintura.
Comenzó a ver el chico de 9 años, diferentes monografías de pintores, hasta que encontró al indicado y al verlos se imaginaba sus entornos y se preguntaba qué comían, cómo soñaban, cómo se enamoraban, cómo podrían ellos disfrutar de la lluvia, cómo ellos escuchaban la música.
- ¿Cómo saber cuál es la música correcta? -.
Todo eso se imaginaba y hasta que se acerco a un profesor que daba clases de filosofía y literatura en la universidad - ¿Dígame cómo le hacen? ¿cómo le hicieron para hacer tanto y tan bellos trazos para el disfrute de la humanidad? -.
-Es sólo la manifestación propia de la belleza- le dijo.
Ricardo, comenzó a escuchar música, a ver más pinturas.
-Existen dos caminos para tu vida, ser un actor de la belleza que es lo que a ti te ha gustado o un interpretador de ella, en la primera tu debes crear en la segunda debes esperar a los que generan arte para analizarlo- le dijo el profesor al verlo nuevamente.
El amor al arte, a las letras, le llegaron por un cuadro, por un instante, desde entonces comenzó una vida de búsqueda de la belleza, un solo instante redefinió su vida, y no fue ingeniero mecánico como su papá quería.
Estrategia para la vida: Las grandes vidas, siempre comienzan por una gran motivación.