La derrota moral a la que ha aludido el presidente Andrés Manuel López Obrador consiste básicamente en una contradicción esencial de un organismo o persona, es otra forma de señalar incongruencia; la esencia de Andrés Manuel López Obrador es el pueblo, la principal batalla del gobierno, es contra la corrupción, si el presidente perdiera el apoyo del pueblo o si el gobierno perdiera la batalla contra la corrupción, sufrirían una derrota moral.
El sistema de Partidos en México sin duda sufre una derrota moral, esta afirmación se hizo evidente y generalizada, cuando el PRD participó en el “Pacto Por México”, sin dejar espacios para una participación alejada de los vicios creados por el neoliberalismo, la corrupción y la simulación.
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Nosotros, el pueblo, nos dábamos cuenta de la perversidad con la que se ejercía el poder público, por eso nos causaba irritación que existieran: Alianzas sin causa Ideológica, sino solamente una ambiciosa, con decisiones cupulares, sectarias, con abandono de la militancia, de la ciudadanía, del pueblo; los partidos pues, se convirtieron en agencias de colocación de oligarcas.
Morena en cambió enarbola la esperanza de millones de personas, particularmente orientadas por la dinámica popular y populista (en el sentido Gibranista del término) del Obradorismo, sin embargo, el partido se dirige aceleradamente hacia la derrota moral, fundamentalmente por la incapacidad de la dirigencia “temporal” para procesar institucionalmente el relevo para la que fue electa y la falta de voluntad transformadora de algunos agentes electos en 2018, me explico:
Para que esta posibilidad se actualice, se deben presentar dos escenarios interdependientes:
1) Que MORENA rompa con Obrador;
2) Que Obrador rompa con MORENA.
En ambos escenarios el factor determinante es el pueblo, si bien el presidente goza de una popularidad y aceptación favorable, MORENA se sitúa con cada vez menor intención de voto, es decir, el Partido, se está alejando del pueblo, per se, del Obradorismo, en lugar de ser el impulso transformador de la sociedad, el Partido, ha empezado una Metamorfosis en un elefante blanco cualquiera del viejo rérégimen.
La actual dirigencia es una burocracia, preponderantemente de hombres y mujeres de tez blanca, que le temen al pueblo, a la decisión de la mayoría, existen también gobernantes sin voluntad transformadora, con intenciones simuladoras, corruptas y de seguir en este camino, se acercan irremediablemente a la derrota moral, arrastrando por su necedad al partido, MORENA no puede tenerle miedo al pueblo, MORENA, debe ser el partido de la Cuarta Transformación, es decir: del Pueblo.